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Despropósitos
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Roberto Carbajal | 12-10-2017 | 10:28

España es un país entretenido, no lo negarán. Incluso divertido, aunque parte de esa diversión maldita gracia lo corona. El Ministerio del Interior fletó tres cruceros para alojar a los policías y guardias civiles que se movilizaron para evitar la celebración del referéndum en Cataluña. Uno de los barcos está pintado con imágenes de Piolín y de otros dibujos de la Warner Bros. Se lo pusieron a huevo a las redes sociales, que comenzaron a difundir los llamados ‘memes’ que tanto gustan a la gente. Pero lo peor no era la apariencia del barco, sino las condiciones en las que se encontraban los miembros de los dos cuerpos policiales. Adocenados, una alimentación precaria basada en macarrones, como si los armarios que revisten a los antidisturbios fueran niños pequeños. Estuvieron bastante tiempo con ese menú, mañana y noche. Ante las quejas, el Ministerio de Zoido envió víveres, mantas y otros complementos para hacerles la vida más llevadera. Tampoco tienen wifi, para que a los agentes se les haga la vida menos plúmbea. Aun así, muchos de estos funcionarios continúan comprando en los supermercados. Por algo será. Además, los sucesivos gobiernos llevan prometiendo subidas salariales para equipararlos a las policías autonómicas, cuyas remuneraciones sirven a mossos y ertzainas para hilar gracietas contra nuestros servidores públicos.

En el País Vasco Otegi ha propuesto la creación de la ‘República Confederada de Euskal Herria’, que estaría conformada por Euskadi, Navarra y las provincias del sur de Francia. Puro delirio, sobre todo conociendo a los franceses, que no se desprenden de un territorio ni aunque les arranquen las mandíbulas. Todo ello aprovechando los vientos de independencia de Cataluña. Pero tras la maldita diversión, llega la cruda realidad. España está contra las cuerdas. A ver cómo salimos de esta, pues las perspectivas no son nada halagüeñas. Ahora la gente se fija en Josep Borrell, tras su discurso del domingo. Como si fuera un caballo blanco que este país necesita. Tampoco precisamos de mediadores internacionales, que quede claro.

Publicado en El Norte de Castilla el 11 de octubre de 2017

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Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

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