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Fecha: octubre, 2017
El golpe de los privilegiados
Roberto Carbajal 26-10-2017 | 7:02 | 0

Lo más llamativo de la revolución catalana es que ha sido promovida por la burguesía catalana. No han sido los pobres de solemnidad, los hambrientos, los que no tienen nada que perder porque ya lo perdieron todo. La izquierda catalana independentista, liderada por Esquerra Republicana, siempre contempló en su ideario la meta de la independencia en forma de república, pero ¿las clases acomodadas? Convergència (hoy PDeCat) lidera esta quimera. Durante años ha gobernado en Cataluña a golpe de talón, chantajeando a las empresas. El chantaje también se hizo extensivo a los partidos nacionales. PP y PSOE fueron rehenes del nacionalismo liderado por Jordi Pujol, uno de los mayores ladrones de la historia de España. Incluso el laureado Adolfo Suárez hizo concesiones a los convergentes. Al final, como resultado de las ambiciones personales y de partido, la bestia fue creciendo hasta tal punto que hoy nos lamentamos de haberla cebado. Durante los sucesivos gobiernos de Felipe González, Pujol era intocable. La fiscalía del Estado paró varios golpes contra el honorable president. Recordemos el caso de Banca Catalana, en la que el todopoderoso dirigente catalán metió la mano en la caja y, ante las acusaciones, se envolvió en la bandera y clamó ante el pueblo que quien iba a por él lo hacía también contra sus ciudadanos. Y aquí estamos, en un punto en el que el asunto se nos ha ido de las manos. Carles Puigdemont acudirá al Senado para explicar sus planes. La Cámara Alta no va a hacerle ni caso, esto démoslo por descontado, como le sucedió a Ibarretxe en su día ante el Congreso. Así que el Gobierno irrumpirá en las instituciones catalanas para tomar las riendas de un proceso que nadie sabe cómo va a terminar. Esa Cataluña rica y pacífica va a vivir sobresaltos en las calles, inestabilidad económica y vaya usted a saber qué otros acontecimientos. El artículo 155 ha venido para quedarse. Ahora sólo cabe rezar, para quien crea que así se resuelven los problemas. Sólo espero que nadie pierda la vida, que es lo que nos faltaba para desbocar a la bestia.
Publicado en El Norte de Castilla el 25 de octubre de 2017

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Divorcio a la catalana
Roberto Carbajal 19-10-2017 | 9:36 | 0

Mariano y Carla forman un matrimonio peculiar. No están casados, sino amancebados. Todo ha sido un cúmulo de intereses. Sus parientes miraron hacia otro lado y lo dejaron estar. Pronto, este par de extraños comenzaron a procrear. La prole fue creciendo y principalmente fue Carla quien se encargó de la educación. Mariano era sólo un semental, pero no hagamos que recaiga toda la responsabilidad en él; el pobre es fruto de la tradición familiar. Sus antepasados formaron pareja del mismo modo, así que se vio abocado a actuar de igual forma. Carla comenzó a influir en una parte de su extensa familia, mientras que su esposo se dedicaba a otras ‘cosas’. La zozobra se instaló en el ayuntamiento marital y un buen día Carla y parte de su familia conspiraron contra el matrimonio y la proclamada lideresa pidió el divorcio. Carla se calzó los pantalones que Mariano había dejado despistados en un rincón y cobró la apariencia de ‘prima inter pares’. Nuestro hombre se quedó de piedra, habida cuenta de que la había colmado con todos sus caprichos. Carla reunió a sus hijos y les pidió que decidieran si se divorciaba de su padre. Muchos convinieron en aceptar la propuesta de la ‘matrioshka’. Mariano envió a un grupo de amiguetes para que apaciguasen a la familia. Craso error: sacudió aún más el avispero. Género epistolar en mano, Mariano le pidió a su mujer que le aclarase si le había pedido el divorcio, dado que Carla lo había proclamado y negado a la vez. Ella le respondió “hablemos”, aunque su pareja tenía claro que su pretensión era seguir juntos. Le querían hacer creer que estos amantes a la antigua eran iguales, pero Mariano no tragó. Volvió a escribirle para que se aclarase. Carla se fue por las ramas y sus hermanas acusaron a Mariano de no querer arreglar el asunto. Hubo quien aseveró que Carla era en realidad hija de Mariano; por tanto, el lío fue en aumento. No estábamos hablando de matrimonio o divorcio; la verdad era que lo que nos traíamos entre manos era puro incesto, por lo que a día de hoy las cosas solo han hecho que empeorar. Puro cuento.

Publicado en El Norte de Castilla el 18 de octubre de 2017

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Despropósitos
Roberto Carbajal 12-10-2017 | 11:28 | 0

España es un país entretenido, no lo negarán. Incluso divertido, aunque parte de esa diversión maldita gracia lo corona. El Ministerio del Interior fletó tres cruceros para alojar a los policías y guardias civiles que se movilizaron para evitar la celebración del referéndum en Cataluña. Uno de los barcos está pintado con imágenes de Piolín y de otros dibujos de la Warner Bros. Se lo pusieron a huevo a las redes sociales, que comenzaron a difundir los llamados ‘memes’ que tanto gustan a la gente. Pero lo peor no era la apariencia del barco, sino las condiciones en las que se encontraban los miembros de los dos cuerpos policiales. Adocenados, una alimentación precaria basada en macarrones, como si los armarios que revisten a los antidisturbios fueran niños pequeños. Estuvieron bastante tiempo con ese menú, mañana y noche. Ante las quejas, el Ministerio de Zoido envió víveres, mantas y otros complementos para hacerles la vida más llevadera. Tampoco tienen wifi, para que a los agentes se les haga la vida menos plúmbea. Aun así, muchos de estos funcionarios continúan comprando en los supermercados. Por algo será. Además, los sucesivos gobiernos llevan prometiendo subidas salariales para equipararlos a las policías autonómicas, cuyas remuneraciones sirven a mossos y ertzainas para hilar gracietas contra nuestros servidores públicos.

En el País Vasco Otegi ha propuesto la creación de la ‘República Confederada de Euskal Herria’, que estaría conformada por Euskadi, Navarra y las provincias del sur de Francia. Puro delirio, sobre todo conociendo a los franceses, que no se desprenden de un territorio ni aunque les arranquen las mandíbulas. Todo ello aprovechando los vientos de independencia de Cataluña. Pero tras la maldita diversión, llega la cruda realidad. España está contra las cuerdas. A ver cómo salimos de esta, pues las perspectivas no son nada halagüeñas. Ahora la gente se fija en Josep Borrell, tras su discurso del domingo. Como si fuera un caballo blanco que este país necesita. Tampoco precisamos de mediadores internacionales, que quede claro.

Publicado en El Norte de Castilla el 11 de octubre de 2017

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La hora de la verdad
Roberto Carbajal 05-10-2017 | 11:15 | 0

El poder engancha, pero no me gustaría estar hoy en el pellejo de Mariano Rajoy. Lo vivido el domingo en Cataluña sitúa al presidente del Gobierno español ante la tesitura de aplicar el artículo 155 de la Constitución e intervenir la comunidad autónoma. No le queda otra, dadas las circunstancias, porque se ha negado sistemáticamente a negociar con las autoridades de aquel territorio. El 1-O pasará a la historia de España como una fecha clave en la cohesión del Estado. Las imágenes de la policía repartiendo hostias a diestro y siniestro sólo ha conseguido soliviantar más si cabe a la población. Puesto que el referéndum era ilegal, fue innecesario el despliegue de fuerzas para reprimir el acto. No conducía a ninguna parte y no ha servido de nada, más bien todo lo contrario. El president Puigdemont ha afirmado que en breve declarará de forma unilateral la independencia. Así las cosas, ¿qué hacer? El panorama se antoja sombrío, cuando menos. Se prevén detenciones de los máximos dirigentes de la Generalitat, lo que provocará manifestaciones masivas para rescatar a los mártires. Como ven, todo son complicaciones. Esta vez, a Rajoy no le ha servido su filosofía de que las ‘cosas’ se arreglen por sí solas.

Lo que no tiene remedio es restañar las heridas en el plano sentimental, Es un hecho que una gran parte de la ciudadanía catalana ha roto los afectos con España. No ver esto es estar ciego. Los sentimientos contienen más poder que el imperio de la ley. Hemos de reconocer que todos, sin excepción, hemos fracasado, no aplicando el sentido común ni medidas que acercasen a los catalanes al resto de la población. La hermandad ha saltado por los aires y la manipulación sistemática de la opinión pública catalana ha dado sus frutos. Ha habido dejación de funciones durante décadas y ahora se pretende aplicar una cadena de remedios que producen vértigo. El problema catalán no se resuelve con represión y la aplicación de la ley. La solución se esconde en alguna parte y se hace necesaria la intervención de un estadista. A ver quién le pone el cascabel al gato.

Publicado en El Norte de Castilla el 4 de octubre de 2017

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Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

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