“DE UN PUEBLITO OSCURO,
A LA CAPITAL DE LA MÚSICA”
“Ego, Laurentius Vitalius Coadiutor baptizavi infantem natum die 18 Huius, hora 22 cum dimidio ex Antonio Salieri et Anna Maria Scachi a coniugibus cui impositum est nomen ANTONIUS” (1). Con estas palabras vertía el agua bendita el párroco de un pueblito que hoy cuenta con 25 mil habitantes llamado Legnago, situado al norte de Italia entre las ciudades de Verona y Venecia, el 29 de agosto de 1750. O lo que es lo mismo, once días después de que llegara al mundo el ‘padre‘ de Beethoven, Schubert, Weigl, Hummel, Moscheles, Liszt, Meyerbeer, Winter, Asmayer, Stunz o Franz-Xavier Mozart entre otros muchos. Once jornadas después de que viera la luz por primera vez quien fue Maestro de Capilla del “Emperador de la Música”, director de los teatros nacionales de casi toda Europa, ‘capo’ de la escena musical y cultural de casi todas las capitales de nuestro continente, fundador del Conservatorio de Viena y compositor de casi 40 óperas, 2 réquiems, misas, otra música religiosa y de cámara, 2 sinfonías, 2 conciertos para piano, 1 concierto para órgano… y un largo etcétera. Y es que hablamos de uno de los compositores más importantes de la Historia y uno de los hombres más innovadores y más glorificados en vida. Nos referimos a quien ha sido posiblemente el compositor y director de orquesta más reverenciado por sus contemporáneos, y seguramente el de más prolijo repertorio y tratados, y uno de los pocos músicos con sueldos y remuneraciones tan excelsas que pudo dedicarse a subvencionar proyectos y ser mecenas de otros músicos que dudosamente hubieran llegado a nada de no ser por las atenciones de nuestro protagonista.
Todos estos datos, mimbres sin igual para que su nombre hubiera pervivido durante siglos en los carteles de los más prestigiosos auditorios y salas de conciertos internacionales, en grabaciones y libros de Historia de la Música, se estrellaron contra el suelo cuando la Providencia quiso que la soberbia, la irreverencia y, no obstante lo anterior, la genialidad sin par de un austriaco nacido seis años después, eclipsara para siempre a la más relevante figura en el campo de la música existente en Europa entre 1766 y 1824.
Desde su fallecimiento en 1825, y, de hecho, ya desde antes, el nombre de Antonio Salieri ha viajado de Lisboa a Moscú por los más diversos motivos. ¿Qué razones han llevado a la Historia a hacer perdurar su nombre? ¿porqué a sus memorias se dedica una novela, una ópera, una obra de teatro y una película ganadora de 8 Óscar en 1984? ¿quién fue Antonio Salieri? ¿un asesino? ¿un envidioso? ¿un gran maestro?
En el 260º Aniversario de su nacimiento, vamos a intentar averiguarlo.
S
Llega a la capital del Imperio Romano-Germánico el 16 de mayo, donde continúa la preparación con Gassmann, hasta que en julio del mismo año éste presenta a Salieri a José II en una velada en que también conoce a Christoph Willibald Gluck (1714-1787). Ambos deciden tomarle como protegido y el 1 de junio del año siguiente (1767) Antonio Salieri recibe del Emperador, en calidad de subvención, la cantidad de 50 ducados que el italiano corresponde con su primera composición: <<Missa in stile a cappella>> que se estrena el 12 de agosto de 1767. A ésta le sigue un Tantum Ergo en fa mayor para soprano y orquesta, con lo que dá por concluidos sus estudios con Gassmann en 1768 preparando su primer gran proyecto consistente en una opereta de título “La Vestale” y otra obra que no ha perdurado. Sin embargo, no llega a estrenarse, y la primera oportunidad de Salieri le llega a sus 20 años con “Le Donne letterate” estrenada en el Burgtheater de Viena el 10 de enero de 1770. A esa le sigue “L’Amore inocente” en carnaval del mismo año en que Ludwig Van Beethoven, uno de los futuros alumnos de nuestro protagonista, vería la luz el 17 de diciembre.
“Don Chisciotte alle nozze di Gamace”, “Armida”, “La Fiera di Venezia”, “Il Barone di Rocca” o “La Scchia rapita” son algunos de los títulos firmados por Salieri que entre 1770 y 1772 se pusieron en cartel con un éxito cada vez más creciente. La fama, la buena prensa y las amistades cultivadas hacen que el 20 de octubre de 1772 aparezca un enviado de la Corte de Estocolmo, proponiendo a Salieri ser Compositor Real del recién coronado Gustavo III de Suecia. Es en estos momentos cuando José II de Austria siente celos y le propone el mismo puesto a Salieri, en su Palacio, si éste no se va. En ese momento Salieri asume la dirección del Teatro Real, la de la Música en la Corte y la del conjunto de la Escena Austriaca. Pocos meses después (el 16 de julio de 1773) llegarán a Viena Leopoldo y Wolfgang Amadeus Mozart. Para acercarse al ya todopoderoso Salieri, el genio de Salzburgo compone 6 variaciones sobre “Mio caro Adone”, una de las arias más famosas de la ópera “La fiera di Venezia” de Antonio Salieri.
Pero esto no ha hecho más que empezar…
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