img
La cara bien dura
img
Roberto Carbajal | 04-04-2017 | 18:47

A Cristóbal Montoro no le gusta el cine español. Lo dijo hace tiempo en una entrevista, en pleno fragor sobre el IVA que se aplica en España al séptimo arte. Qué le vamos a hacer. Si para el ministro de Hacienda nuestras películas no son de su predilección, hay que respetarlo. Pero sucede que una de sus obligaciones como miembro del Gobierno es apoyar y proyectar la industria nacional, y el cine forma parte de ella. Por tanto, las opiniones de Montoro sobre asuntos como este debería guardarlas para cuando hace la digestión, nunca lanzarlas a los cuatro vientos, porque si nosotros no apoyamos al sector quién va a defenderlo, ¿en el extranjero? Por cierto, nuestras películas suelen estar bien vistas en el exterior. Morralla hay en todas partes, no nos engañemos. El cine americano que se rueda hoy no es precisamente un ejemplo de cómo hay que hacer las cosas. Pero sucede que las grandes productoras estadounidenses se imponen en el mercado aplicando cierto grado de matonismo.

El bueno de Montoro ha tenido la gentileza de reducir el IVA a los espectáculos en directo. De nuevo, el cine se ha quedado fuera. El ministro ha asegurado que no puede aplicar el impuesto reducido a esta actividad comercial y artística porque no le cuadran los números con el maldito déficit, que en este caso suponen 300 millones. Es una forma de verlo; él sabrá. Todo el mundo conoce la aversión del ejecutivo popular hacia ‘los de la ceja’, unos izquierdosos con malas intenciones que no comulgan con las ideas conservadoras.

Dicen que las comparaciones son odiosas, así que aquí va una. El Ministerio de Defensa deberá pagar al consorcio aeronáutico Airbus una multa de 243 millones por rechazar la compra de trece aviones militares que había encargado. Defensa lo justifica con un argumento espectacular: ya no los necesitamos. La noticia ha pasado casi desapercibida y parece que Montoro tampoco se ha enterado o no le han pasado el resumen de prensa. Para evitar la sanción, España necesita colocárselos a algún primo. Sí, es cierto, las comparaciones son odiosas. Al menos esta.
 
Publicado en El Norte de Castilla el 5 de abril de 2017

Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

Últimos Comentarios

Cari 13-04-2017 | 09:16 en:
Prohibido menstruar
malva2 13-04-2017 | 09:04 en:
Prohibido menstruar
malva2 06-04-2017 | 09:07 en:
La cara bien dura
Cari 31-03-2017 | 10:25 en:
La tesis de los bares llenos
malva2 30-03-2017 | 08:36 en:
La tesis de los bares llenos