Ahora que se avecina el final del verano, por lo menos para mí, parece un buen momento para hacer balance de algunos acontecimientos que me han parecido noticiables a lo largo de estos dos últimos meses. No voy a empezar con el Papa, ni con el adelanto electoral, ni con el asesino de Noruega. Creo que la pichicharra del verano ha sido la prima, no la del pueblo, sino la de riesgo, que nos ha tenido en vilo todo el santo verano incluso a los que no tenemos ni puta idea de en qué consiste. A día de hoy sigo sin tenerlo del todo claro.
Digo que es lo más comentado porque sin duda ha pasado la prueba de fuego que yo hago todos los veranos cuando acudo a la playa con mi familia. Este año tocó viajar a la provincia de Huelva y sus magníficas playas, todo hay que decirlo. Durante varios días tuve a dos septuagenarios, en los alrededores de la sombrilla, que cada día, cuando llegaban a la playa acompañados de sus respectivas señoras se enzarzaban en acaloradas discusiones sobre si la prima de riesgo española alcanzaría los 400 puntos básicos o no. Yo escuchaba, entre ensimismado y alucinado por lo que estaba oyendo, sin poder dar crédito a lo que oía. Ni una palabra de Mourinho, Zapatero ó Rajoy e incluso, aunque no se lo crean, del dichoso Fábregas. Nada más en lo que se refiere a las vacaciones, a excepción de una nueva especie de ser humano que he conocido y a la que no puedo olvidar. Imaginen: Hotel de vacaciones, provincia de Huelva, régimen en todo incluido. Aborigen de 90 ó 100 kilos, perteneciente a una provincia limítrofe, generalmente de Sevilla. En el desayuno buffet se aprieta dos huevos fritos, cuatro salchichas, ocho tiras de beicon, dos zumos de naranja y café con leche acompañado de tres o cuatro churros. Cuando ya está terminando con el café le vocifera a su santa esposa con voz enfurecida: “¡no me has traído la sacarina!”. Vivir para ver.
En cuanto al adelanto electoral, la cosa parecía bastante previsible desde hace tiempo. Salimos de unas elecciones y entramos en otras. La coyuntura parece pintar bastante mal para los socialistas, pero ya veremos. Lo que va a estar divertido en Segovia va a ser la confección de las listas, sobre todo en el PP. En el PSOE todo parece bastante claro que Juan Luis Gordo cambiará Senado por Congreso, y poco más que rascar. Sin embargo en el PP la cosa tiene su miga. Según con quien hables te cuentan una película diferente, lo habitual por otra parte. Parece que los dos puestos en el Congreso de los Diputados pueden quedar libres, siempre con permiso de Javier Gómez Darmendrail, claro está. Al bueno de Javier todo el mundo le ve fuera, menos él. Unos dicen que ya no quiere ir, otros que el congreso de Valencia en el que dicen se significó sobremanera en contra de Rajoy le va a pasar factura. Yo pienso que quiere seguir, pero ya veremos. Javier Santamaría puede ser el comodín para cualquiera de los dos estamentos, depende del aterrizaje bastante probable de algún paracaidista de Madrid. En Madrid hay mucha gente que colocar y la proximidad de Segovia es un caramelo para los que no quepan allí. Unanimidad total en que Sara Dueñas no repetirá en los primeros puestos. En las listas al senado sólo Beatriz Escudero parece con el puesto asegurado, su trabajo estos meses al lado de Esteban González Pons en Génova, colaborando en el argumentario del partido, parece ser suficiente mérito. Paco Vázquez ha dicho que no va, a no ser que ahora cambie de opinión al escuchar las declaraciones en las que Rubalcaba dice que se va a cargar las diputaciones provinciales si gobierna. Cualquier cosa vale en campaña. Juana Borrego parece no gozar de buena prensa entre los mandamases populares además de no tener el aprecio de algunos sectores influyentes que le acusan de hacer la guerra por su cuenta. Pero cuenta con muchos votos, o, eso creo yo, en la provincia, lo que la hace caballo ganador. En fin, creo que nos vamos a divertir.
Del megamacrobotellón organizado por el Papa durante su visita a España no quiero comentar nada, todos hemos visto y oído todas las chorradas que han dicho a diestro y siniestro. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Sin más que decir, les emplazo hasta dentro de dos o tres semanas en el artículo que pondrá el punto y final a esta sección.

