Casi estamos en octubre, lo que para mí significa que están a punto de cumplirse dos años del inicio de esta humilde columna titulada “Ya lo voy a sentir”, la cual concluye hoy con una pequeña despedida y una serie de agradecimientos bastante cortitos, sin ánimo de aburrirles.
Pequeñas casualidades de la vida acompañadas de una gran desgracia personal, como fue la muerte del compañero Fernando Peñalosa, fueron el detonante de esta aventura en la que he estado inmerso los dos últimos años. La necesidad de expresar con palabras los sentimientos que me abrumaron al conocer la muerte de El Coli fueron el principio. Como parece que la columna tuvo aceptación, una serie de personas me animaron a continuar, lo que me llevó a proponer a mi jefe la posibilidad de contar con un espacio semanal en El Norte de Castilla, idea que cuajó, con el consiguiente descojone y posterior aliento de mis compañeros en la redacción del periódico. Destacar, entre la gente que me animó, a Ángel Román, por su insistencia cada vez que me veía por la calle con la frase: “Toño, tienes que escribir”, repetida hasta la saciedad en mis oídos.
La verdad es que me he divertido mucho. La idea de esta columna siempre ha sido dar un punto de vista muy personal, popular y cercano de las cosas de Segovia y demás asuntos que se han tratado aquí, siempre con buen humor, intentando hacer crítica constructiva y siempre con ganas de tocar un poco las pelotas, lo que por lo visto se me da de maravilla, visto el resultado obtenido.
En el capítulo de agradecimientos no quiero olvidarme de mis compañeros, de todos los medios, incluso los que nunca han visto bien esta especie de intrusismo profesional, también a los que me han felicitado o reñido en petit comité. A mis compañeros de El Norte: Jaime, Mosco, Carlos, César, Ana, Cris y Fernando Arconada, a los que he mareado semana tras semana con el tema de las correcciones y demás. De mis fuentes de información qué les puedo decir; nada más que un agradecimiento infinito y la seguridad de que no desvelaré nunca sus nombres. Lo digo para tranquilizar a alguno. No quiero olvidarme de Malaquías del Pozo para agradecerle un montón su amistad, sabios consejos y su apoyo en los malos momentos. Por último, para cerrar este capítulo, dar las gracias a todos los lectores que me han parado por la calle, los que me han abordado tomando un café o me han puesto comentarios de apoyo en el blog, tanto buenos como malos. Mil gracias a todos.
Comentarles también que me ha parecido muy sorprendente comprobar que han tolerado bastante peor las críticas los más afines a mí ideológicamente que, por ejemplo, la gente del Partido Popular, con los que, teóricamente tengo unas diferencias bastante acusadas. Tengo amigos que ya me dijeron en un principio que en este país hay varias cosas contra las que no puede uno meterse y que te traen problemas a corto plazo: la iglesia, la izquierda y los mal llamados “culturetas”. A día de hoy, doy fe de ello.
Para terminar quiero comentarles las dos razones fundamentales por las que he decidido no seguir con esto. La principal es que ya no me divierto y además hace tiempo que no me siento respaldado por quien me tiene que respaldar. No descarten que en un futuro vuelva a ponerme otra vez delante del folio en blanco cuando la coyuntura actual cambie pero, de momento, solo escribiré alguna cosilla en las redes sociales esporádicamente. Un saludo.

