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Categoría: Arte
Hasta la vista, Paco, el de la Lucía

En la adolescencia ligaba el que destacaba. El guapo lo tenía fácil; el gracioso, más, y, si no querías ir de vacío para casa, siempre te quedaba cargar con una guitarra. Mal tocada, este instrumento netamente español era el tercer brazo que nos faltaba para tener la oportunidad de abrazar o ser abrazados. Algunos buscaban un beso con el maltratado “Romance”, una pieza anónima que pocos abordaban con todo el rigor. Pero también lo intentábamos con la música de Paco de Lucía. “Entre dos aguas” era ‘la nuestra’. Uno de nosotros hacía los bajos y el otro la melodía. Eso sí: llegaba un punto inabordable para nuestras habilidades. Nos hacíamos los interesantes y comenzaban a dolernos las manos; aun así, nos servía para atraer a las chicas, un recurso que han empleado muchos músicos, no nos engañemos. Paco de Lucía aupó a la guitarra flamenca en el mapa, con su toque revolucionario y su arrolladora presencia. Idolatrado (y criticado por romper los cánones del toque), el grandioso Paco se ha ido, pero sus grabaciones permanecerán siempre. Nos acompañarán a quienes nos ayudó a ligar y, con besos o sin ellos, siempre habrá ocasión para amar con pasión, inspirándonos en la nostalgia y reconociendo el agradecimiento por los buenos ratos que nos hizo pasar.

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¿Orquesta fija-discontinua?

Hemos localizado a un idiota que se encontraba deambulando por ahí solo. A alguien del Consejo de RTVE no se le ha ocurrido nada mejor para ahorrar costes que modificar el estatus de su orquesta y coro. Pretenden que pasen a ser personal fijo-discontinuo en vez de fijos.

Hay quien busca desguazar esta televisión pública cuando deje de serle útil. Primero, manipulan la información; a la vez, censuran la libertad de los periodistas; luego, montan una farsa de entrevista entre el Rey y un lameculos insoportable. Ahora le ha tocado el turno a los músicos y cantantes de la Sinfónica, que se labraron una buena reputación durante décadas y que el domingo dieron un concierto en la plaza de Oriente gratis, donde el público se congregó para apoyarlos. Los jefes del Ente pretenden que instrumentistas y cantantes acepten un contrato de octubre a mayo solamente, ensartado en lo que se califica como ‘periodo de temporada’. Por tanto, cobrarían tan solo las nóminas de esos meses. Este tipo de cosas no las puedes contar fuera de aquí, porque de todos es sabido que España va mal y no necesitamos que se rían aún más de nuestro país.

No hay que ser experto para saber que un músico debe ensayar mucho todos los días si quiere gobernar el instrumento y no a la inversa. Si esa tarea entraña dificultad por sí misma, imaginen lograr que más de cien personas suenen como una sola. No hay manera de lograrlo sin un buen director y, claro, sin reunirse regularmente durante todo el año, no un rato para hablar del tiempo. En RTVE deben de pensar que este asunto es como la selección española de fútbol. Basta con que se vean unos días y listo. Pero se les escapa un detalle: juegan en sus equipos toda la temporada. Esto no es aplicable a una orquesta, entre otras razones porque ninguno de los maestros de la Sinfónica de RTVE toca en otra y luego se unen para disputar un mundial de música. Con permiso de Rafael de León y su ‘Tatuaje’: Los torpes a un barco / de nombre extranjero / que navegue al pairo / hasta que lo hunda Dios.

Publicado en El Norte de Castilla el 12 de junio de 2013

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La SGAE, crucificada

Suponga que le despiden y su abogado acepta la mitad de la indemnización que le corresponde sin consultárselo. Seguro que le entran ganas de tirarlo por la ventana. Ahora vístase con la piel de un compositor. Imagine que un artista actúa gratis en un concierto benéfico, cantando las canciones que escribió usted, y un inspector de la SGAE regala los derechos de esa música sin preguntarle, movido por un altruismo provocador. No niegue que le gustaría estrangular a semejante patán. El primer supuesto lo comprende todo el mundo, así que resulta inexplicable por qué el segundo suscita tanto desdén.

Teddy Bautista abandonó la música antes de que ésta le dejase a él. Se embarcó en dignificar a los autores y lo logró. El antiguo miembro de Los Canarios dejó de cantar, pero no cerró el pico, porque Teddy parecía mejor propagandista que cantante. Lástima que habiendo hecho una labor extraordinaria velando por los intereses de la SGAE no haya sabido comunicar con acierto la razón de ser de esa entidad. Las legítimas demandas de los asociados se empañaron por contarlas mal y con prepotencia. Para soliviantar aún más los ánimos, Zapatero nombró ministra a la guionista González-Sinde, juez y parte. Se criminalizó a quien compraba un cedé virgen con la imposición de un canon, estigmatizándole como un delincuente en ciernes. Ahora el Gobierno va a erradicar esa ignominia.

La gente no asume que lucrarse del contenido de un disco compacto debe acarrear una contraprestación a los propietarios de esa música. Por eso es lógico que un bar o una peluquería paguen por hacer más confortable la estancia de sus clientes haciendo sonar un puñado de canciones, mientras la caja registradora actúa como soprano. Teddy Bautista desempeñó el papel de Judas en la laureada Jesucristo Superstar. Cuenta la tradición que Jesús resucitó al tercer día y que Judas se colgó tras haber traicionado a su patrocinado. La justicia dirá si Bautista y los suyos deberían ahogarse en el Jordán. Lo que sí está claro es que la SGAE pagará la última cena.

Publicado en El Norte de Castilla el 6 de julio de 2011

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Ha muerto Peter Falk, el alma del teniente Colombo

ESCENA DEL EPISODIO PILOTO DE UNA DE LAS MEJORES SERIES DE LA TV

Soy un fan de Peter Falk y de su personaje, así que pido perdón de antemano. Comencé a verlo en los setenta en aquella sección de la TVE única que pasaban los domingos a las siete de la tarde. Luego me lo volví a encontrar en la década de los ’90 y hasta nuestros días, en los que me doy cuenta de que los he visto todos, y varias veces. Son cerca de setenta episodios más los extras, que ya no eran lo mismo, la verdad. El primero de ellos arrancó como quien no quiere la cosa en 1967. Se titulaba ‘Diagnóstico: asesinato’.

Al contrario de lo que sucede con otros detectives televisivos, ‘Colombo’ tiene algo especial. En primer lugar, que la resolución de los casos atraviesa por un cauce lógico; nada en común con lo que estamos acostumbrados, porque ahora o el guión no tiene sentido o entra en liza un superordenador que conectado a no sé qué satélite hace que, bla, bla… O te encuentras con que la creatividad americana se ‘inspira’ en Colombo para crear a un maniático al que no han colocado gabardina pero que va alicatado hasta el cuello. Me refiero a ‘Monk’.

Colombo es otra cosa. Es fácil sintonizar con él. Abigarrado con su eterna gabardina, despeinado, campechano, fiel a su esposa invisible, sin glamur exterior; sin embargo, la constante que mantiene a lo largo de las once temporadas es siempre la misma: los asesinos pertenecen a la clase alta de la sociedad americana y miran a este desaliñado teniente por encima del hombro, despreciándolo. Él se hace el despistado, como ya sabréis, olvida infinidad de datos, esto, lo otro… “Perdone, señor…” “Oh, noooo, no quería molestarle…” “Una cosita más… Es que este caso me está quitando el sueño”. Y cuando un asesino al que asedia le trata con excesivo desprecio, con desprecio de clase, Colombo suele aplicarle un tercer grado, aunque no sea habitual en él cebarse con su presa.

Ahora Peter Falk ha muerto, padecía el mal de Alzheimer. Su licenciatura en Ciencias Políticas, o su máster en Administración Pública, todo se fue a lo más profundo de su cerebro, igual que su vasta cultura. Al menos permanecerán sus interpretaciones y su filmografía.

Voy a rendir un homenaje a este pequeño judío, con diez minutos del episodio piloto con el que arrancó la serie. ‘Diagnóstico: asesinato’ (1967). Un reputado psiquiatra mata a su esposa. Colombo va a por él. Veamos la finura con la que filosofan.

Peter Falk, descanse en paz.

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Fallece la soprano Joan Sutherland, una de las grandes divas del siglo XX

Joan Sutherland nos ha dejado. Falleció ayer en Suiza a los 83 años. De La Stupenda, como se la rebautizó, gracias a su espléndida interpretación de la ópera haendeliana Alcina, en 1960, ya solo nos queda su trabajo. Una colección de interpretaciones magistrales que están en las fonotecas físicas y virtuales a disposición de quien aun no haya tenido la oportunidad de saborear sus exquisitas formas. Si quieren ver cómo se acaricia una partitura y se paladea con gusto un torrente de miel, sumérjanse en su legado. La soprano australiana contribuyó a revitalizar el repertorio belcantista del XIX, convirtiéndose en una de las grandes cantantes de ópera del pasado siglo.

Les dejo un par de muestras. Sutherland canta aquí el Casta diva de Bellini, a las órdenes de su esposo, el director Richard Bonynge, en un registro de los años ochenta. También he colgado la misma pieza, con la particularidad de que pueden seguir la partitura quienes tengan esa virtud. Háganlo con reverencia: las notas están escritas para todo el mundo y pueden ser cantadas como quien pide una caña en un bar o con el gusto que le pone nuestra protagonista. Lo que las engrandece son personas como la Señora que me ha obligado a escribir este post.

Descanse en paz, Joan Sutherland (Sidney, 7 de noviembre de 1926-Suiza 11 de octubre de 2010).

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¿Plagió Michael Jackson a Albano y Romina Power? Lean esto y verán que sí

Crecí con Michael Jackson a varios kilómetros de distancia, junto a sus hermanos y los míos: en mi familia somos cinco vástagos y los Jackson, five. Cinco bocas que alimentar. Eso sí, cada saga con distinta suerte. TVE emitía durante mi infancia una serie de dibujos animados que narraba las peripecias de unos pequeños cantantes negros. Recordemos que la cadena de Franco emitía en blanco y negro, aunque los ‘dibus’ fuesen en color. En aquellos lejanos e irrepetibles días todo era blanco o negro. Luego el tiempo creó una escala de grises que cambió las cosas. Incluso la transformación de España salpicó al pequeño de The Jackson Five, que mudó su piel del negro sólido al blanco evanescente, como luego demostró el irremisible tránsito de su oscura vida.

Su talento era evidente, como sus extravagancias y los líos ingenuos en los que se vio envuelto. No es necesario retratar aquí el genio del artista estadounidense, porque escribir sobre lo ya publicado del malogrado Michael es hacer cabalgar unas palabras sobre otras a lo tonto y sin aportar nada.

Que Michael Jackson era un cantante, compositor y showman genial es una evidencia. Pero que su vida no le perteneció, eso, amigos míos, es otra aún más palmaria. Fue manejado desde la infancia por su padre y, a lo largo de su carrera, por una cohorte de productores y asesores que hicieron de él un buen producto y una piltrafa humana rentable. Tras su muerte algunos han hecho más caja que cuando Michael correteaba por ahí con sus mascaradas.

En los noventa, Michael Jackson se vio envuelto en un escándalo que atentó contra su reputación de hombre que se reinventaba constantemente. El cantante italiano Albano Carrisi, esposo de la insustancial Romina Power, demandó a Jackson, acusándolo de plagiar su canción Cigni di Balaka, publicada en 1987, y de la que el cantante estadounidense tomó el estribillo para crear un tema completo en 1991. En un principio, los tribunales condenaron a Jackson a indemnizar a Al Bano, pero tras comparecencias posteriores ante los juzgados se estimó que la demanda quedaba en agua de borrajas, dándose por zanjada la disputa ocho años más tarde. Al parecer se concluyó que ambos artistas se inspiraron en una antigua canción india (¡). Sea como fuere, las evidencias están claras: primero fue el huevo (la canción de Carrisi) y luego la gallina, es decir, el Will you be there del álbum jacksoniano Dangerous.

La larga carrera de Michael Jackson no puede empañarse por un incidente como el narrado en este post, entre otras razones porque quién sabe el control que esta irrepetible estrella desempeñaba sobre todo lo que le rodeaba, incluidos asistentes y compositores que ejercían de negros. Ustedes ya me entienden. Ni siquiera sus acusaciones de pedofilia, desmontadas en los tribunales, y su irresponsabilidad como padre han de ser aspectos que tiren por la borda una trayectoria tan exitosa. Jackson era un niño cincuentón que se negaba a crecer.

La canción de Michael consta de cinco partes (aunque, siendo justos, podríamos decir que es sólo una). Mostraré primero su Will you be there y, a renglón seguido, Cigni di Balaka de Al Bano y Romina Power. Esta última consta de estribillo y el resto de las fruslerías. Pero al César lo que es del César.

1. Will you be there (Michael Jackson).

0:59” Introducción (ya arranca con el estribillo de Al Bano).

1:09 Estribillo en Re mayor.

2:19 Verso puente (estos son los únicos compases originales en el tema. Se trata de tres acordes y para de contar).

2:30 Estribillo, esta vez en Mi mayor.

2:54 Estribillo. Ahora, para cambiar, llega el turno del Fa sostenido mayor.

3:17 Estribillo (o sea, la canción, porque es toda así). Acorde de Sol sostenido mayor.

Luego se desvanece la musiquita machacona y aparecen unas frasecitas. En el vídeo que les he colocado actúa de figurante un niño, y a correr.

2. Cigni di Balaka (Al Bano).

3. Una mezcla de las dos, pa’ no aburrir a quienes no deseen escuchar todo el entramado y emplear el tiempo en asuntos más placenteros.

Para que conste: considero a Michael Jackson uno de los grandes del pop. Me daba cierta pena su vida personal. Conservo dos de sus elepés. ¡Ay, el vinilo…!

Michael era tan frágil… Ya lo escribí hace casi un año, tras su muerte.

http://blogs.nortecastilla.es/robertocarbajal/2009/7/13/vean-michael-jackson-la-intimidad-sencillo-fragil-

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Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

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