El Estado de Dios

Hoy es más fácil creer en Dios que en el sistema democrático. Ambas entidades son creaciones humanas intangibles, y una de las dos, un cuento. Se confiere a la democracia el sistema de libertades a través del cual el ciudadano cree elegir algo y preservar mucho. Por el contrario, abrazar la fe no obedece al sufragio universal; lo único que parece sufragar la Iglesia en estos tiempos son las necesidades básicas de los desamparados. Elegir a un representante público debería requerir un esfuerzo intelectual responsable y auditar el ejercicio de los elegidos. Con Dios no existen las dicotomías, porque todo está dictado y tan solo hay que sumarse a su prescripción. Cuando la desgracia se instala en el pío se atribuye al designio divino, mientras que para el incrédulo votante la perversión del sistema lo coloca ante un muro infranqueable.
 
En un par de días hemos descubierto que aquí no controla ni Dios. Los mecanismos que deben velar por la salud de las instituciones han dejado de funcionar, si es que lo hicieron alguna vez. Todos los actores del sistema han encubierto el auténtico fraude en que ha devenido nuestro sistema. El Banco de España gozaba de una aureola de crédito sacrosanto. Ejercía de oráculo inmaculado, hasta que descubrimos con horror que se trata del mayor encubridor del Reino, cuando no un búnker de incompetencia. Tribunal de Cuentas, Hacienda, todos los organismos que se nos pasen por la cabeza, la castañera de la esquina: nadie ha querido atajar la bestia desbocada en que se ha convertido nuestro país. El sistema bancario se zafa de todo control, con productos financieros carentes de regulación y cuyo funcionamiento nadie alcanza a entender. El Banco Central Europeo regalando el dinero a la banca, ésta prestándolo a interés inmoral al Estado para que haga frente a la deuda, el mismo Estado que antes había nutrido al BCE con esos fondos y que ahora retornan para sanear a esa banca. Una locura. Atrapado en este circo inmoral, el ciudadano, a quien torturan y mienten tanto que da por Dios.
 
Publicado en El Norte de Castilla el 16 de mayo de 2012

Toros e imposición

Hay amores que matan. La sabiduría popular acuñó el refrán de que quien bien te quiere te hará llorar. Según el marqués de Vargas Llosa, el toro de lidia es tratado con inmenso amor. Que le otorgasen el Nobel de Literatura no significa que el literato hispano atesore la infalibilidad de los papas. El supermán de la política americana Henry Kissinger, urdidor y tañedor de las crueles dictaduras de la zona, obtuvo el de la Paz y nadie dinamitó la fundación sueca por el despropósito. No es lo mismo sacrificar una cabra para alimentar al hambriento que deleitarse con su sufrimiento. En ‘La fiesta del Chivo’, Vargas Llosa recrea la muerte de Leónidas Trujillo, el brutal dictador dominicano asesinado en la vida real y que bien podría ser el nombre del primero de la tarde en el próximo San Pedro. El genial escritor no lo es tanto en sus reflexiones taurinas, no aporta un solo argumento sólido que convenza a quienes abominan la tortura animal. Juicios como que “el toro bravo existe porque existen los toros; si no, desaparecería” chirrían en un intelectual de su talla. Aunque parece que en asuntos tan cargados de visceralidad como éste la materia gris se vuelve tornasolada. En su descargo podría argüirse que estaba rodeado de Esperanza Aguirre y de Ana Botella mientras reflexionaba sobre el destino animal.

Mientras tanto, el entramado que gestiona las corridas en Madrid trata de llenarse los carrillos con dinero público, aprovechando el viento. El director artístico del andamiaje, Simón Casas, saltó a escena en el acto celebrado en el marco del Espacio Arte y Cultura de Las Ventas. Adornó el evento con lo siguiente: “Sólo debemos comunicar que no obligamos a nadie a ir a los toros. Nadie puede negar que esta afición está fundada sobre valores universales, bajo el respeto del animal y para crear belleza”. Este hombre nunca vio un diccionario.

El Ayuntamiento de Valladolid subvencionará con dinero muy sensible a empresas del sector para montar sus corridas. No cabe la insumisión. Del término imposición, impuesto.

Publicado en El Norte de Castilla el 9 de mayo de 2012

Innombrables

El ciudadano medio no necesita ningún gobierno para solucionar sus problemas. Es capaz de buscarse la vida. Sufraga los gastos estatales si conserva un empleo legal y vive con decencia. Cuando no le queda otra que sumergirse en el fango de los desalmados, coge el dinero que le dan bajo cuerda huyendo de la conciencia. Y roba cuando pierde todo aliento moral. Cobrar con la mirada cambiada no difiere de la determinación de una manada de lobos, que arrasan con las vidas que hagan falta con tal de aplacar el hambre. El ciudadano medio no entiende de legalismos cuando se encoge el estómago de su pequeño. Un padre desconoce de lo que puede ser capaz si no se enfrenta a una situación crítica. Cualquiera puede linchar al ladrón torpe al que cazan con las manos en la masa, aunque pocas veces se revele el porqué.

Nuestro país camina hacia la hecatombe y parece no importarle a nadie. Si los gobernantes se muestran incapaces de hacer frente al colapso, muchos se preguntarán para qué demonios sirven. Lo singular de la situación actual es la forma en que se insulta a la ciudadanía desde los despachos. En el ambiente flota la sensación de que están jugando con sus sentimientos. El único reproche que le hace a su presidente una desahogada mandataria madrileña es que no está recortando lo suficiente. Y el presidente repite con altanería que usará el hacha este viernes, y el siguiente, y el viernes que viene, y los que hagan falta. Han tenido tiempo de sobra para elaborar el paquete de medidas completo, pero no tienen ni idea y sólo bailan la danza de la sangre con desenfreno dipsomaníaco. Cada fin de semana se improvisa con muestras de padecer borrachera de poder. Y el ministro que ha recortado los fondos para investigar dice que hay más futuro en el conocimiento que en el ladrillo. Un genio. No contentos con la procacidad, reprochan a la gente la legitimidad constitucional y moral de protestar. No hay que ser una lumbrera para entender lo que está pasando. Un idiota siempre será un idiota, aunque lo vistan de seda.

Publicado en El Norte de Castilla el 2 de mayo de 2012

RTVE

En España se aplica a rajatabla el aserto de que si algo funciona, tarde o temprano llegará alguien y acabará con él. El extinto Zapatero prometió que llevaría al Congreso una ley para que el presidente de la televisión pública estatal fuese nombrado en sede parlamentaria, desligando así al ente de las fauces gubernamentales. ZP cumplió y RTVE fue labrándose una reputación entre la audiencia. Los informativos son aplaudidos dentro y fuera de nuestras fronteras por su calidad, independencia y la exquisitez con que tratan los asuntos delicados. Los espectadores consideran que los telediarios y la programación de TVE son un oasis en mitad del desierto. Los tildan de independientes y serios. Lejos quedaban aquellos años en los que Felipe González tenía a su servicio a Calviño o María Antonia Iglesias, sectarios que se abrían el pecho por sus amos.

Con el advenimiento del régimen de Aznar aterrizó en TVE Alfredo Urdazi, un espécimen digno de una tesis. Sus telediarios eran un tratado sobre cómo ofender a la ciudadanía. En aquella radiotelevisión desovaron sujetos que ahora sueltan su espuma en los medios ultraderechistas. Son estos guerrasanteros quienes piden a Rajoy que haga una limpieza dentro de la casa. A Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, no le hacía gracia Ana Pastor ni sus desayunos. Arremetió en antena contra la línea editorial de TVE, acusando a la cadena de manipularlo todo. Ahora, con la excusa de que no se ponen de acuerdo con el PSOE para nombrar a un nuevo presidente del consejo, el partido del Gobierno decidirá con su mayoría al capitán de la gabarra neopropagandística. A Cospedal no le parece bien nunca nada, ni siquiera que Soraya Sáenz de Santamaría se convirtiese en omnisciente vicepresidenta. Si no se disuelve esta pestilencia, el PP podría sentar en los despachos a los que le han dorado la píldora y aplicarán el modelo vigente en las comunidades autónomas con canal propio. El pluralismo informativo hibernará y la gente echará de menos los programas de la tele de Franco.

Publicado en El Norte de Castilla el 25 de abril de 2012

Pimpampum

A perro flaco, todo son pulgas. Era previsible que la debilidad de España iba a infligirnos dolor. Los depredadores tienen el olfato más desarrollado que nunca y aprovechan para hincar el diente en las presas fáciles. Los argentinos tienen un verbo muy florido, pero a la hora de elegir a sus representantes yerran por vocación. Los años en que Carlos Menem ocupó la presidencia del país fueron un escándalo. Argentina asistía al saqueo de la riqueza nacional, que se desangraba a borbotones. Joyas como YPF o Aerolíneas Argentinas cayeron en manos españolas, a cambio de llenar los bolsillos de quienes detentaban el poder desde la Casa Rosada. Nuestras empresas desembarcaron allí cual caballo en una cacharrería, aligerando la mordida convenida y ordeñando como nadie la coyuntura trazada por la corrupción política. A favor de nuestra industria hemos de decir que contribuyó a la modernización del país, gracias a la inversión en infraestructuras básicas.

España apostó por aquel mercado, pero siempre se escuchaban voces altisonantes contra nuestros empresarios, en una mezcla de complejo de inferioridad y neocolonialismo. Hoy el país está en manos de una mística muñeca de plástico que es manejada por tecnócratas malcriados y una banda de pelotudos. Desde España los ministros amenazan con sanciones, que siempre quedan bien ante las cámaras. Pero es inútil desencadenar una guerra verbal, en la que saldríamos perdiendo quienes más tenemos que perder. Al conflicto, añadamos la enorme población de argentinos que residen en España y los españoles o sus descendientes del otro lado. Para acabar de redondear la ineficacia de las amenazas de nuestro Gobierno, recordemos que la prioridad debe ser preservar los intereses de las empresas que operan en territorio argentino, que son muchas y enormes. A la sociedad privada Repsol no le queda otra que dirimir en los tribunales el coste del justiprecio de esta burla populista. Troquemos lágrimas por neuronas y seamos pragmáticos. ¿O es que vamos a fletar otra Armada Invencible?  

Publicado en El Norte de Castilla el 18 de abril de 2012

Sangre, sudor y vacío

España siempre ha tenido la vocación de entretener. Al principio la diversión se produjo durante la Reconquista, matando moros. Aún calientes, las fuerzas vivas quemaron y expulsaron a los judíos, para liquidar los préstamos y el conocimiento. Se armó una expedición con tres barcos para conquistar las Indias. Allí hallaron un filón de carne y otros tesoros. Fueron días excitantes. El imperio sólo hacía que engordar, se extendió por Europa y el viento soplaba a favor. Poco importaba si en el trono se aposentaba un idiota o un chimpancé. Incluso brotó el Siglo de Oro de las letras. Se escribía y se podía leer calidad entre duelos y quebrantos. Más tarde, Napoleón quiso conquistar España y colateralmente ilustrar al país. No fue posible, porque nuestros cojones no tienen competencia.

La decadencia suele apoderarse tarde o temprano de los imperios y nos quedamos tan solo con el mapa que explica hoy el hombre del tiempo. Sin una guerra civil no eres nadie, así que también la montamos, una especie de declaración sentimental para tímidos. Los vencedores subyugaron al pueblo hasta hace dos días y ante España se abrió la oportunidad de convertirse en un espacio con horizontes.

Pero nuestro país está de enjuagues. Se han dilapidado casi cuarenta años. España es un precioso museo artístico y medioambiental. Vivimos del turismo y de los servicios. Cultivamos y ordeñamos, pero acogotados. Algunos confundieron huevos con ladrillos y esa eclosión esparció su hedor, instalándose en la pituitaria nacional. Nuestra industria pesada es anecdótica. El conocimiento se desprecia desde las instituciones. La investigación podría abrir una ventana al futuro, pero han cercenado sus esperanzas y volvemos al que inventen otros. Nuestros talentos emigran. El Estado perdona al burlón. Se penaliza a quien paga amenazando la sanidad o la educación. Hacienda comete pillaje para sufragar un desmadre evitable y que conocían los partidos, los secuestradores de la democracia. Tratan a la gente como súbditos y quizá estén jugando con fuego.

Publicado en El Norte de Castilla el 11 de abril de 2012

Engañados como chinos

Si alguien se colara en el mausoleo de Lenin en la Plaza Roja de Moscú y le soplase cómo le va a Occidente, es posible que pidiera prestadas unas cuantas vísceras para estar seguro de que no se trata de una excusa para arrancarle un jirón de piel. Vería que el capitalismo silvestre ha hecho en seis años más por su causa que un siglo de propagación de la idea comunista, sembrando en los pueblos buena parte de su idealismo falsario como consecuencia de los abusos del sistema financiero y la obsecuencia de las autoridades políticas. La momia del líder soviético está hecha unos zorros, como la confianza que depositamos en los tutores que debieron prevenir que nos atrapasen en semejante fangal.

El intercambio cultural puede ser tan placentero como el de fluidos, aunque también todo lo contrario si no se aplican medidas profilácticas. Las empresas occidentales están comenzando a tomar conciencia del error de cálculo que supuso la deslocalización de la producción. Hace algunos años todo el mundo comenzó a dar por hecho que el futuro de nuestro sector manufacturero pasaba por fabricar en China, el insaciable país comunista que devora materias primas con la avidez que aplicaron otros en tiempos de bonanza. Lentamente, muchas factorías han caído en la cuenta de que deslocalizar sus compañías no ha sido tan buena idea como parecía, como cuando les sonreían las cuentas de resultados, aparentando haber encontrado petróleo en Marte.

Despedir a los empleados locales se traduce en que no pueden comprar tu producto ni los de otros, toda una cadena de destrucción masiva. Los costes chinos se han disparado y ha comenzado una lenta vuelta a casa, al menos a territorio centroeuropeo, donde países como Eslovaquia producen automóviles alemanes con garantías pagando salarios modestos. Pero el gran éxito de China ha sido sembrar de empobrecimiento los bolsillos occidentales, además de implantar su sistema pragmático dándole un revolcón al nuestro. Tendremos que cobrar menos y trabajar más. “Nos han engañado como a chinos.”     

Publicado en El Norte de Castilla el 4 de abril de 2012

El ciclo perverso

El lance recurrente de que los hijos viven como sultanes en casa de sus padres va a tener que reescribirse. Habrá que darle una vuelta en cuanto tire millas la reforma laboral. Tal y como está planteada, a las empresas les saldrá a cuenta despedir al padre para contratar al hijo en condiciones leoninas. Esto dará lugar a una situación chocante en muchas familias. El ‘cabeza de familia’ comenzó sufragando todo el entramado, el hijo vivía en un búnker de cinco estrellas sin demasiada prisa por hacer las maletas y, a regañadientes, no le ha quedado otra que aceptar un empleo en semiesclavitud. El nido está en manos de un banco, así que el antiguo huésped del ‘resort’ familiar tendrá que hacer frente al pago de la hipoteca y todos los gastos que sus padres no podrán encarar cuando se les agote el subsidio de desempleo. La situación pasará de chocante a dramática en cuanto el chaval conozca a alguien especial. Tendrá que tomar la decisión de elegir entre su pareja o la familia. Si la relación sentimental progresa, no hay otra: o se va de casa para iniciar una vida excitante o se lleva esa excitación al cuarto del piso que lo vio crecer. Cualquiera de las dos opciones es atentar contra la salud mental. Abandonar a sus padres implica condenarlos, mientras que incorporar a su pareja a esta comedia coral tensará la cuerda más pronto que tarde.

Pero no activemos las alarmas. Cuando parece que todo está perdido, siempre queda un recurso bastante seguro: llamar a casa de los abuelos. Estos tienen la casa pagada, un sueldo fijo, ahorros y algunas habitaciones libres. Sólo hay que optimizar un poco el espacio. La vivienda está a medio ocupar, porque otro de los hijos volvió con su descendencia. Donde comen dos por qué no pueden hacerlo diez. Todo vuelve a ser casi como antaño, cuando eclosionó el matrimonio. Salvo que ahora aquellas babas vienen cargadas de barbas, deudas y desolación. Los viejos se quejaban de que nadie iba a visitarlos; ahora ya tienen entretenimiento. Perversa soledad, qué sorpresas deparas.

Publicado en El Norte de Castilla el 28 de marzo de 2012

¿Viva la Pepa? Mejor no

El lunes los representantes de las instituciones trataron de apropiarse de la Constitución de 1812. Llevados por un entusiasmo desmedido e ignorante, quisieron ver reflejados sus principios en ella. Aun no negando que fue un texto avanzado para la época, y dado que nuestro carácter nos impide pactar en lo esencial, pues fantástico. ¡Viva el vino!

Tras siglos de sometimiento y de dictaduras, hablar de Constitución y libertades produce un resuello enternecedor. No puede negarse que parte del articulado de aquella carta magna hace que se te salten las lágrimas. El artículo 13 dice literalmente que el objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen. El presidente Rajoy habló de que los cambios y la valentía para aplicarlos están inspirados en ‘la Pepa’ (!). El gran libro continúa con sus avances y, directamente, condena a la gente que esté a dos velas. De aplicarse hoy, varios millones de ciudadanos serían poco menos que piltrafillas indeseables y delincuentes. El texto dice que se suspenden los derechos como españoles a quienes sean declararos incapacitados físicos o morales por un juez; también, por haber quebrado o ser deudor a los caudales públicos. La siguiente es insuperable: “Por el estado de sirviente doméstico”. Sigamos: “Por no tener empleo, oficio o modo de vivir conocido; por hallarse procesado criminalmente”. Aplicado en nuestros días, no sería español ni el Tato. Respecto a la religión no deja lugar a dudas: “Será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única y verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y prohíbe el ejercicio de cualquier otra”. Este párrafo sirvió para acabar con la Santa Inquisición, pero la redacción se las trae. Libertad de pensamiento y credo, ni en sueños.

Pero el asunto de ‘la Pepa’ es agua pasada. ¿Por qué no nos centramos en desarrollar la que está en vigor hoy? Está hecha unos zorros y no garantiza casi nada de lo que en ella puede leerse. 

Publicado en El Norte de Castilla el 21 de marzo de 2012

Periodismo de cloaca

Resulta repugnante estrujar el sufrimiento humano para vender periódicos. Los atentados del 11-M nos encogieron el estómago y sirvieron para amalgamar nuestro país, aunque solo fuese unos meses. Mientras se evaporaban las lágrimas más gruesas, planeaba la tesis del advenimiento de los socialistas gracias a la torpe gestión del suceso llevada a cabo por el Gobierno Aznar y la inducida derrota electoral posterior de su partido. Algunos comenzaron a horadar en el inagotable filón del complot, movidos por el naufragio en que devino in extremis su clientelismo por aquel vuelco electoral.

Las teorías de la conspiración siempre han gozado de un eco enorme, tal vez alentadas por la cultura de lo novelesco que prende en la sociedad contemporánea, o la evasión hacia lo fantástico frente a lo parco de la cruda realidad. Cierto sector de la prensa lleva ocho infaustos años alimentándose a costa de las prisas y la chapuza hispana que quizá se conjuraron durante la recolección de pruebas tras los atentados. Poco importa la sentencia que condenó a los culpables. Esas cabeceras y radiotelevisiones reaccionarias han construido piezas imposibles de ser tenidas en cuenta por cualquiera que porte dos dedos de frente. Al ser tan increíbles, su alquimia es acogida como auto de fe por los conspiranoicos. La más estrafalaria de todas es que los servicios secretos españoles, marroquíes y belgas se reunieron para preparar todo el tinglado. Imaginen a nuestro CNI alentando a los otros espías a montar una traca de esas características y que, por favor, guardasen el secreto. Hilarante.

El nuevo fiscal general del Estado asegura que el 11-M es causa juzgada y que no tiene intención de remover un solo papel. Mientras, los medios ultraconservadores arremeten contra esta decisión y han logrado dividir a las asociaciones de víctimas, y aún continúan retorciendo los hierros del terror. Inimaginable en Estados Unidos tras el 11-S, donde formaron una piña en torno a tanto dolor. España es la tierra en la que más robusta luce la cizaña.

Publicado en El Norte de Castilla el 14 de marzo de 2012

El Norte de Castilla

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