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Fecha: noviembre, 2017
El porvenir de una ilusión
Alfredo Barbero 14-11-2017 | 11:59 | 0

Los líderes independentistas catalanes han empezando a reconocer que necesitan más tiempo para materializar su deseo, que no es momento de hacerlo. ¡Sorprendente!

Dicen ahora, sin que sepamos qué sistema de contabilidad de votos han utilizado en las últimas 48 horas para anular el sagrado mandato del pueblo catalán que según ellos surgió del ‘referéndum’ del 1 de Octubre, que en realidad no hay una mayoría de catalanes que apoye la independencia (!). Y que tampoco ellos están preparados, una vez proclamada, para dar continuidad y contenidos reales a la República independiente de Cataluña (!).

Unas declaraciones que ayer nos sorprendieron mucho, sobre todo porque son ciertas.

Trasladarse a una realidad fantaseada guiados por un deseo y una emocionalidad genuinos, pero primarios, no regulados ambos mínimamente por los principios de realidad y de alteridad, negando de manera sistemática la realidad tangible de los otros (emocional, histórica, social, política y legal) porque no coincidía con su propio deseo, era evidente que sólo podía conducir donde les ha conducido: primero, al menosprecio hacia España y los españoles en tono de superioridad; luego, a la empecinada obstinación, casi fanática, por lograr su propósito, sin importarles lo más mínimo romper un veterano país europeo; y finalmente, al Juzgado.

El reconocimiento de la realidad política de la nación histórica que es España (de la que, aunque no les guste ni lo deseen, Cataluña viene formando parte al menos desde hace 500 años) supone una magnífica evolución psíquica del núcleo de liderazgo, de poder o director del independentismo catalán. Un núcleo del que seguramente el patriarca Pujol no debe andar muy lejos. No es ni mucho menos descartable la intuición o hipótesis de que algún pequeño ‘dios’ o ‘sagrada familia’ decidiese tras su caída hace unos cuantos años disfrutar de uno de los placeres más divinos: la venganza.

La evolución del núcleo líder o director del independentismo catalán abre nuevos caminos y posibilidades para el pacto, la negociación y el diálogo políticos dentro del marco constitucional, con arreglo al apoyo democrático que el conjunto de los españoles queramos dar a cada una de las opciones que los partidos nos propongan. Una magnífica evolución psíquica siempre y cuando sea auténtica, sincera, y no una nueva simulación táctica para volver dentro de poco a las andadas.

Desde el comienzo del Procés sus líderes han demostrado una extraordinaria irresponsabilidad, manipulando la Historia, adoctrinando a los niños en los colegios, a los adultos en los medios públicos de comunicación, exacerbando el legítimo sentimiento nacionalista catalán hasta el punto de sacarlo fuera del contexto de realidad y de legalidad, vendiendo como meta posible algo que unilateralmente nunca podía alcanzarse, e inoculando la idea de un nuevo país que iba a ser aceptado por Europa. Todo lo cual ha hecho vivir a muchos catalanes de buena fe un sueño, un espejismo, una vana ilusión.

Los múltiples y muy reales ‘procés’ abiertos con la querella de la Fiscalía General del Estado (por presuntos delitos de rebelión, sedición, malversación y otros), y el cese en pleno del Govern catalán mediante el artículo 155 de la Constitución aplicado en legítima defensa de la democracia de todos, han conseguido que por primera vez en muchos años algunos líderes del independentismo catalán empiecen a poner los pies en el suelo. A partir de ahora tienen la oportunidad de corregir su actitud respecto de sus votantes, si entienden que en buena medida les han manipulado, mentido o engañado. Tienen un mes y una semana hasta las próximas Elecciones para aterrizar, para bajar de la nube. Por ejemplo, podrían reconducir sus mensajes mostrándose favorables a un diálogo político que reivindique su sentimiento nacional dentro del marco de la Constitución y la legalidad españolas, que por los cauces democráticos establecidos pueden reformarse. Una vez perdido el miedo y comprobada la eficacia del artículo 155, aplicarlo en caso de reincidencia será más rápido y fácil. Ya veremos lo que deciden hacer los líderes del independentismo, igual que lo van a ir viendo los jueces del Tribunal Supremo.

Y también tienen la oportunidad personal de corregir, si lo estiman benéfico y saludable para sí mismos, su propio más que probable autoengaño.

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La ‘locura’ de Dalí
Alfredo Barbero 02-11-2017 | 10:36 | 0

I. Inteligencia / Impotencia. Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech fue una persona muy inteligente. No siempre un gran talento artístico coincide con una gran inteligencia lógica y racional, por lo que es obligado hacer esta primera consideración. Aunque no dispongamos de una medición clínica mediante test de su Cociente Intelectual (CI), los complejos textos ensayísticos que escribió son indicativos de una inteligencia muy dotada. Para algunos críticos su talento literario era incluso mayor que su talento plástico o pictórico, sin que esta apreciación haya sido utilizada por todos los que la han hecho como un modo indirecto de menospreciar el segundo. En el plano sexual, por el contrario, Dalí tuvo pronto serios problemas en relación a su capacidad. Desde niño estuvo angustiado por miedos e inhibiciones que influyeron mucho en la vida sexual que practicó. Con cierta frecuencia, las personas mantienen oculta a su círculo íntimo una parte de la actividad sexual que realizan. No se conocen documentos que lo acrediten, sólo hay opiniones de personas que participaron en las fiestas privadas de Port Lligat, pero al parecer Dalí tuvo una fobia que le producía impotencia eréctil tanto para el coito vaginal como para el anal (quizá ésta sea la razón del reciente fracaso de la ciudadana medium o vidente gerundense, Pilar Abel, en la demanda de paternidad que interpuso y condujo en medio de los calores del pasado verano a exhumar y tomar varias muestras biológicas de los restos del pintor, levantando con la custodia de los Mossos d’ Esquadra la losa de una tonelada y media bajo la que está enterrado en un ataúd de metacrilato, previa instalación de una carpa opaca para que ningún dron pudiese sacar imágenes no autorizadas por encima de la gran cúpula de cristal por debajo de la que está la sepultura del cadáver embalsamado cuyo buen estado de conservación confirmó la Alcaldesa de Figueres, todo lo cual seguramente habría hecho las delicias del irónico don Salvador). Sus preferencias sexuales conocidas eran la masturbación y el voyeurismo. Desde que Lorca se enamoró de él no dejó de coquetear con la homosexualidad, aunque se duda mucho que realmente fuese homosexual. Ninguno de estos comportamientos, que sepamos, fue tratado clínicamente, pero todos ellos tuvieron reflejo en el simbolismo sexual de sus cuadros (tan distinto de la sexualidad abierta, primaria, desinhibida y hedonista de Picasso). El Arte le sirvió a Dalí, entre otras muchas cosas, para expresar, canalizar y disfrazar sus conflictos sexuales. Fue también, sin duda, una forma de terapia. 

 

II. Psicosis / RazónDalí empezó a reverenciar a Sigmund Freud desde que leyó con 19 años, y una juvenil credulidad, La interpretación de los sueños. Freud se convirtió en su primer padre intelectual, la fuente de los conceptos de su plástica surrealista. La lectura de los textos del médico vienés fue para Dalí la base de un proceso continuo de ‘interpretaciones artísticas’ de sus propias experiencias mentales. A su vez, interpretó también ‘de modo artístico’ las hipótesis psicoanalíticas de Freud. Su desbordante imaginación iconográfica dejó plasmados en sus lienzos todos estos procesos. El entendimiento que Dalí hizo del creador del psicoanálisis fue del todo libérrimo. Para Freud los artistas eran un subtipo de “neuróticos” que tenían la capacidad de transformar sus síntomas en una actividad o resultado llamados Arte, y los surrealistas en concreto unos desinhibidos neuróticos que interpretaban alocadamente su teoría psicoanalítica. Un año antes de morir aceptó ver a Dalí en Londres para escuchar sus experiencias psíquicas, interpretaciones e ideas. A pesar de sus “cándidos ojos de fanático” no le causó mala impresión intelectual, pero no asumió ningún tipo de terapia. Las auto-interpretaciones que de continuo hacía Dalí dieron lugar a la invención de un singular método creativo que llamó “método paranoico-crítico”, basado en la asociación de sus imágenes oníricas con ciertas percepciones e intuiciones cognitivas que tenía en periodo de vigilia. Era una especie de epifánico encuentro entre el mundo racional y el irracional. En su ensayo, El mito trágico de ´El Angelus´ de Millet, describe en qué consiste este método que construyó al menos en parte imitando a Lidia Noguer, una enferma psicótica de Cadaqués cuyo discurso dislógico lleno de sorprendentes hallazgos lingüísticos y asociativos cautivaba a Dalí.

 

III. Histeria / AmorDalí fue un niño mimado que muy pronto aprendió con sus ruidosas rabietas que podía llamar la atención y salirse con la suya. La madre, por el deseo de tener una niña, vistió a Dalí con ropa femenina hasta que nació su hermana Ana María. Esto le atrajo mucho. Disfrazarse de modo llamativo se convirtió en uno de sus pasatiempos favoritos. En especial le gustaba disfrazarse de Rey, con peluca, corona, manto de armiño y cetro dorado, para ser el centro de todas las miradas. De este modo se sentía querido, afirmaba su identidad ante los demás y vencía una intensa timidez. Ya en la edad adulta exageró deliberadamente hasta la caricatura los rasgos histriónicos y narcisistas que nunca dejó de tener, con su bigote de langosta, barretina, ojos saltones y enfática prosodia. En relación a su personalidad el papel de Gala fue complejo y benefactor. Aceptó y estimuló su mundo artístico, apaciguando muchas de sus angustias. Gala ayudó a Dalí a superar temores, pero al mismo tiempo a permanecer instalado en su “neuroticismo” al comprender que éste era la fuente primordial de su capacidad creativa. Con toda razón Dalí la consideraba su Musa. Y la idolatrada Musa, mujer práctica ante todo, se ocupó de obtener a cambio numerosas compensaciones de tipo económico y sexual. 

 

IV. Simulación / Negocio. El sumo pontífice del surrealismo, André Breton, se vengó de Dalí por haber transgredido la ortodoxia surrealista adjudicándole el calificativo de “Avida Dollars” que se hizo mundialmente famoso. Bien consciente y buen conocedor del Gran Teatro del Mundo, Dalí sumó a su natural histrionismo un notabilísimo implemento de teatralidad interesada que buscaba llenar la cartera de modo fácil. La popularidad a través de los medios de comunicación, en especial de la TV, mostrándose como un personaje excéntrico y lunático le proporcionó sustanciosos beneficios económicos. Pero en el fondo de todo ese montaje bufo casi siempre había una burla y una crítica inteligentes, tanto respecto del Arte y del show-business en que una buena parte del Arte contemporáneo se ha convertido, como del gigantesco circo mediático en el que todos o casi todos, aunque sólo sea como espectadores, hemos terminado participando y que Internet no ha hecho sino multiplicar. Su ideología política y coqueteo con Franco y el franquismo siempre han sido muy controvertidos al entenderse que sus llamativas declaraciones no eran sólo teatrales, pero más allá de la literalidad de las mismas también puede detectarse una forma de soterrada o surreal burla de shakespeariano bufón hacia el valleinclanesco Generalito

 

V. ‘Diagnóstico’Dalí bien pudo autodiagnosticarse del mismo modo en que lo hizo Hamlet: “Sólo estoy loco al Nor-noroeste, cuando sopla viento Sur sé distinguir un halcón de una paloma”. No lo hizo así, pero utilizó una forma de negación quizá aún más ingeniosa: “La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco”. Bueno, si por loco entendemos psicótico, Dalí, en efecto, no estaba psicótico. Pero lo que sí podríamos decir es que gracias a su talento artístico e inteligencia consiguió elaborar una de las más extravagantes y creativas ‘personalidades’ de las que tenemos noticia. Y lo hizo, además, cobrando. Si visitan el Teatro-Museo de Figueras o el Museo Reina Sofía de Madrid quizá puedan salir de dudas sobre su activa mente catalana y española, universal, sobre las interioridades del que quizá sea ‘El Bosco’ del Arte contemporáneo. O quizá sus dudas no hagan sino aumentar.

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Sobre el autor Alfredo Barbero
Psiquiatra del Centro de Salud Mental "Antonio Machado" de Segovia