No sigue Andrés Wood los parámetros habituales de todo biopic, evita el dicursismo más o menos verista, entregando la cinta a la fragmentación temporal, solo quedan capas, realidades posibles, una ficticia entrevista televisiva, proyectos, viajes, requiebros familiares, proyectos, imágenes donde se infiltra la irrealidad –Violeta Parra transitando por un limbo incierto-; por supuesto la

