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Los listos de la clase
Roberto Carbajal 07-02-2013 | 8:07 | 4

Luis Bárcenas está empezando a granjearse mi simpatía. Sólo por contraste. Es un tipo listo. Desde los años ochenta hasta la fecha ha amasado veintidós millones y puesto de rodillas al PP, al Gobierno, al presidente y a España. A ver quién lo iguala. Hacienda declara ahora que el dinero que regularizó gracias a Montoro queda sin validez. Mientras estallaba el escándalo de la publicación de los papeles dichosos, el tipo se toma un descanso, lo pasa en grande en Baqueira y en un restaurante de lujo en Francia. Ayer 13TV emitió una entrevista en exclusiva al sibarita. Luis ‘el Cabrón’ parecía Luisito ‘el Santo’. Aseguró con una vocecilla casi monacal que la fortuna procede de su olfato financiero y del vaivén de la Bolsa española, en la que invirtió. Todo un patriota. No sé por qué nadie piensa en él para ministro de Economía, en un momento en el que nuestro país necesita reeditar la multiplicación de los panes y los peces. Renegó de los manuscritos y de los grafólogos. Lógico: localicemos los originales y sometámoslos a pruebas forenses.

Bárcenas sobresale en habilidades sociales frente a otros. Tomemos a Mariano Rajoy. El sábado compareció ante los suyos y desairó a los periodistas, que se quedaron compuestos y sin rueda de prensa. Pero anteayer se tomaron la revancha y lo desarmaron. El presidente del Gobierno señaló en Alemania que lo publicado era “todo falso, menos algunas cosas”. Merkel ni se inmutó, y eso que la respuesta de Rajoy era para caerse de espaldas. Sólo le faltó colocar sobre el atril una soga de nudo corredizo bien lubricado.

Para ennegrecerlo todo aun más, entran en escena la ministra Ana Mato, su exmarido Jesús Sepúlveda (que cobra del PP, a pesar de estar imputado en la Gürtel), las fiestas, viajes y excesos regalados por esa red al matrimonio. Rajoy le ha dicho que no se preocupe. Eso mismo aseguró a los españoles: conmigo en el poder, todo mejorará. Pero la inestabilidad política ha provocado que la prima de riesgo comience de nuevo a subir, la bolsa a bajar y España a crujir.

Publicado en El Norte de Castilla el 6 de febrero de 2013

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Transparencia y justicia
Roberto Carbajal 14-12-2011 | 9:07 | 1

Quién iba a pensar que la Casa del Rey se convertiría en la primera institución que anuncie transparencia en sus cuentas. Bien es cierto que el ‘caso Urdangarin’ ha puesto contra las cuerdas a la Corona y ha provocado este anuncio cristalino. Hasta ahora, la partida presupuestaria asignada al sostenimiento del jefe del Estado y su entorno se consignaba en una sola línea, sin especificar nada más que la cantidad. A pesar de las circunstancias que han precipitado estos cambios, hemos de saludarlos como merecen, sin excesos. Que nadie espere que se revelen detalles morbosos, porque si no muchos van a llevarse una gran decepción. La reina de Inglaterra narra en su web hasta los gastos de peluquería, un material folclórico que da mucho juego a la hora del té.

Mientras se habla de hacer transparentes las cuentas reales, en el resto de las instituciones españolas es inexistente, y eso que se trata de un derecho contemplado en la Constitución que nadie se ha ocupado de desarrollar. El PSOE engañó a los españoles durante dos mandatos incluyéndolo en sus programas. Nunca cumplió con lo escrito y traicionó a quienes esperábamos que la ley de transparencia y acceso a la información se convirtiese en una realidad. El PP plasmó en el suyo la formalización de esta pata de la democracia, pero habrá que verlo para creerlo, habida cuenta de que con la excusa de la crisis se puede burlar el todo.

El hecho de no tener acceso a la información pública impide, entre otras cosas, que sean legión los ciudadanos que puedan fiscalizar los dineros públicos, el cruce de influencias y mala praxis en los despachos de la Administración, la alegría en el gasto y el soborno oficializado. De repente, se ha producido una eclosión de causas judiciales en todos los costados de nuestro país. Y salpica a la realeza, a políticos de altura y también a los de bajura. La Justicia no se casa con nadie y ahora tiene la oportunidad de mostrarse ante los ciudadanos como un poder diáfano, independiente y creíble. Al parecer, el único que nos queda.   

Publicado en El Norte de Castilla el 14 de diciembre de 2011

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Minoría disoluta
Roberto Carbajal 23-11-2011 | 9:07 | 5

El caos no siempre tiene por qué arrastrar consigo la tragedia. Donde muchos solo ven desesperanza, algunos vislumbran un mar de oportunidades. El PP obtuvo el domingo unos resultados históricos con sus propios recursos, sin el apoyo de otros votantes que no fuesen los que se lo brindaron antes. Esta tendría que ser una buena noticia para el PSOE, pero las caras largas de la resaca electoral parecían mostrar un aturdimiento preocupante. El mensaje que han cosechado las urnas ha sido cristalino: los afines no han traicionado a su partido por acción, aunque sí por omisión. Han enviado sus sentimientos políticos de vacaciones, a la espera de que el PSOE se reinvente y muestre un mensaje claro con un líder solvente por quien apostar. Al margen de la senda crítica por la que atraviesa el país, el votante fiel abofeteó al partido de sus entretelas por la forma en que se ha gestionado la situación y las personas que han perpetrado tamaño desgobierno durante los últimos años. Parece que ha llegado el momento de la liga de los hombres extraordinarios y de hacer limpieza en la casa. Si las reflexiones de la cúpula socialista solo conducen a achacar el tortazo electoral a la coyuntura económica, mal comienzo. A estas alturas puede resultar complejo hacer un ‘ranking’ de incompetencia, aunque no sería aventurado afirmar que el PSOE conformó el peor gobierno de la historia del partido.

Salvo excepciones voluntariosas e inocuas, los ministros que han acompañado a Zapatero en la senda del desastre pasarán a la posteridad como la elite de la ligereza. En política, la solvencia y la didáctica tienen un valor enorme, de ahí que la ausencia de ambas desencadene el desastre cuando todo lo demás deja de funcionar. Es deseable que el PSOE lamine en el congreso previsto para febrero a algunos de los nombres que han encarnado el descrédito de esta corriente ideológica. Pajines, blancos, oscarlópeces, gavilanes o palomas; son material fungible, cómo el tóner. La cremación ha de ser expeditiva, porque cuatro años pasan volando.

Publicado en El Norte de Castilla el 23 de noviembre de 2011

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Política ficción
Roberto Carbajal 08-06-2011 | 8:18 | 0

En Islandia van a juzgar a un ex primer ministro por negligencia en la gestión de la crisis. En aquel país son pocos, pero saben a lo que juegan. Hasta el 2008, los islandeses eran envidiados por gozar de alta calidad de vida o por su modelo social inéditamente progresista. Hasta que el sistema bancario se desmoronó arrastrado por sus vínculos críticos con Estados Unidos. Esa democracia cuenta desde hace décadas con una ley de responsabilidad de los ministros, de aplicación interna y no exportable a España. De ella emana la formación del tribunal especial que sentará en el banquillo a Geeir Haarde, por desoír las advertencias parlamentarias sobre los peligros que acechaban al país. Islandia no forma parte de la Unión Europea ni falta que le hacía, hasta que acuciada por el colapso económico comenzó a hacerle la corte, buscando la salvaguarda del paraguas bajo el que todos buscan cobijo.

La creencia de que el dinero europeo se cría en un manantial genera una extraña sensación de embrutecimiento colectivo. La crisis de las hortalizas generada por la incompetencia bactericida de Alemania ha provocado que la UE cree un fondo de compensación a los productores españoles, entre otros, los más perjudicados por la estulticia germana. Pero cabe preguntarse quiénes serán los países que aligeren la cartera para afrontar la ruina agrícola. ¿Aportará España un solo euro? Porque se daría la circunstancia de que nuestro país pagaría una parte de esas indemnizaciones a sus propios agricultores, una pirueta absurda e inmoral, en un asunto en el que deberíamos estar exentos de cualquier carga.

El PP acusa al PSOE de ocultar las cuentas autonómicas. Sin pruebas que lo demuestren, los conservadores han hecho saltar innecesariamente la alarma, poniendo en entredicho de nuevo la confianza en España de los mercados. Si dicen quererla tanto, es mejor que la dejen en paz y hablen del agujero contable con los datos en la mano. Pero aquí no se aplica la legislación islandesa, que sienta en el banquillo a los irresponsables.

Publicado en El Norte de Castilla el 8 de junio de 2011

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Hacerse el egipcio
Roberto Carbajal 09-02-2011 | 8:07 | 0

Hasta hace poco tiempo, de Egipto conocíamos sus pirámides, los jeroglíficos y a un par de momias. El notable Lawrence de Arabia se tomó algunas molestias más y profundizó en la idiosincrasia de aquella cultura tan sorprendente. No deja de ser paradójico que mientras en los enigmáticos jeroglíficos se representa a la gente mirando hacia otro lado con las extremidades dislocadas, Occidente hacía lo mismo. Para quien se lo crea, nuestros gobiernos desconocían lo que hervía en el interior de aquel pueblo árabe. Tras el aldabonazo tunecino, la tierra de los faraones estalló contra una dictadura asfixiante y, con la inestimable ayuda de la Internet, el rumbo de su historia cambiará.

En España practicamos el espasmo egipcio como algo cotidiano. A Dolores de Cospedal le han preguntado hasta la extenuación por qué cobra varios sueldos derivados del erario público, a lo que la secretaria general del PP ha respondido haciéndose la egipcia. El presidente Zapatero es de aquí, no cairota, así que no sé por qué mira hacia otro lado cuando urge conocer sus planes. Con mal gusto, algunos califican a Manuel Fraga de momia, aunque sea el único que sea transparente diciendo lo que piensa, algo que no se estila demasiado entre sus correligionarios. El ministro José Blanco se ha quitado las gafas y nunca ha mirado más de frente que ahora para que todos vean la claridad de sus ojos, no la de su talento. Se encaró a los controladores pero hoy parece que el problema se ha desvanecido. Millones de españoles viven en la desesperación del desempleo, sumergidos en la marginalidad y el desánimo. Para paliar su angustia, los partidos mayoritarios se enfrascan en estupideces y aparcan el consenso. El entramado periodístico se queda tan campante cuando los políticos desprecian sus preguntas. Nadie ha decidido plantarse y hacer el egipcio cuando los representantes públicos deciden cuándo toca colocar un titular. Y las asociaciones de la Prensa, con la vista puesta en El Cairo. Que Alá sea quien nos inspire, porque no queda otra.

Publicado en El Norte de Castilla el 9 de febrero de 2011

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Sobre el autor Roberto Carbajal
Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.

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