Me cae bien Robert Kubica. Es un piloto de la vieja escuela que podría encajar con un Joseph Siffert o un Jochen Rindt. Me da igual que no tenga títulos ni una larga lista de carreras ganadas: es un piloto de raza, no de diseño, y que , aún más merito para mi, no le importó subirse en un coche de rally. Así, como los pilotos de antes que estaban un domingo corriendo en la F1 o en la F2 y el siguiente en un rally o en una carrera de Sports. A punto estuvo de tener también un final como los de antes pero pudo salir. No sería su hora como decía un viejo amigo de los rallyes al que le llegó la suya de la forma más extraña, pero eso ya se lo contaré otro día.
Me vuelvo a Kubica. Afortunadamente pudo salir pero las consecuencias han sido terribles para su cuerpo y para su carrera. Parece que en cuanto a lo primero, la recuperación va por buen camino. Hace unos días ha compartido horas de trabajo con las gentes del equipo Ford del Mundial de Rallyes . Se trataba de probar.
Ojala lo veamos pronto en una parrilla.

