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Categoría: Religión y miedos
La religión, otra vez

La gente se complica la vida innecesariamente. Por ejemplo, las creencias religiosas siempre han arrastrado controversia por no aplicar la dosis adecuada de sentido común, al menos durante el periodo contemporáneo. La lucha por la preeminencia de una determinada fe no tiene ningún sentido en la época actual. Debe desarrollarse en el ámbito privado, en casa, en los templos o en los espacios adecuados a este sentimiento tan íntimo como indescriptible. La religión escapa a toda lógica científica, se trata de creer a ciegas sin hacerse ninguna pregunta. El hecho religioso de una creencia como la católica o cualquier otra no debería contemplarse en la escuela pública como una asignatura casi obligatoria y sufragada con dinero público, dado que España es un Estado aconfesional. La clase de religión católica que se aplica en nuestras escuelas públicas es una anormalidad, cuando no un chantaje. Este problema quedaría resuelto si en las aulas se explicara el hecho religioso, no importa qué tipo de opción, sino ciñéndonos a la religión como un fenómeno inherente al ser humano desde el principio de los tiempos en que se tiene noticia del fenómeno. La disputa tan controvertida sobre si la televisión pública estatal debe o no retransmitir la misa una vez a la semana es un debate sin sentido. Vacío porque siempre habrá quien la defienda o la rechace, con lo que nos colocamos en conversaciones bizantinas que no conducen a ninguna parte. La Iglesia católica cuenta con 13 TV, un canal que emite la mencionada misa y cuya señal llega a todas partes. Por tanto, a nadie se le priva de recibir su dosis semanal de liturgia cristiana. La televisión pública debe servir para formar e informar de la realidad religiosa de todas las opciones, derribando fronteras, desmantelando mitos y, por consiguiente, rescatar de la ignorancia al público. Todas las religiones deberían contar con un espacio didáctico, pues de este modo la convivencia resultaría mucho más saludable que en la actualidad, La ignorancia es la peor de todas las enfermedades, porque genera todas las demás.

Publicado en El Norte de Castilla el 22 de marzo de 2017

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El sexo de los ángeles

Confirmado: los niños tienen pene y las niñas, vulva. Estoy de acuerdo con Hazte Oír, la organización ultracatólica que ha generado una situación controvertida por pasear un autobús rotulado con mala uva para la ocasión. “Que no te engañen”, añaden. Pues sí, queridos aguerridos servidores de Dios, así son las cosas, la Biblia no lo cuenta, pero la anatomía humana es de esa guisa. ¿Entonces de qué estamos hablando, a qué viene tanto lío? Es la misma historia de siempre: Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, señalan las sagradas escrituras; más tarde, tomó una costilla de Adán y dio vida a la primera mujer, Eva, según los textos. Todo muy respetable, pero permitan que yo no me lo crea. Este tipo de grupúsculos que velan por que todo en nosotros se revista de pureza se interponen entre la naturaleza humana ‘normal’ y la que reviste cierta discrepancia sexual. Cualquier ser humano debe ser tenido en consideración, poco importa su condición, su rebeldía interior por un cuerpo que no obedece a su mente. Pues bien, esa gente no comprende que desde la infancia existan personas que no se encuentran identificadas con su cuerpo y decidan cambiarlo. Tampoco alcanzan a entender el tremendo drama que supone para quienes padecen esta divergencia sexual. Nadie está legitimado para inmiscuirse en la vida de los demás, y menos aún en lo tocante al sexo. A los ultracatólicos solo les preocupa hacer una interpretación torticera de la Biblia y del supuesto mandato divino que creen implícito en ese libro tan entretenido. No existe una sola página en la que Jesús de Nazaret o su padre condenen las distintas facetas morfológicas de quienes son destinatarios de esos textos. Todo forma parte de un modo de retorcer la palabra de Dios y reescribirla, arrogándose el papel de correctores de estilo. Además, nuestra Constitución deja claro que todos los españoles somos iguales, sin hacer distinción de sexo, raza o religión. Dejemos que quienes no se encuentran a gusto con su cuerpo se hagan oír y se les deje vivir en paz con otro nuevo con el que ser felices.

Publicado en El Norte de Castilla el 8 de marzo de 2017

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El cura de la linterna

La Iglesia católica tiene que ponerse las pilas. Debe ser implacable con los abusos sexuales porque el daño que este tipo de delitos le inflige es intolerable. El más reciente es el caso sucedido hace años en el seminario de La Bañeza y alumbrado hace unos días. El sacerdote denunciado se pasaba por las habitaciones de los seminaristas linterna en mano y con las pilas bien puestas, a la caza de un adolescente que le proporcionase un oscuro placer. El obispo de Astorga compareció ante los periodistas para dar explicaciones. Dijo que lo que desea es “acabar con todo esto, porque se le hace un daño enorme a la infancia”. Los testimonios de los denunciantes afectados ponen los pelos de punta. Se acostaban temblando y haciéndose los dormidos, a ver si el hombre de la linterna no los abordaba en sus camastros. Estas víctimas viven con ese estigma desde que despertaron a la pubertad. La violación de su intimidad y de sus derechos como seres humanos les ha provocado un daño tremendo, no han logrado disfrutar de una vida plena y este estigma no tiene forma de ser reparado. Los afectados reclaman un resarcimiento económico, aunque esta demanda no puede mitigar tanto sufrimiento. En Irlanda asuntos como este fueron un escándalo en todo el país. Pero una vez llegados a este punto, la Iglesia tiene que aplicar medidas profilácticas. Benedicto XVI inició la lucha y el papa Francisco ha sido lo suficientemente sensible para ampliar su cruzada y buscar el fin de este tipo de comportamiento. Otro asunto incomprensible es la prescripción del delito. Es difícil hacer comprender a la gente el porqué de esta figura jurídica cuando un delincuente, con sotana o no, pueda irse de rositas como en el caso de La Bañeza. El tipo ha sido jubilado, según afirmó el Obispado, y todos lo hemos visto por televisión mariposeando ante las preguntas de los medios de comunicación. El obispo asegura que este sujeto no volverá a ejercer como sacerdote y que, en todo caso, podría hacerlo como un mero ayudante. En qué quedamos, ¿está o no apartado del cuidado del rebaño? Lo veremos.

Publicado en El Norte de Castilla el 22 de febrero de 2017

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Desatinos

Al papa Francisco lo están poniendo a parir desde sus propias filas. Jorge Bergoglio ha removido las conciencias de una Iglesia que se dirigía hacia una deriva medieval y los más viejos de esta confesión no le perdonan los giros y la política de mano tendida que ha sembrado desde que accedió al trono de san Pedro. El Papa ha roto todos los moldes y ha rehabilitado a quienes habían sido condenados por anatema, homosexuales, divorciados y demás familia: todos son criaturas de Dios, según Bergoglio. La vieja guardia cardenalicia, encabezada por el antiguo ministro del exterior Tarcisio Bertone, que habita un casoplón propio de un príncipe, mientras que el jefe de los católicos vive en la más completa austeridad. Imagino la imprecación a la que en privado y ante quienes deseen escucharle, estómagos agradecidos, proferirá monseñor Rouco Varela, el otrora todopoderoso amo y señor de la estructura católica en nuestro país. Francisco es el papa de los pobres, de los apartados y descartados, que se declara de izquierda al renegar de la derecha. A todos estos reaccionarios les gustaría verlo muerto.

La Casa Real ha enviado a las exequias de Fidel Castro al rey emérito, don Juan Carlos, suponemos que con el visto bueno del Gobierno, al tratarse de un asunto de estado. Como somos muy escrupulosos, Felipe VI no parecía ser el indicado para representar a la nación en este funeral tan trascendente. Cuba se encuentra en un punto histórico que podríamos calificar como precapitalismo, y son muchos los países que están atentos preparando el desembarco en la isla caribeña. España es el primer inversor en el sector hotelero, pero existen otras grandes oportunidades de negocio que pronto eclosionarán; por tanto, deberíamos aprovechar los lazos históricos y hacernos los simpáticos con el país. Pero no, a nosotros nos gustan los saudíes, que, como todo el mundo sabe, constituyen la democracia consolidada de Oriente Medio. Ahora entiendo por qué TVE no emitió ‘Españoles por el mundo: Israel’, que se apartó de la parrilla para no molestar. Ay, Señor, llévame pronto.
 
Publicado en El Norte de Castilla el 7 de diciembre de 2016

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Las cuentas claras

Quizá no lo sepa, pero con su dinero está financiando una televisión privada. Se trata de 13TV, la cadena de la Conferencia Episcopal. La Iglesia católica recibe de los impuestos del IRPF 250 millones de euros para el sostenimiento de esta confesión, gracias al Concordato firmado por el Estado español con el Vaticano, que también es otro estado. Chirriaría que España suscribiese un contrato similar con Luxemburgo, por eso esta anormalidad debe ser revisada, aunque hasta la fecha ningún gobierno español se haya atrevido.

Llama la atención el hecho de que ninguna otra religión perciba un solo euro. Musulmanes, judíos o evangelistas se financian con sus propios recursos, algo que debería hacerse extensivo a los católicos. No se comprende por qué un español que no profese el catolicismo deba pagar con su dinero las creencias de otros. En las cuentas publicadas por la Conferencia Episcopal existen dos partidas que cuando menos han de llevarnos a la reflexión. El canal 13TV percibe la misma cantidad que Cáritas, es decir, seis millones de euros cada una. Muchos creen que Cáritas es sostenida por la Iglesia, cuando en realidad esta entidad sin ánimo de lucro se nutre abrumadoramente de las aportaciones del Estado, las comunidades autónomas, los ayuntamientos y las donaciones de personas y empresas. La televisión de la CE tiene claramente un sesgo político. Desde sus programas se vierten opiniones radicales y sus tertulianos hacen sangre de todo lo que no sea PP. El anterior portavoz de esta organización episcopal, monseñor Camino, aseveró que “para la pobreza, está Cáritas”. Es decir, este hombre piadoso prefiere que seis millones de euros vayan a las cuentas de un canal de televisión en vez de engrosar la partida destinada a los pobres que llaman a las puertas de Cáritas, necesitada de más recursos y menos demagogia. Esta situación debe corregirse por mor del buen nombre de la Iglesia y por recuperar la labor social que dice arrogarse. El panorama de la necesidad en España así lo exige. Ante todo, conviene tener las cosas claras.
 
Publicado en El Norte de Castilla el 16 de marzo de 2016

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La homeopatía, al desnudo

Es inmoral tratar de convencer a la gente de que la homeopatía puede curar cualquier enfermedad. Esta pseudociencia se ha convertido en un negocio que mueve ingentes cantidades de dinero, por eso nadie le pone freno. Hasta ahora. La base de este engaño estriba en que lo que causa una enfermedad también puede curarla. El investigador Edzard Ernst ha dedicado veinte años a desmontar esta práctica, lo que le ha causado más de un disgusto. De hecho, el príncipe Carlos de Inglaterra, acérrimo defensor de la homeopatía, no cejó en su empeño de que lo echasen de la cátedra de la Universidad de Exeter hasta que finalmente lo logró. El científico alemán demostró que la homeopatía tiene el mismo efecto que un placebo, es decir, una sustancia sin sustancia que puede ‘curar’ porque el enfermo se lo cree, para resumirlo de algún modo. Es decir, que la fe del paciente puede desencadenar la liberación de sustancias del propio cuerpo para experimentar una mejora que nada tiene que ver con ninguna sustancia exógena. Pero las investigaciones de Ernst no sólo se enfocaron en las prácticas homeopáticas. La implantación de manos y otros fraudes colosales también constituyeron el objeto de su lucha. Lo cuenta todo en un libro imprescindible, ‘Un científico en el país de las maravillas’. Y es que en un mundo tan complejo como el que nos ha tocado vivir las personas se aferran a cualquier creencia que pueda devolverles algo tan esencial como la salud, de ahí la proliferación de tanto mercachifle. Estas prácticas deberían ser perseguidas de oficio por las autoridades, que por motivos económicos están permitiendo esta auténtica estafa a la inteligencia. Tan solo por el mero hecho de que muchos pacientes afectados de cáncer están abandonando la quimioterapia para abrazar la homeopatía, poniendo en riesgo aún más si cabe su vida. Pero es necesaria valentía y decencia. El Ministerio de Sanidad debe tomar cartas en este asunto, mal que le pese a los laboratorios que se están forrando con este tipo de praxis. Ernst lo ha demostrado, no lo olvidemos.
 
Publicado en El Norte de Castilla el 20 de enero de 2016

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Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

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