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Expresarse en Internet (III): Ciberacoso y linchamientos digitales
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Samuel Regueira | 02-10-2017 | 21:23

No hay mayor epítome de la perversión en Internet contra la libertad de expresarse que un linchamiento digital. Sin embargo, allí las horcas no se afilan ni las antorchas se prenden, son los ánimos los que se caldean y las palabras las que se aguzan… La turba levanta, en lugar de los puños, los dedos, dispuesta a dejarlos caer, implacables, sobre sus teclados. La víctima ya ha sido atisbada por uno de ellos, que llama la atención del resto de la masa. Muchos no saben el contexto, ni les interesa saberlo. Pronto todos están ofendidos: hay que destrozar a una persona, y no importa cruzar todos los límites en pos del más “noble” fin: hacerla callar.

Imagen de María Frisa proporcionada por su autora

Imagen de María Frisa proporcionada por su autora

Hace trece meses, la escritora María Frisa (Barcelona, 1969) sufrió un linchamiento digital después de que circulasen fragmentos descontextualizados de su libro 75 consejos para sobrevivir en el colegio. En la novela, la adolescente Sara asesora al lector con las recomendaciones que ni a ella misma le funcionan en la vida, pero que, en el conjunto del texto, se entienden como un mecanismo tanto de humor como necesario para la evolución posterior de su protagonista como personaje.

«Siempre, siempre tiene que haber alguien con quien meterse: mejor que ese alguien no seas tú. Sí, es una pena que tenga que ser tu mejor amiga, pero… ¿prefieres que se metan contigo?, ¿en serio?». Estas frases, extraídas de aquel libro, fueron gasolina para la hoguera digital de María Frisa, prendida en julio de 2016, cuatro años después de haberse publicado una obra que ahora se consideraba toda una apología del bullying escolar (y del machismo). Se había despertado la indignación en la Red, y no dejó de percibirse como una justa retribución el hecho de que una escritora, acusada de fomentar el acoso escolar, se estuviera viendo, precisamente, acosada. «Ojalá revienten a tus hijos a patadas a la puerta del colegio para que sepas qué es el bullying», rezaba uno de los comentarios más salvajes entre todos los que la autora recuerda haber recibido.

Una de las páginas difundidas de '75 consejos para sobrevivir en el colegio'

Una de las páginas difundidas de ’75 consejos para sobrevivir en el colegio’

«Hasta entonces me parecía imposible que nadie sintiera el odio que yo recibía continuamente, era algo desmesurado», confiesa Frisa. «Vivir un linchamiento en carne propia es muy duro. Después de que haya una campaña en Internet contra ti, da mucho miedo decir cualquier cosa, porque todo puede ser malinterpretado». La autora de literatura juvenil, que llegó a enfrentarse una petición en Change.org de más de 34.000 firmas para que Alfaguara retirase el libro, confiesa que, durante aquellas semanas, experimentó «indefensión, impotencia y miedo», pero que en ningún momento se sintió rabiosa ni dudó de aquello que había escrito. El linchamiento se extendió durante los meses de verano, hasta que la atención mediática, siempre de corta duración, fijó su foco en otros asuntos una vez que ni la editorial reaccionó ni el tema parecía dar más de sí.

En junio de este año [2017], María Frisa ha publicado 75 consejos para sobrevivir a las redes sociales, en el que incorpora, a modo de catarsis, sus propias vivencias en carne de su protagonista. «Por primera vez, un nuevo personaje, el abuelo de Sara, dará consejos reales para aquellos que se vean alguna vez en una situación como la mía», adelanta Frisa. «Piensa en las consecuencias de tus actos», «No te vengas arriba para conseguir más seguidores» o «Practica un poquito la empatía» son algunas de las recomendaciones de esta «terapia» particular, que a su autora le ha hecho darse cuenta de cómo funciona el bullying en redes sociales. Frisa recuerda hoy su linchamiento entre risas y con una actitud desafiante, ostentando así sus fuerzas renovadas.

Extracto de '75 consejos para sobrevivir a las redes sociales' (Alfagura)

Extracto de ’75 consejos para sobrevivir a las redes sociales’ (Alfagura)

 

Machismo público
La escritora y poeta Sara R. Gallardo (Ponferrada, 1989), autora de Epidermia y Berlín no se acaba en un círculo, cuenta, como la gran mayoría de jóvenes de su generación, con una fuerte conciencia feminista. Cansada de presenciar, y sufrir, las distintas agresiones que padecen las mujeres a lo largo de su vida, resolvió denunciar los machismos que le tocaran directamente a ella, bajo la etiqueta #MachismoPúblico: «Me parecía que dando una visión global de todo lo que nos sucede a diario haría más comprensible que las mujeres vivimos en un contexto así continuamente», revela. Su primer mensaje, escrito el 19 de agosto de 2014, decía así: «#machismopúblico #1 He ido a la biblioteca a estudiar como todas las mañanas y el chico de enfrente me ha dicho que si quería tomar un café».

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La denuncia implícita se ve clara: «Cuando una mujer se encuentra en un espacio público ya no es dueña de sí misma: cualquier hombre tiene la autoridad de abordarla, decirle, tocarla…», explica. Aquel tuit inauguró una serie de textos cargados de pedagogía, pero fue el primer mensaje, el de la biblioteca, el que al día siguiente de publicarse llamó la atención del trol de Gallardo (en el argot de Internet, un trol es un cibernauta de obsesión enfermiza por ridiculizar, polemizar y contradecir todo mensaje de una persona en concreto). Este se lo hizo llegar, como si fuera carnaza, a numerosos usuarios con cientos y miles de seguidores, que pronto comenzaron a hacerse eco a su vez, mientras la intimidaban bajo los pretextos de que sus denuncias no recogían ni situaciones de agresión ni, muchísimo menos, machistas: «Enseguida se volvió imparable. La gente de mi entorno y yo tratamos de capearlo entrando en una especie de debate, pero fue imposible. La dinámica de Twitter fue ponerme a mí en medio de una plaza y comenzar a tirarme piedras». Paradójicamente, las respuestas que sufrió Gallardo mediante mensajes, vídeos de afamados youtubers y artículos en toda clase de blogs y sitios web fueron una muestra, aún más escandalosa, de machismo. Machismo público.

«Sus argumentos son siempre los mismos: te llaman exagerada, fea o malfollada; te infantilizan, te deslegitiman…», enumera la escritora. Recurrente resultó también lo que hoy se conoce como mansplaining, una actitud paternalista y condescendiente donde cada hombre (man) le trataba de explicar (explaining) en qué consistía el feminismo: «Yo llevo toda mi vida leyendo, documentándome y sufriéndolo, pero es él quien sabe lo que es, de verdad, el machismo», ironiza Gallardo.

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Sara R. Gallardo. Fotografía de Carolina Villafruela

Esta poeta, que ha llegado a denunciar la filtración de datos personales en un popular foro de Internet, así como numerosos intentos de intrusión en su cuenta de correo y en sus diferentes perfiles sociales, tiene claro el propósito detrás de cada intimidación masiva en Internet: «El objetivo de quienes provocan un linchamiento es silenciarte, hacerte daño es solo una consecuencia».

Tres años después, Gallardo no considera disipado el linchamiento: «No ha habido aún un periodo de tiempo lo suficientemente largo como para que yo piense que han parado». Durante aquellos días, la escritora llegó a vacilar muchas veces, repasó su mensaje e incluso trató de ponerse en el lugar de quien no se ponía en el suyo: «Yo dudaba. Ellos no. Y ellos no habían estado allí, ni conocían ese contexto. Yo sí». A pesar de todo, su conciencia feminista sigue hoy intacta.

 

Este artículo se publicó en la edición impresa de El Norte de Castilla el 20 de agosto de 2017

Sobre el autor Samuel Regueira
Colaborador de El Norte de Castilla desde 2015.