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El efecto Zidane
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Roberto Carbajal | 06-06-2017 | 11:05

El Real Madrid ha conseguido su duodécima copa de campeones con el mérito de que la temporada pasada logró la undécima, algo que ningún otro equipo había logrado jamás. El club madrileño ha hecho historia, pero todo el mundo coincide con que el Barcelona tiene mejor plantilla, al menos desde un punto de vista individual. El conjunto blanco se ha coronado como rey del fútbol europeo no solo por la calidad de algunos de sus jugadores, sino por el hecho de contar con un entrenador adornado con un tipo de cualidades poco común en el balompié europeo. La inmensa mayoría de los técnicos que menudean en el continente han sido jugadores de más o menos fortuna, pero me atrevo a decir que ninguno goza de la humildad y conexión con sus jugadores como Zinedine Zidane. Durante su etapa como jugador, el francés demostró ser un superclase. Su fútbol era elegante y su determinación ante la portería ponía la guinda al pastel. Aun siendo una estrella, siempre demostró una humildad que lamentablemente no se estila en nuestro país. Solo hay que visionar cualquier rueda de prensa y escuchar la constante que siempre aventa. “Nosotros no hemos ganado nada. Tenemos que luchar como cualquiera y con humildad.” Esta circunstancia le ha aupado al éxito, habida cuenta de la cantidad de ego que se pasea por el vestuario blanco. El tímido Zinedine cuenta además con el apoyo de sus jugadores, ha logrado unir a la plantilla y hacerlos pisar el suelo. Del mismo modo, los jugadores admiran a su entrenador y su estrategia en el momento de plantear un partido goza de todas las bendiciones. Hay quien dice que Zidane tiene una flor en el culo; eso no es cierto, lo que sucede es que el líder francés desempeña su trabajo en el país de la envidia por antonomasia. Es su calidad humana, su aureola cuando jugaba y el compromiso del equipo lo que ha hecho del Madrid un grupo ganador. En realidad, el efecto Zidane podría extrapolarse perfectamente a cualquier actividad de la vida profesional o personal para cosechar el éxito. Zidane es el ejemplo de cómo hemos de conducirnos en ella.

Publicado en El Norte de Castilla el 7 de junio de 2017

Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

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