El Norte de Castilla
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Otra televisión es posible
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Roberto Carbajal | 04-01-2018 | 08:05

España necesita una radiotelevisión pública de calidad, incluidas las que se emiten en las comunidades autónomas. La televisión no es solo puro entretenimiento; la difusión de contenidos que merezcan la pena también constituyen y potencian la ‘marca España’. El Parlamento aprobó una ley que entrará en vigor en enero y que remodelará el actual consejo de administración y elegirá por consenso al presidente del ente público. No olvidemos que este organismo se financia con los impuestos que pagan todos los españoles, al carecer (como sucedía hace años) de publicidad, aunque en aquellos tiempos también recibía fondos de las arcas públicas. Fueron aquellos unos días de desmadre, en el que la empresa llegó a acumular una deuda colosal, que alcanzó y superó los 6.000 millones de euros. Todo el mundo mira con admiración a la televisión británica, la BBC, que goza del respeto de los televidentes y oyentes de las islas. La corporación está dirigida por un consejo de gobernadores que garantiza el pluralismo y la calidad de los contenidos, que son vendidos en masa a compañías de todo el mundo. Hubo un tiempo en el que los informativos de RTVE fueron un espejo en el que muchas otras se miraban con admiración. En concreto, el telediario de las nueve de la noche que dirigía Pepa Bueno fue galardonado con el marchamo del mejor informativo del mundo. Este premio llenó de orgullo a los espectadores españoles, que sacaban pecho al menos por este asunto. España precisa de hacer acopio de talentos que doten a esta actividad de contenidos serios, que lustren de prestigio a este sector. A RTVE le gusta sacar pecho absurdamente, alardeando sobre si sus programas han batido registros de audiencia. Aún no se han dado cuenta de que la radiotelevisión pública no está en las ondas para competir con las empresas privadas; es un servicio público y así debe comportarse. Para emitir programas basura ya se las arreglan algunas televisiones privadas, que captan a un espectador muy concreto, al que le va la marcha el sistema sin que se sonroje.

Publicado en El Norte de Castilla el 3 de enero de 2018

Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

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