Domingo 7 de abril… hace 45 años

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Es primera hora de la mañana del domingo. Los ocupantes de las habitaciones del Luxhoff Hotel, cerca de Hockenheim, despiertan con el sonido de un coche de carreras. Alguien se asoma a la ventana y ve como por la calle sube y baja un monoplaza de Fórmula 2, rojo y dorado. A su volante el piloto más legendario del momento comprueba el trabajo que los mecánicos han hecho durante la noche para poner a punto el coche. Es domingo 7 de abril de 1968.

Ganador de veinticinco grandes premios, dos títulos mundiales, diez victorias más perdidas por estúpidas averías que le costaron otras dos coronas de campeón. Dominador en la Fórmula Uno, en Sport Prototipos , en Turismos , en GT…siempre con Lotus. Jim Clark, el escocés volador, el granjero de Fife, hizo de la conducción un arte. Ganar “a lo Clark” acabó por convertirse  en sinónimo de dominio absoluto. Aquél granjero escocés tenía una cita inesperada, bajo la lluvia en el circuito alemán de Hockenheim , un domingo 7 de abril de 1968, hace hoy cuarenta y cinco años…

Desde 1962 hasta aquel  fatídico domingo del 68, Jim Clark, indisolublemente ligado a Lotus, fue el hombre a batir en cuantas carreras tomó parte. Record de kilómetros en cabeza  de principio a fin, , record de “pole position” y record de vueltas rápidas en carrera los conservó Clark hasta que en la temporada de 1989 se los arrebataron  Senna y Prost . Tuvieron que pasar generaciones de pilotos para que esto sucediera, pero en cualquier caso la fría estadística no es capaz de aproximarse siquiera a la férrea personalidad de un piloto irrepetible.

Difícilmente fuera de las Islas Británicas , un niño puede encontrarse en la biblioteca de su colegio tres libros sobre la historia del automovilismo deportivo. Eso sí ocurría en la escuela donde Jim Clark, hijo de un acomodado granjero, escocés, cursaba sus estudios  con bastante menos pasión que la empleada aquellos tres volúmenes. Allí nacería una afición que se tornaba en pasión en las conversaciones con el marido de una de sus hermanas , dueño de una granja próxima a los Clark y que en sus ratos libres participaba en las típicas carreras de club  inglés al volante de un viejo Bentley de antes de la guerra.

La afición quedaría solapada por el críquet (que Clark practicaba con soltura) hasta que un día al regresar de un partido , el joven  se cruzó con los tres Jaguar  C de la legendaria Escudería Ecosse, que se dirigían al circuito de Winfield para una sesión de pruebas …¡el críquet acababa de perder un buen jugador!

Justo al cumplir los diecisiete años, con el flamante permiso de conducir en la mano, recibe como regalo el antiguo coche paterno , un Talbot Sunbeam MK3 con el que participará en una prueba de habilidad en Winfield. Gana y lo descalifican por no pertenecer al club organizador, el “Berwick and District Motor Club”. Pero ya nada podría detenerlo. En 1959 inicia su andadura oficial a bordo de un DKW, como componente de la “Escudería Agrícola”  y poco después adquiere un Porsche 1600 S de ocasión con el que gana por vez primera una clasificación absoluta  en el trazado de Chaterhall. Pero su presencia en las competiciones (pruebas de club, slaloms, rallyes…) solo era un pasatiempo no muy apreciado por su padre que prefería ver as u único hijo –el resto eran todo chicas- dedicando más tiempo a sus granjas. Vana pretensión…

Tras un par de temporadas en Sport Prototipos (1958 y 59) y con vistas  a la de 1960, Clark es invitado a probar el monoplaza de Fórmula Uno construido por Aston Martín, con el que la firma de David Brown pensaba competir en la máxima categoría.” Casualmente” el equipo Lotus también estaba ese día en el circuito de Goodwood . Los hombres de Colin Chapman probaban el nuevo monoplaza Tipo 18 (el primer Lotus de motor central). El ingeniero Mike Costin, uno de los dos componentes del dúo Cosworth, los famosos motores de F1, le pide a Reg Parnell “team manager” de Aston Martín, permiso para que Clark pruebe el Lotus. La suerte estaba echada; Jim Clark ya nunca volvera a bajarse de una flor de loto, Colin Chapman sería su jefe inseparable  y las victorias no menos inseparables compañeras de aquella aventura.

En la Fórmula 1

La temporada 61  se salda con un séptimo puesto en el Mundial, la del 62 con el subcampeonato y la del 63 con la primera de las coronas mundiales conseguidas por Clark. Para entonces el escocés  ya conducía el famoso Lotus 25 que quedará para los anales como el primer monoplaza con chasis monocasco y en opinión de muchos observadores “casi” especialmente construido para él por Chapman.

El paréntesis de 1964 (tercero en el Mundial) dio paso a una nueva corona en  el 65 y paralelamente a su  victoria histórica en las 500 Millas de Indianápolis; aquel triunfo de un coche y piloto europeo frente a la armada americana revolucionó  el mundo de la Indy.

La leyenda de Clark estaba en todo su apogeo. Su estilo era inimitable y sus trazadas las más perfectas de la historia del automovilismo. Era la referencia a imitar, el más grande entre los grandes. Lo mismo no daba opción de bandera a bandera (el semáforo era entonces una utopía) que dejaba clavados a sus oponentes justo bajo la ajedrezada tras haber sufrido un sinfín de incidencias a lo largo del Gran Premio. Las temporadas del 66 y 67 estuvieron marcadas por estas circunstancias.

La nueva temporada  del a Fórmula Uno , la fatídica del 68, debutaba en el trazado sudafricano de Kyalami el día primero de enero. Allí Clark dominaba de forma absoluta a sus adversarios, contabilizando su 25º victoria en  Gran Premio. Era toda una declaración de intenciones de lo que podía ser aquel nuevo año de su carrera.

Algo falló en  Hockenheim

Hasta el mes de mayo, en Mónaco, los F1 iban a permancer silencioso pero no así Clark que había llegado a un acuerdo con Alan Mann para participar en los 500 Kilómetros de Brands Hatch de Sport Prototipos con un Ford  propulsado por  el motor Cosworth. Pero por descuido , el contrato no llego a firmarse y aunque su inscripción figuraba oficialmente, Clark se negó a correr fiel a su íntegro carácter.

El escocés cambió aquella cita por una carrera  de Fórmula 2 en Hockenheim donde en realidad el no tenía nada que ganar pues la prueba contaba para el trofeo europeo del que estaban excluidos los pilotos de notoriedad.

Aquel 7 de abril llovía en Alemania. Una semana antes el Lotus de  Clark, en el circuito de Montjuich durante la disputa del Gran Premio de Barcelona de Fórmula  II  había tenido un toque con el Ferrari Dino de Ickx (en la curva del Ángulo)  a resultas del cual su suspensión trasera izquierda quedó dañada. La reparación fue llevada a cabo por los mecánicos en los boxes del circuito alemán pues no había  tiempo para volver a la fábrica en Inglaterra.

En los entrenamientos el  Lotus  de Jimmy había tenido problemas con el sistema de inyección, lo mismo que le sucede a su compañero Graham Hill . No era el día de la flor de loto. Clark partía en una inusitada séptima plaza en la primera manga. En la quinta vuelta rodaba octavo  lo que, para el coraje del escocés, era un claro síntoma de que algo anormal estaba sucediendo cuando llegó el momento fatídico .

Los únicos testigos del accidente, el piloto Chris Irwin y un comisario de pista, coinciden; el Lotus rojo y dorado (los colores del Gold Leaf) marchaba en solitario a unos 250 km/h en un tramo prácticamente recto cuando repentinamente se atravesó en la pista y salió disparado hacia su izquierda.. ¿falló la suspensión ..?

Ya fuera del asfalto dio varias vueltas de campana hasta impactar con tal violencia contra un árbol que el motor y la caja de cambios saldrían disparados a una distancia de veinte metros.

Público, periodistas , mecánicos…., todos se agrupaban en torno al camión del equipo Lotus como esperando que alguien desmintiese la noticia. Pero ya nada ni nadie podía cambiar el destino aquel domingo en Hockenheim. El más grande de los pilotos había desaparecido.

Era domingo 7 de abril.

 

El espejismo de la batería de Phinergy y sus 1600 kilómetros de autonomía

Phinergy, una empresa israelí, nos habla de que dispone de una batería de 1600 kilómetros de autonomía para coches eléctricos. Pero esto no deja de ser una verdad a medias, o no es toda la verdad. Veamos el tema con una explicación sencilla.

Los coches eléctricos, en su mayoría, utilizan una batería de ion litio que se recarga enchufando el coche a la red. Así disponemos de una autonomía de hasta 160 kilómetros en cifras oficiales y en el mejor de los casos  que en la realidad está en los 100 o 120 kilómetros. No hablamos de modelos como el Tesla que tiene una mayor autonomía pero a precio prohibitivo

 Pues bien. La batería israelí de Phinergy lo que hace es alimentar de electricidad a la batería de ion litio del coche eléctrico. Esta electricidad la produce mediante un proceso de oxidación de aluminio por contacto con oxígeno y agua. Cada 200 kilómetros hay que echar agua para que siga funcionando el proceso de oxidación.

Phinergy dice que la autonomía de su batería es de 1.600 kilómetros, lo que no habla es que tras esta distancia hay que restituir las cincuenta placas, destruidas en el proceso de oxidación, por otras tantas nuevas para que siga funcionando. Con lo cual más que de 1600 kilómetros de autonomía habría que hablar de 1600 kilómetros de vida útil. 

El Golf se pone las pilas

Desde su lanzamiento hace 38 años, y hablando en términos puramente aritméticos, cada día más de 2.000 personas han comprado un Golf en alguna parte del planeta. Se han producido un total de 29,4 millones de unidades, sumando la carrocería compacta, descapotable, Variant y Golf Plus. El Golf se puede encontrar en los cinco continentes y en más de 120 países de todo el mundo. Y ahora se pone las pilas….de litio.

Al contrario que Renault, Volkswagen ha mostrado bastantes reservas  en relación al coche eléctrico. Pero esto no supone que la marca alemán haya guardado en un cajón esta tecnología. Al contrario para el Salón de Ginebra ya tiene preparada la presentación de su versión eléctrica del Golf ya como modelo de serie y tal como  había prometido cuando hace algunos meses pudimos probar un prototipo de Golf 6 con este tipo de propulsión

Los responsables de Wolfsburg creen que el coche eléctrico supondrá un 3% de sus ventas en el año 2018 y como es lógico  el “best seller” será clave en este panorama.

Se llamará e-Golf y  tendrá bajo el capó delantero un motor eléctrico de 115 cv y 270 Nm de par que se trasmiten a las ruedas delanteras como sus homónimos diésel y gasolina. Bajo los asientos traseros va situada la batería  con una capacidad de 26,5 kWh que le permite disfrutar de una autonomía, según el fabricante, de 175 kilómetros, cifra igual a la del Nissan Leaf.

En relación a un Golf clásico, el peso se incrementa en 250 kilos. Y en cuanto a prestaciones pasa de 0 a 100 km/h en 11,8 segundos que es prácticamente la misma cifra del Golf 1.2 TSI de gasolina de 85 cv, modelo de acceso a la gama. La velocidad punta está limitada electrónicamente a 135 km/h pues se trata de asegurar sobre todo la autonomía. En este aspecto se puede seleccionar una gestión Eco del motor, que limita a 95 cv la potencia disponible y a 120 km/h la velocidad máxima.

El e-Golf está previsto que se ponga a la venta a principios de 2014.

El neumático de invierno desde el punto de vista legal equivale a llevar cadenas

Incluso hoy día que hasta la Directora General de Tráfico habla de la equivalencia legal entre cadenas y neumáticos de invierno, muchos medios de comunicación siguen ignorando a estos últimos y solo hablan de “es obligatorio el uso de cadenas en tal o cual tramo de carretera”.

Antes de entrar en el tema legal, un pequeño recordatorio: los neumáticos de invierno no son solo para la nieve sino para cualquier situación dentro de la conducción invernal: lluvia, hielo o incluso cuando el asfalto está seco pero la temperatura es inferior a 7º  pues a partir de ahí el compuesto de goma de un neumático estándar pierde capacidad de adherencia.

Dicho esto vamos al tema legal que nos ocupa:

En España, los neumáticos de invierno son una alternativa legal a las cadenas, según marca el  Reglamento General de Vehículos, basado en el Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, que dice lo siguiente:

“Cuando sea obligatorio o recomendado el uso de cadenas u otros dispositivos antideslizantes autorizados se deberá, bien colocar sobre, al menos, una rueda motriz a cada lado del vehículo dichas cadenas o dispositivos antideslizantes, bien utilizar neumáticos especiales, según lo dispuesto en el anexo VII (“Si se utilizan neumáticos especiales de nieve, éstos irán marcados con la inscripción M + S, MS o M & S“) y en la reglamentación recogida en el anexo I.”

Además, la utilización de los neumáticos de invierno, como alternativa a las cadenas también está prevista en la legislación vigente en:

•             Código de la Circulación                                                             Art. 292. I. f)

•             Reglamento General de Vehículos (RD 2822/1998)        Art. 12. 5.2 y Anexo VII.5

•             Reglamento General de Circulación (RD 1428/03)          Art. 155(R-412) y Art. 159(S-21)

•             Reglamento nº 117 CEPE

En concreto, el artículo 292 del Código de la Circulación establece que los agentes de la Autoridad encargados de la vigilancia del tráfico podrán ordenar la inmovilización inmediata de los vehículos que circulen desprovistos de cadenas o neumáticos especiales en los casos y lugares en que sea obligatorio su uso.

Sin embargo, a pesar de que su uso está legitimado por ley y de las ventajas que presentan en cuanto a seguridad en condiciones invernales, la utilización de los neumáticos de invierno en España está todavía muy por debajo de lo que sería recomendable teniendo en cuenta las condiciones climatológicas de muchas regiones de la Península Ibérica.

En Europa, sin embargo, los neumáticos de invierno no sólo están fuertemente implantados y tienen cada vez mayor aceptación –suponen un 30 por ciento de las ventas, frente apenas el 3 por ciento que representan en España–, sino que en algunos de los países del norte y centro de Europa incluso son obligatorios durante los meses más fríos.

Así, actualmente ya es obligatorio utilizar neumáticos durante determinados meses del año en países como Alemania, Eslovenia, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Suecia, Luxemburgo o Austria, y a lo largo de 2013 otros países se unirán a esta normativa. En algunos de estos países, como por ejemplo en Alemania, las compañías de seguros incluso consideran condición necesaria la utilización de los neumáticos de invierno para dar cobertura a un asegurado implicado en un accidente en época invernal.

Por la carretera a 70 km/h

El Gobierno no hace más que lanzar globos sonda sobre su futuro proyecto de limitación de velocidad en carretera. Tras insistir en el tema de los 90 km/h , ahora en el último de estos “mensajes” habla de 70 km/h.  El tema de las limitaciones genéricas es bastante absurdo. Y si ya lo es en autopista aún más en carreteras cuando bajo este termino hablamos de trazados de muy diferente perfil y condición: más le valdría a la administración revisar su señalización, caduca y trasnochada que en muchos casos data de hace más de medio siglo. Hay muchas carreteras en las que con un coche actual circular a 100 km/h no entraña ningún problema y en cambio por otras o en determinados puntos de algunas,  pasar a más de  60 km/h es una temeridad.

Y por otro lado esta cultura de la limitación genérica de velocidad entraña muchos peligros, el principal es pensar que por ir a determinada velocidad (90, 70 …..) ya se va seguro, sin tener en cuenta ni el estado de la carretera ni el tipo ni condiciones del coche que se conduce ni las propias.

Y aún más, se está potenciando esa otra cultura de cazadores y cazados, de ir despacio donde hay radar e ir deprisa por que aquí no me ven.

Pero da igual. Seguramente lo fácil es implantar limitaciones genéricas y así colocar la “maquinita”  de fotos y a recaudar. Y la base de todo, la calidad de conducción que es en lo que había que trabajar, parece  que es lo que menos importa.

España se convierte en la tierra prometida para los fabricantes de automóviles

El  miércoles 24 de octubre salta la noticia: Ford cierra su factoría de Genk en Bélgica (el mismo día que cumplía medios siglo de vida) y traslada su producción a la española de Almusafes , en Valencia.

Y no se trata de un hecho aislado. Hace unos meses Paugeot-Citroën (PSA) en detrimento de la factoría francesa de Aulnay-sous-Bois, decidía que Vigo será la fábrica encargada de la producción  de los futuros 301 y C4L mientras que en la de Madrid Villaverde, se producirá el futuro E3. Nissan ha prometido una inversión de 300 millones de euros, Iveco 500 millones y la creación de 1.200 empleos y en este momento sindicatos y empresa negocian en Valladolid con un plan de Renault que supondría la creación de 1300 empleos.

El diario francés Le Monde ha recogido esta situación y afirma en un artículo publicado este viernes en su sección de economía que “los constructores están en una posición de fuerza. Con un cuarto de la población activa en el paro  la presión sindical se ha hecho realista. Los sindicatos han rebajado sus pretensiones  salariales y tiene un único objetivo: evitar el éxodo de los constructores”.

En el mismo artículo se recoge que España se ha convertido  en “el menos caro de los países caros” en palabras de José Antonio Bueno, especialista del automóvil de la agencia Europraxis.

España no tiene un coste de mano tan bajo como Rumania o Marruecos pero compensa con unos niveles de productividad muy por encima de estos países: Carlos Tavares ha puesto a las plantas españolas de Renault como un ejemplo de productividad.

Y para Anfac, “En España los convenios colectivos de las empresas priman sobre los del sector y esto ha permitido una mayor flexibilidad para adaptar la producción al ritmo del mercado”. Y a esto se suma zonas industriales como la de Vigo o Almusafes que permiten una organización de la producción en flujo tendido.

Sid Watkins, adiós al médico que salvó muchos pilotos

Hace años en cada temporada caían varios pilotos. La lista crecía sin parar en los años 50,60 y 70. Pero algo o alguien contribuyó a que esa dramática lista se frenara. Su nombre era Sid Watkins, el médico de la Fórmula 1 entre 1978 y 2005.

 Lewis Hamilton  lo ha definido perfectamente: “Sin su increíble aportación al automovilismo, nuestras vidas estarían en peligro”.

Habían pasado solo unos meses desde su nombramiento como médico oficial de la Fórmula 1 cunado el Dr. Watkins hubo de afrontar el primer drama. En Monza, en la salida del Gran Premio de Italia un  terrible accidente que involucraba a varios coches se saldaba con un Ronnie Peterson con terribles heridas en las piernas. La ambulancia tardaría veinte minutos en evacuarlo. Al día siguiente Petersson moría en el hospital a consecuencia de una embolia grasa.

Tras esta tragedia Sid Watkins exige un cambio importante en las medidas de seguridad de los circuitos. Así a partir de la siguiente carrera el equipo médico contará con un helicóptero medicalizado y un centro de socorro correctamente equipado. Y además Sid Watkins irá en un coche medicalizado que sigue a los monoplazas en los primeros metros de carrera  con el objetivo de poder intervenir lo más rápidamente posible en el principio de la carrera, uno de los momentos más peligrosos, sin duda.

La lista de los pilotos que deben su vida a Sid Watkins es larga: Didier Pironi, Gerhard Berger o Rubens Barrichello son algunos de ellos. Y quizás sea el de Mika Hakkinen uno de los más citados. En los entrenamientos del Gran Premio de Australia de 1995 el piloto finlandés sufrió una muy violenta salida de la pista. Watkins le practicó de inmediato una traqueotomía y logró por dos veces hacer volver a funcionar el corazón del piloto de Mclaren. Hakkinen no tendrá ninguna secuela de aquel accidente y logrará dos títulos de campeón del mundo. Años más tarde el propio Sid Watkins confesará que se trató del acto quirúrgico al borde de una pista del que se sentía mas orgulloso.

Pero también pasó por horas amargas. Durante sus 26 años de carrera, cinco pilotos se fueron: el ya citado Peterson, Ricardo Paletti, Gilles Villeneuve, Roland Rattzenberger y Ayrton Senna.

El sábado por la tarde, aquel 30 de abril,  tras el accidente mortal de Rattzenberger se cuenta que quiso disuadir a Senna de que corriera al día siguiente. Pocas horas después intentaba en vano salvar la vida del piloto brasileño, tras su salida en la curva de Tamburello en la vuelta siete de carrera.

Pero gracias a Sid Watkins en buena parte esa fue la última muerte hasta hoy en la Fórmula 1. Sid Watkins había dejado su trabajo en los circuitos en 2005 pero ha trabajado en la FIA hasta 2011, siempre buscando una mayor seguridad.

Ahora en este mes de septiembre nos ha dejado a los 84 años. Como bien ha dicho Button con motivo del fallecimiento del Dr. Watkins en su cuenta de Twitter, retomando las palabras de Einsten,  “solo una vida dedicada a los demás vale la pena”.

sid watkins

Hace años en cada temporada caían varios pilotos. La lista crecía sin parar en los años 50,60 y 70. Pero algo o alguien contribuyó a que esa dramática lista se frenara. Su nombre era Sid Watkins, el médico de la Fórmula 1 entre 1978 y 2005.

Lewis Hamilton  lo ha definido perfectamente: “Sin su increíble aportación al automovilismo, nuestras vidas estarían en peligro”.

Habían pasado solo unos meses desde su nombramiento como médico oficial de la Fórmula 1 cunado el Dr. Watkins hubo de afrontar el primer drama. En Monza, en la salida del Gran Premio de Italia un  terrible accidente que involucraba a varios coches se saldaba con un Ronnie Peterson con terribles heridas en las piernas. La ambulancia tardaría veinte minutos en evacuarlo. Al día siguiente Petersson moría en el hospital a consecuencia de una embolia grasa.

Tras esta tragedia Sid Watkins exige un cambio importante en las medidas de seguridad de los circuitos. Así a partir de la siguiente carrera el equipo médico contará con un helicóptero medicalizado y un centro de socorro correctamente equipado. Y además Sid Watkins irá en un coche medicalizado que sigue a los monoplazas en los primeros metros de carrera  con el objetivo de poder intervenir lo más rápidamente posible en el principio de la carrera, uno de los momentos más peligrosos, sin duda.

La lista de los pilotos que deben su vida a Sid Watkins es larga: Didier Pironi, Gerhard Berger o Rubens Barrichello son algunos de ellos. Y quizás sea el de Mika Hakkinen uno de los más citados. En los entrenamientos del Gran Premio de Australia de 1995 el piloto finlandés sufrió una muy violenta salida de la pista. Watkins le practicó de inmediato una traqueotomía y logró por dos veces hacer volver a funcionar el corazón del piloto de Mclaren. Hakkinen no tendrá ninguna secuela de aquel accidente y logrará dos títulos de campeón del mundo. Años más tarde el propio Sid Watkins confesará que se trató del acto quirúrgico al borde de una pista del que se sentía mas orgulloso.

Pero también pasó por horas amargas. Durante sus 26 años de carrera, cinco pilotos se fueron: el ya citado Peterson, Ricardo Paletti, Gilles Villeneuve, Roland Rattzenberger y Ayrton Senna.

El sábado por la tarde, aquel 30 de abril,  tras el accidente mortal de Rattzenberger se cuenta que quiso disuadir a Senna de que corriera al día siguiente. Pocas horas después intentaba en vano salvar la vida del piloto brasileño, tras su salida en la curva de Tamburello en la vuelta siete de carrera.

Pero gracias a Sid Watkins en buena parte esa fue la última muerte hasta hoy en la Fórmula 1. Sid Watkins había dejado su trabajo en los circuitos en 2005 pero ha trabajado en la FIA hasta 2011, siempre buscando una mayor seguridad.

Ahora en este mes de septiembre nos ha dejado a los 84 años. Como bien ha dicho Button con motivo del fallecimiento del Dr. Watkins en su cuenta de Twitter, retomando las palabras de Einsten,  “solo una vida dedicada a los demás vale la pena”.

A donde nos “Iva” la gasolina

La gasolina ha cogido carrerilla hacia arriba y nada parece que pueda cambiar esta tendencia que ha convertido el llenar los depósitos de nuestros coches en uno de los aspectos de la economía doméstica mas sangrantes.

La subida del IVA al 21% acompañada de la de los otros impuestos que se aplican a cada litro de combustible nos puede llevar a que el litro de gasolina supere los 1,7 euros y el de gasoil los 1,6 en muy poco tiempo. Esto supone que llenar por ejemplo el depósito de un de un Renault Mégane (60 litrosde capacidad), si se trata de un  1.6 de gasolina nos costará 102 euros y si se trata de un 1.5 dCi diesel deberemos desembolsar 96 euros.

Otro ejemplo lo podemos poner con un Clio, que tiene un depósito de55 litros. Si es un diésel, por ejemplo 1,5 dCi 90 cv  serán 88 euros o bien si se trata de un gasolina como el Tce 100 serán 93,5 euros.

De esta forma el peso del precio del combustible toma un protagonismo de primera fila en la economía familiar y obliga a dos cosas. La primera es que a la hora de comprar un automóvil, la decisión sea tomada con criterios raciónales que se podrían resumir en una sencilla frase ¿para qué quiero el coche?  A partir de ahí hay que buscar la mejor relación entre precio y producto, sin dejarnos llevar o más bien deslumbrar por elementos o factores que nada tiene que ver con lo que los anglosajones llaman compra inteligente. Y no piensen que simplemente con comprar un diésel es la mejor opción. No, no se trata de eso.

Y en segundo lugar hacer un uso adecuado del automóvil: hay que ver la cantidad de litros que se tiran por conducir mal, por no cambiar de marcha en el momento adecuado, por no prevenir y seguir acelerando cuando en unos instantes nos vamos a ver obligados a frenar. Seguir los consejos de una conducción eficiente (aún mejor, hacer un curso) pueden ahorrarnos muchos litros, es decir, muchos euros. Y algo tan sencillo como llevar la presión adecuada en los neumáticos (les hablo de aire) es un factor clave a la hora de ahorrar combustible, gastar menos y mejor sus ruedas, y circular con mayor seguridad.

En definitiva que la subida del precio de los combustibles nos debe llevar a un uso mejor y más racional del automóvil pues no es lógico que nos quejemos tanto y luego pongamos tan poco de nuestra parte

Kubica

Me cae bien Robert Kubica. Es un piloto de la vieja escuela que podría encajar con un Joseph Siffert o un Jochen Rindt. Me da igual que no tenga títulos ni una larga lista de carreras ganadas: es un piloto de raza, no de diseño, y que , aún más merito para mi, no le importó subirse en un coche de rally. Así, como los pilotos de antes que estaban un domingo corriendo en la F1 o en la F2 y el siguiente en un rally o en una carrera de Sports. A punto estuvo de tener también un final como los de antes pero pudo salir. No sería su hora como decía un viejo amigo de los rallyes al que le llegó la suya de la forma más extraña, pero eso ya se lo contaré otro día.

Me vuelvo a Kubica. Afortunadamente pudo salir  pero las consecuencias han sido terribles para su cuerpo y para su carrera. Parece que en cuanto a lo primero, la recuperación va por buen camino. Hace unos días ha compartido horas de trabajo con las gentes del equipo Ford del Mundial de Rallyes . Se trataba de probar.

Ojala lo veamos pronto en una parrilla.

El Norte de Castilla

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