Este verano se nos ha ido Linda Chrisitian. Para los cinéfilos era la actriz de “En Armas (1944), “Vacaciones en México” (1946), “Capitan de Castilla (1947), o la compañera de Johnny Weissmuller en “Tarzán” (1948) , sin olvidar que fue la primera chica Bond en “Casino Royale” (1954) y la esposa de Tyrone Power.
Pero para los aficionados a la historia del automovilismo fue la protagonista del último beso de Alfonso de Portago, el legendario piloto español del equipo Ferrari de Fórmula 1 en los años 50 desaparecido trágicamente en las Mil Millas del año 1957. Alfonso Antonio Vicente Eduardo Ángel Blas Francisco de Borja Cabeza de Vaca y Leighton, VIII marqués de Portago, XIII conde de mejorada, Grande de España y ahijado del rey Don Alfonso XIII, estaba casado con la americana Carroll McDaniel con quien tendría dos hijos, Antonio y Andrea, esta última famosa modelo de los años setenta y una de las musas de Andy Warholl, y que en la actualidad ostenta el título de su padre. No era un matrimonio modélico. En realidad para esta sureña de gran fortuna, Fon Portago era ante todo la puerta para entrar en contacto con la aristocracia y realeza europeas (nunca se le olvidará su presentación a la que sería una de sus mejores amigas, la Duquesa de Windsor). Varias fueron las aventuras amorosas del atractivo Portago entre las que destaca la modelo –en aquellos años se decía maniquí- Dorian Leigh (una de las musas del fotógrafo Richard Avedon) con quien tuvo un hijo, Kim.
Pero la última y más sonada de sus conquistas fue Linda Chrisitian. Ella estaba allí el 12 de mayo de 1957 en Roma, a mitad del recorrido, para dar una sorpresa a su querido “Fon”, rodeada de fotógrafos que inmortalizarían la escena de su beso al aristocrático piloto. Hay quien dice que la actriz había preparado todo, pero en cualquier caso las imágenes se convirtieron en historia. Linda había dado su último beso a Fon.
Pocas horas después el Ferrari número 531 se salía de la carretera a más de 240 km/h en la localidad de Guidizzolo, a tan solo 68 kilómetros de la meta en Brescia. De Portago y su inseparable amigo Nelson morían junto a diez espectadores.

