Archivado a mayo 25, 2011

Otoño, dos estaciones

El presidente Zapatero debe quedarse e irse al mismo tiempo. Resulta una paradoja de lo más extravagante, comparable al don de la ubicuidad de los dioses. Por una parte, el presidente tiene que acabar lo que empezó, que no es otra cosa que enderezar las cuentas públicas y dejar el camino expedito para que España

El Norte de Castilla

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