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Autor: Roberto Carbajal
Tráfico
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Roberto Carbajal | 16-11-2017 | 11:31| 0

Ha nacido una nueva generación de idiotas muy peligrosos que abarca a sujetos de todas las edades. Se trata de gente que, mientras conduce, lee y escribe mensajes con su teléfono celular. Es muy raro que cada día no me encuentre con alguno de ellos. Hablar por teléfono a bordo de un automóvil es una temeridad, sobre todo si se hace transitando en ciudad, en la que un segundo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Pero la cuadratura del círculo es contestar mensajes con una mano en el volante y la otra en el teléfono. Me resulta inconcebible que alguien crea que puede hacer las dos cosas al mismo tiempo, cuando de por sí dirigir un coche está sometido a peligros constantes. Si te despistas, puedes acabar con la vida de un viandante o herir seriamente al conductor de otro vehículo. Si se produce un accidente, es recomendable advertir a la policía de que haga una triangulación de antenas para comprobar que en la hora del incidente el teléfono del conductor estaba siendo utilizado. Esta acción debería practicarse por defecto, sobre todo en los casos en los que una persona salga gravemente perjudicada. Todos deberíamos denunciar esta imprudencia ante las autoridades para prevenir, que es mejor que curar.

La otra tarde un informativo de Telecinco hablaba de los coches que conducen solos. Las imágenes estaban ilustradas con dos personas sonrientes acomodadas en los asientos traseros. El grueso de la noticia giraba en torno a si era seguro o no este tipo de artilugio. La tecnología debe estar al servicio del hombre y no al revés. Lo más sorprendente de la información era que habían contratado los servicios de especialistas en ética para dirimir si el ‘autocoche’ debería velar por la seguridad de un niño cruzando la calle o preservar la vida de los ocupantes del vehículo. Es como si se pretendiera que la técnica relegue al ser humano a un segundo plano intolerable, cosificándolo. ¿Nos hemos vuelto locos o qué? Este tipo de relatos te deja un frío en el cuerpo estremecedor, la verdad.

Publicado en El Norte de Castilla el 15 de noviembre de 2017

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Se les fue de las manos
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Roberto Carbajal | 09-11-2017 | 10:39| 0

El Gobierno de Mariano Rajoy está preocupado con el encarcelamiento de Junqueras y sus exconsejeros. Parece que el fiscal general del Estado ha aplicado un exceso de celo pidiendo prisión preventiva contra los sublevados catalanes y esto puede volverse contra la ‘pacificación’ del Principado. De igual forma, también es más que probable el ingreso en la cárcel de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell. Para terminar de complicarlo todo, la ópera bufa protagonizada por Carles Puigdemont puede desatar un conflicto diplomático entre nuestro país y Bélgica. La aplicación del artículo 155 y la convocatoria de elecciones antes de las navidades, que a priori fueron aplaudidos con entusiasmo, ahora han devenido en preocupación. Rajoy cree que puede resultar contraproducente tanta cárcel y para tantos reos. Teme el Gobierno que las calles acojan disturbios incontrolables para reclamar la libertad del antiguo Govern. La juez Lamela no ha hecho otra cosa que ejecutar las órdenes y ahora nadie debe culparla por hacer su trabajo. No piensa lo mismo la asociación Jueces para la Democracia, de corte progresista. Han colgado en su página web un comunicado en el que cuestionan que Junqueras y compañía fuesen culpables de rebelión y, por consiguiente, deberían estar libres, porque no concurren las circunstancias para semejante prevención. También entran en colisión las doctrinas de dos tribunales, es decir, la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, que tienen sentimientos encontrados. Así que la disconformidad del Gobierno con el fiscal Maza ha quedado de manifiesto, y eso que Maza fue nombrado por el ejecutivo de Rajoy. En una entrevista en la Cadena SER, el entusiasmo desbordante de Maza quedó bien claro. Aseguró literalmente que “bastante paciencia ha tenido el sistema con Cataluña”. Por su parte, Puigdemont hará campaña desde Bélgica para el 21-D, lo que le otorgará mayor protagonismo internacional. Lo dicho: todo el conglomerado se les ha ido de las manos y ahora no sabemos en manos de quién está.

Publicado en El Norte de Castilla el 8 de noviembre de 2017

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Retos
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Roberto Carbajal | 03-11-2017 | 10:42| 0

En España nueve cabezas embisten y solo una piensa. Sería ingente localizar a quién coronar, pero tiene que encontrarse en alguna parte. Mariano Rajoy cree que con la aplicación de las leyes en Cataluña puede hacerse con las riendas de los catalanes, lo que constituye un craso error de cálculo. En el Partido Popular están encantados de conocerse tras la irrupción del dichoso 155. Aplaudieron al presidente por su supuesta mano firme, pero el reto catalán no se resuelve solamente con una medida tan disruptiva. Hemos vivido cuarenta años de manipulación, que han moldeado con sibilia indisimulada a gran parte del pueblo en aquella comunidad autónoma. Quien crea que hoy pueden deshacerse cuatro decenios de adoctrinamiento vive en otra galaxia. Si alguien piensa que la convocatoria electoral de diciembre variará la correlación de fuerzas existente tampoco es de este planeta. Millones de catalanes han desconectado sentimentalmente de España, y esa sangría no puede contenerse con facilidad. Es una tarea que corresponde a individuos con grandeza de miras y costaría mucho tiempo reunirlos en el redil común.

La situación catalana se ha internacionalizado (más si cabe) al huir el expresident Puigdemont y cinco de sus consejeros, con la aparente idea de eludir la cárcel pidiendo asilo político. El conflicto se ha instalado en el corazón de la UE y este grupo de presuntos piensan eludir la acción de la Fiscalía española. Como es natural, a nuestros socios europeos no les hace ninguna gracia que estos alegres mochileros se instalen en Bruselas, porque Bélgica, gobernada gracias a los independentistas de aquel país, podría hacer saltar por los aires la coalición que sostiene al ejecutivo belga.

Podemos se enfrenta a su descomposición por apoyar a los secesionistas catalanes. Iglesias y los suyos afrontan el reto de no perder el apoyo de los cinco millones de personas que les votaron. La rebelión se ha instalado en sus filas y muchos de sus afines no entienden la política seguida por estos comunistas en Cataluña. Como diría Rajoy, es “very difficult todo esto”.

Publicado en El Norte de Castilla el 1 de noviembre de 2017

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El golpe de los privilegiados
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Roberto Carbajal | 26-10-2017 | 7:02| 0

Lo más llamativo de la revolución catalana es que ha sido promovida por la burguesía catalana. No han sido los pobres de solemnidad, los hambrientos, los que no tienen nada que perder porque ya lo perdieron todo. La izquierda catalana independentista, liderada por Esquerra Republicana, siempre contempló en su ideario la meta de la independencia en forma de república, pero ¿las clases acomodadas? Convergència (hoy PDeCat) lidera esta quimera. Durante años ha gobernado en Cataluña a golpe de talón, chantajeando a las empresas. El chantaje también se hizo extensivo a los partidos nacionales. PP y PSOE fueron rehenes del nacionalismo liderado por Jordi Pujol, uno de los mayores ladrones de la historia de España. Incluso el laureado Adolfo Suárez hizo concesiones a los convergentes. Al final, como resultado de las ambiciones personales y de partido, la bestia fue creciendo hasta tal punto que hoy nos lamentamos de haberla cebado. Durante los sucesivos gobiernos de Felipe González, Pujol era intocable. La fiscalía del Estado paró varios golpes contra el honorable president. Recordemos el caso de Banca Catalana, en la que el todopoderoso dirigente catalán metió la mano en la caja y, ante las acusaciones, se envolvió en la bandera y clamó ante el pueblo que quien iba a por él lo hacía también contra sus ciudadanos. Y aquí estamos, en un punto en el que el asunto se nos ha ido de las manos. Carles Puigdemont acudirá al Senado para explicar sus planes. La Cámara Alta no va a hacerle ni caso, esto démoslo por descontado, como le sucedió a Ibarretxe en su día ante el Congreso. Así que el Gobierno irrumpirá en las instituciones catalanas para tomar las riendas de un proceso que nadie sabe cómo va a terminar. Esa Cataluña rica y pacífica va a vivir sobresaltos en las calles, inestabilidad económica y vaya usted a saber qué otros acontecimientos. El artículo 155 ha venido para quedarse. Ahora sólo cabe rezar, para quien crea que así se resuelven los problemas. Sólo espero que nadie pierda la vida, que es lo que nos faltaba para desbocar a la bestia.
Publicado en El Norte de Castilla el 25 de octubre de 2017

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Divorcio a la catalana
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Roberto Carbajal | 19-10-2017 | 9:36| 0

Mariano y Carla forman un matrimonio peculiar. No están casados, sino amancebados. Todo ha sido un cúmulo de intereses. Sus parientes miraron hacia otro lado y lo dejaron estar. Pronto, este par de extraños comenzaron a procrear. La prole fue creciendo y principalmente fue Carla quien se encargó de la educación. Mariano era sólo un semental, pero no hagamos que recaiga toda la responsabilidad en él; el pobre es fruto de la tradición familiar. Sus antepasados formaron pareja del mismo modo, así que se vio abocado a actuar de igual forma. Carla comenzó a influir en una parte de su extensa familia, mientras que su esposo se dedicaba a otras ‘cosas’. La zozobra se instaló en el ayuntamiento marital y un buen día Carla y parte de su familia conspiraron contra el matrimonio y la proclamada lideresa pidió el divorcio. Carla se calzó los pantalones que Mariano había dejado despistados en un rincón y cobró la apariencia de ‘prima inter pares’. Nuestro hombre se quedó de piedra, habida cuenta de que la había colmado con todos sus caprichos. Carla reunió a sus hijos y les pidió que decidieran si se divorciaba de su padre. Muchos convinieron en aceptar la propuesta de la ‘matrioshka’. Mariano envió a un grupo de amiguetes para que apaciguasen a la familia. Craso error: sacudió aún más el avispero. Género epistolar en mano, Mariano le pidió a su mujer que le aclarase si le había pedido el divorcio, dado que Carla lo había proclamado y negado a la vez. Ella le respondió “hablemos”, aunque su pareja tenía claro que su pretensión era seguir juntos. Le querían hacer creer que estos amantes a la antigua eran iguales, pero Mariano no tragó. Volvió a escribirle para que se aclarase. Carla se fue por las ramas y sus hermanas acusaron a Mariano de no querer arreglar el asunto. Hubo quien aseveró que Carla era en realidad hija de Mariano; por tanto, el lío fue en aumento. No estábamos hablando de matrimonio o divorcio; la verdad era que lo que nos traíamos entre manos era puro incesto, por lo que a día de hoy las cosas solo han hecho que empeorar. Puro cuento.

Publicado en El Norte de Castilla el 18 de octubre de 2017

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Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

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