Cuando casi he escogido el mueble de la entrada de casa, estoy a punto de llevar a enmarcar la lámina de Pigmalión y Galatea de Gérôme que colgarla y todo el hermoso conjunto brilla en mi cabeza…voy y me acuerdo de ‘El Mundo de Cristina’. Y entonces pienso ¿Gérôme o Wyeth? ¿Cristina o Galatea?
Os cuento un poco la historia de ‘El Mundo de Chistina’, uno de los más bellos lienzos que cuelgan de las paredes del MoMA. Andrew Wyeth, apodado ‘El Pintor del Pueblo’, se mantuvo fiel al realismo, lejos del expresionismo abstracto de la época impuesto por Rothko y Pollock.
Su obra cumbre fue creada en el verano de 1948, en Cushing, Maine. Cristina Olson gateaba por el campo en busca de un ramillete de flores para el jarrón de la cocina. No le gustaba depender de la silla de ruedas y prefería arrastrarse por los sitios, sintiéndose libre. Había aparcado la silla lejos del marco del cuadro y pasaba la mañana deslizándose por el verde. Vivía con su hermano Alvaro y sus padres en la casa gris del fondo del lienzo.
Cristina Olson tuvo la polio cuando era niña, razón por la cual sus piernas se
deterioraron y perdió la capacidad de andar. Cuando Andrew Wyeth pintó este cuadro Christina ya contaba con 55 primaveras, razón por la cual Betsy –la esposa del pintor– posó para la obra.
Un cuadro con historia ¿verdad? Después de escribir este post me he dado cuenta del encanto que tiene esta obra, pero sigo sin decidir qué cuadro va a dar la bienvenida a todo aquel que visite mi humilde morada ¿Recargaría mucho poner dos cuadros presidiendo la entrada de casa?

