El Norte de Castilla
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Los momentos de la gala de los Emmy
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María Eugenia | 27-08-2014 | 09:22

Por muy previsible que sea una entrega del premios siempre quedan momentos para el recuerdo. La gala de los Emmy no fue para menos y dejó algún instante más grande para el mundo de la televisión. Se que para casi todo el mundo el momentazo fue el beso de Bryan Cranston a Julia Louis Dreyfus, pero dada mi gran admiración por Juego de Tronos o, mejor, por La Canción de Hielo y Fuego me quedo con la gran coña del día: el regalo de una máquina de escribir a George R. R. Martin, que no se que tal le habrá sentado teniendo en cuenta lo mal que lleva que le presionen a través de Internet para que mueva el culo y trabaje. El chiste fue del cómico Andy Sandberg que , vestido de Joffrey hizo llegar el presente al escritor.

El momento morreo de Cranston al parecer viene de cuando los dos actores compartían serie en ‘Seinfeield’ y eran novios en la ficción.

Aquí está el hombre más deseado del mundo con su máquina de escribir. Y mira, a mi no me importaría que me regalaran una, nostalgia que tiene una.

La broma a George, que cumplió fue el punto y final a uno de los momentos más raros, cargantes, graciosos de la noche (para gustos los colores) con las cabeceras, cantadas por Weird Al Yankovic y el “Escribe George, escribe tan rápido como puedas. Necesitamos más guiones”.

Otro gran momento fue el reencuentro de la pareja protagonista de True Detective. Matthew Mcconaughey y Woody Harrelson entregaron (esto es un decir) el Emmy a Benedict Cumberbatch como mejor actor de miniserie (Matthew, podrías haber sido tú). El actor inglés no pudo acudir a la gala, igual que el resto de reparto de ‘Sherlock’ por motivos profesionales.

Hacer el ganso en el patio de butacas también vale.

¿Y qué decir de Seth Meyers? El ex de Saturday Night Live estuvo bien y su monólogo inicial fue de lo mejor con referencias realmente graciosas:

Los sueldos de los actores: “Series como ‘Game of Thrones’, ‘The Good Wife’ y ‘Fargo’ saben lo que hacen: cuando tu serie empieza a atraer atención y las alabanzas de los críticos, mata a todos los personajes principales. De lo contrario, antes de que te des cuenta, estarás pagando a Sheldon 1 millón de dólares por episodio”

El cambio de fecha: “Estamos haciendo los Emmys en una noche de lunes de agosto, lo que según mis conocimientos de televisión significa que estamos a punto de ser cancelados”

Internet y los servicios en streaming: “El streaming ha tenido un gran impacto este año, con Netflix estando nominado a 31 Emmys. Nadie está más feliz de ver a los servicios de streaming quitar nominaciones a las cadenas de cable que las networks. No es tan agradable cuando alguien más joven se une a la fiesta, ¿verdad cable? El cable mira a Netflix de la misma forma que Justin Bieber mira a One Direction: a través de una nube de humo de marihuana”.

También las encuestas de Seth Meyers y Billy Eichner a pie de calle fueron un gran punto. Sobre todo algunos que llegaron a dar dinero para ‘The Big Bang Theory’, por aquello de las subidas de sueldo y tal.

Otro gran momento participación fue cuando los actores cogieron el micro para responder a las preguntas de la audiencia en una gala con unos pocos números cómicos y muchas pausas publicitarias que duró tres horas.

Ricky Gervais también tuvo su momento de gloria. Cuando subió a presentar uno de los premios leyó, por si acaso, el discurso de agradecimiento que tenía preparado por si le daban el Emmy a mejor actor de comedia por Derek.

Y sí, hubo homenaje a Robin Williams. Billy Cristal fue el encargado de dedicarle unas palabras en el momento más emotivo de la noche.

También hubo polémica. La de Sofía Vergara y el presidente de la Academia norteamericana de la televisión, Bruce Rosenblum. El momento florero de la actriz despertó las iras en las redes sociales. El público ni mucha prensa captó la ironía. Vergara, tan echada pa’ lante respondió a las críticas en Twitter en cuanto tuvo ocasión.

Pero como no solo de la gala vive el hombre y yo menos todavía, la alfombra roja tuvo su mejores momentos en lo que a mi respeta en los selfies de Bryan Cranston y Aaron Paul, dos de los premiados que comenzaron la tarde-noche con humor.

 Eché de menos que nadie se tirara un cubo de agua por la cabeza, también lo digo. Y con esto y un bizcocho hasta los Emmy de 2015.