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Fecha: septiembre 5, 2017
¡Viva el referéndum! (2)
Alfredo Barbero 05-09-2017 | 8:30 | 0

A lo largo del verano, en algún breve descanso de la playa o tertulia con familiares y amigos, hemos seguido intentando entender por qué los independentistas catalanes se han empeñado en quitarnos a todos los españoles (“robarnos”, dirían ellos) el derecho democrático a decidir y autodeterminarnos sobre nuestra nación, España.

 

En sus declaraciones políticas han dejado claro que quieren hacer un referéndum sólo para ellos. No quieren que votemos juntos el día 1 de octubre, no hemos sido invitados. Que la mayoría de los ciudadanos españoles no podamos votar sobre el futuro de nuestra nación les da igual, no les importa nada. El complejo de superioridad que desde hace al menos dos años vienen demostrando en un poco educado tono burlón, muy alejado del clásico y elegante seny que tuvieron antaño, supone una grave falta de respeto hacia el conjunto de los ciudadanos —que hemos tenido hasta la fecha una paciencia infinita—, y es antidemocrático.

 

España es una nación, un territorio unificado con 500 años de complicada Historia común, pero aun así común, que a partir de la Constitución de 1978 está reconocida como legítima nación democrática por todos los países del mundo, los civilizados y los menos civilizados, y en todas las organizaciones y foros internacionales de los que formamos parte.

 

España puede ser un Estado autonómico, un Estado federal, un Estado centralizado, quizá un Estado plurinacional, multinacional o una ‘nación de naciones’ (si se nos explica en qué consiste este tipo de naciones y de Estados), incluso podría ser un Estado con nuevas fronteras, pero todo ello siempre y cuando así lo decidamos por mayoría en referéndum todos los españoles. ¡Esto es democracia!

 

El planteamiento político que de facto vienen haciendo los independentistas catalanes es justo lo contrario: referéndum para nosotros sí, pero para vosotros no; nosotros tenemos derecho a votar y autodeterminarnos, vosotros no lo tenéis, quedaos mirando. O dicho de otra forma: nos da exactamente igual lo que la mayoría de vosotros sienta u opine, nos da igual lo que diga la Constitución democrática y la legalidad españolas, y tampoco nos importa lo más mínimo el largo camino histórico que hemos recorrido: estamos decididos a romper el pasado, el presente y el futuro de este país para tener uno propio… ¡una actitud unilateral claramente antidemocrática de pretendida imposición de una minoría sobre la mayoría!

 

Un desafío tan frontal y descarado a la Ley, a los ciudadanos de una de las más veteranas naciones europeas, y a una legítima Constitución democrática, es un caso aislado de empecinada irracionalidad política en el entorno de los países occidentales del siglo XXI. Es decir, igual que ya lo hicimos con la Transición desde una dictadura militar a la democracia en 1978, el próximo día 1 de octubre de 2017 el Gobierno español y sus aliados de la oposición tienen una oportunidad única para hacer de nuevo Historia en positivo: con una respuesta legal, tranquila, madura, proporcionada, clara, firme y constitucional, a la altura de la circunstancia que nos está tocando vivir. La feliz etapa del consenso entre ‘las tres Españas’ (la de izquierdas, la de derechas y la nacionalista o independentista) que trajo la democracia, la paz y la prosperidad que hemos tenido durante los últimos 40 años está muy claro que ha pasado ya definitivamente a la Historia, pero un acuerdo básico mayoritario entre partidos de derecha, centro e izquierda actuales para que no se rompa ilegalmente la nación todavía es posible.   

 

No sabemos si tras firmar la ‘ley de convocatoria del Referéndum’ y la ‘ley fundacional de la República’ se producirán inhabilitaciones o detenciones múltiples además de sustanciosas multas, no sabemos si los servicios de inteligencia, la Guardia Civil o la Policía han localizado el lugar en el que supuestamente están escondidas las urnas (lo que permitiría su embargo público antes del día 1), pero en un proceder democrático eficaz por parte de los políticos y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en defensa de nuestra democracia y de nuestra nación creo que confiamos, a día de hoy, la gran mayoría de los españoles.

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Sobre el autor Alfredo Barbero
Psiquiatra del Centro de Salud Mental "Antonio Machado" de Segovia