Cuando pintar se hace insoportable, el pintor cierra su cuaderno de pintura, su isla del tesoro particular, para aplastar las imágenes con acuarela que acaba de esbozar, pero no para destruirlas – a pesar, continua, de estar cansado de sí mismo y su arte-, sino para multiplicarlas. (Los pasos dobles, reflexión sobre el propio arte

