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Fecha: septiembre, 2017
Más madera
Roberto Carbajal 28-09-2017 | 11:21 | 0

Damas y caballeros: Con todos ustedes, los vascos. No el conjunto, eso ya sería demasiado. En realidad, son los de siempre. Ya conocen el refrán: A río revuelto, ganancia de pescadores. Lidiar con el separatismo catalán nos está dejando exhaustos, así que no sabemos de dónde sacar fuerzas para hacerlo también con los abertzales. El primer actor en irrumpir en el escenario catalán fue Arnaldo Otegi, el exetarra, convocando una manifestación en Bilbao a favor del referéndum ilegal de los separatistas. Esta muestra pilló al PNV con el pie cambiado y, para no despojarse de su entusiasmo nacionalista, Iñigo Urkullu ha arremetido contra el Gobierno de Rajoy, saliendo a la par en defensa de sus hermanos soberanistas catalanes. Durante los actos del Día del Partido, el lehendakari aseguró que el actual Estado de las autonomías está obsoleto y pidió, al abrigo de la coyuntura actual, su derecho a decidir (faltaría más). Es cierto que los discursos ante la militancia son pura exaltación partidaria y uno dice lo que los demás quieren oír. Otra cosa bien distinta la constituye su papel como presidente de todos los vascos. Hace meses Urkullu aseguró que la independencia era una quimera en el estado actual del mundo. Ese discurso responsable y de peso rechinaba con el empleado el domingo. No obstante, entendámosle: los peneuvistas no se pueden quedar atrás al sentir el aliento en el cuello de Bildu, que ha revivido el discurso más extremista y reivindicativo. Este asunto ha distorsionado la relación simbiótica del PNV con el PP y el Gobierno de España. Han amenazado con no brindar su apoyo a los presupuestos que Rajoy previó sacar adelante con su soporte. Los vascos aducen que no pueden dar apoyo a este capítulo tan esencial dadas las circunstancias que tienen lugar en Cataluña. Así que ahora nos encontramos ante la tesitura de tener que prolongarlos o que, vaya usted a saber, se tengan que convocar elecciones generales. No se trata de una película de los hermanos Marx, pero da la sensación de que algunos pretenden reeditar el grito de Groucho. ¡Ay!

Publicado en El Norte de Castilla el 27 de septiembre de 2017

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Eviscerar a Podemos
Roberto Carbajal 21-09-2017 | 12:32 | 0

Para mí constituye un misterio el juego que se trae entre manos Pablo Iglesias. Por una parte habla de la patria española con pasión y, por otra, defiende con ardor el derecho de autodeterminación de Cataluña, referéndum ilegal incluido. Igualmente, desconfío con convicción de que los millones de personas que dieron su voto a Podemos apoye el discurso del líder de esta amalgama política. Estoy seguro de que ningún castellano y leonés que votó a Iglesias le siga por la senda del independentismo catalán, por poner un ejemplo. De igual forma, PI (llamémosle así) defiende el derecho a la autodeterminación de otras ‘naciones’ del Estado español, léase Euskadi o Galicia. Supongo que lo hará extensible al resto del país y quizá algún día le oigamos decir con su pico de oro que Castilla y León es una nación sumida en hechos diferenciales con respecto a otras naciones y pida refrendar esta particularidad ante las urnas.

Podemos es una ilusión, un partido comunista del siglo XXI que vende un discurso que gusta a la gente. Un salario para todo el mundo es uno de sus lemas. España no es Suiza, entre otras diferencias, porque los helvéticos no están quebrados y nadan en la abundancia; por el contrario, nuestra vieja patria no tiene un euro y vive de la emisión de deuda pública. Quienes votaron a Podemos lo hicieron con el corazón y el resto de las vísceras, salvo el cerebro, que bien usado contribuye (y cómo) a separar el polvo de la paja. La lógica dicta que en las siguientes elecciones generales este partido se desangre y se produzca un trasvase de votos al PSOE, que parece estar reconstituyendo su basamento. Es cierto que la gente compró el discurso de PI, harta de los desmadres de los partidos tradicionales, pero tarde o temprano las aguas volverán a su cauce. Podemos contará con una base electoral que tan solo lo conformarán un pellejo escuálido de inconformistas ateridos de frío intelectual, y con un cerebro tan tierno que resulta conmovedor. PI irá transmutando y encajará lentamente en el sistema que ardientemente quiere demoler. Démosle tiempo.

Publicado en El Norte de Castilla el 20 de septiembre de 2017

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Gestionar la frustración
Roberto Carbajal 14-09-2017 | 11:34 | 0

El hijo de un taxista de Valladolid puede convertirse en uno de los cabos del referéndum ilegal que debe gestionar España el 1-O. Josep Lluís Trapero, mayor de los Mossos d’Esquadra, se enfrenta a la dicotomía de acatar la ley española vigente o echarse en los brazos del batiburrillo impresentable de normas aprobadas por el Parlament. La Diada del lunes sirvió para que el independentismo sacase músculo concitando a cientos de miles de personas recreando una equis por el ‘sí’ en las calles del centro de Barcelona. Seguí el acto a través de TV3, la televisión sectaria que lleva aleccionando a la sociedad catalana durante décadas, modelando su pensamiento a favor de la secesión. Llamaba la atención la cantidad de niños y adolescentes que mostraban las cámaras. Todos ellos envueltos en la estelada y maquillados de la misma guisa. La enseñanza en las escuelas catalanas ha apostado por que los pequeños mamen las consignas manipuladoras de la historia española, remarcando que una cosa es España y otra Cataluña. Este ha sido uno de los éxitos de los secesionistas, que han consolidado un proyecto de Estado de corte estalinista. En los últimos veinte años el independentismo ha crecido exponencialmente gracias a la manipulación y, claramente, fruto de las políticas, recursos contra el Estatut incluidos, y una cadena de insultos que faltaban al respeto de los pobladores de aquella comunidad autónoma. En suma, se ha cebado el secesionismo sin que nadie desde los sucesivos gobiernos haya movido ficha, salvo la ingenua generosidad del expresidente Zapatero, quien prometió a los catalanes que la reforma del Estatut que se aprobase en el Parlament iría a misa. El caso es que nos encontramos aquí, en un punto en el que el desafío se ha materializado y nadie sabe cómo gestionar los desatinos que se producirán el día uno de octubre. ¿Habrá enfrentamientos entre bandos? ¿Se buscará que haya algún muerto para blandir el estandarte de un mártir por la causa? No sólo sirve el imperio de la ley. Hace falta desmontar la tramoya y revertir la tendencia. Pero cómo.

Publicado en El Norte de Castilla el 13 de septiembre de 2017

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Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

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