“Cualquier revolución sólo puede partir del individuo”

Fernando Alfaro actuará en la Pérgola del Campo Grande de Valladolid el sábado 18 de junio, dentro de la programación oficial de la cuarta edición del festival Véral. El músico regresa a la escena tras cuatro años de silencio discográfico con ‘La Vida es extraña y rara’ y compartirá cartel con los locales Pilgrims y My Friendly Ghost, además de Triángulo de Amor Bizarro, que repiten experiencia ya que participaron en la edición del pasado año, y la banda inglesa Yuck que han actuado recientemente en el Festival Primavera Sound. El festival es gratuito y cuenta con el patrocinio de El Norte de Castilla.

Regresa a la música y habla con Raúl Refree reconociendo que si no graba el mejor disco de su carrera musical no grabaría nada. ¿Se trata de un propósito de renacimiento?
En realidad lo es. Pasaron cuatro años desde el disco anterior. Yo mismo lo he sentido como una especie de regreso. Lo que mencionas de Raúl, quizás suena demasiado maximalista o exagerado, pero es que suelo ser bastante extremo (risas de ambos). Tampoco me siento capaz de comparar mis discos de manera que pueda decirte, este es mejor o este tenía tal cosa o tal otra. Pero lo que sí que puedo decirte es que estoy orgulloso de todos los discos que he grabado en mayor o menor medida. Y con este, concretamente, tengo que decir que estoy muy contento. Estoy en ese momento en el que me sorprende mi propio trabajo y lo que obtengo de él después de lanzarlo.

¿Se puede deducir una intención de romper con sus anteriores trabajos y proyectos?
Más que romper, yo lo que veía es que las canciones necesitaban un tratamiento distinto. También, como en casi todo lo que nos pasa en la vida, influyen mucho las circunstancias y las responsabilidades. Hace un año y medio me fui a vivir a Barcelona. La banda con la que trabajaba ‘Los alienistas’ se quedaron viviendo en Albacete y eso me sirvió para dar un paso en otra dirección diferente a la que había llevado.
En el disco anterior yo mismo busqué una continuidad con ciertos discos de Chucho (Diarios del Petróleo), por la temática del disco, por como eran las canciones. Busqué grabar en el mismo estudio, con el mismo productor y el mismo arreglista….pero para este quería otra cosa. He estado tocando mucho en acústico yo solo y ya he interpretado en directo muchas de las canciones de este trabajo. Aunque solo sea por eso, las canciones me pedían sonar más naturales, más acústicas. Hay extremos también porque hay guitarras acústicas y eléctricas muy exageradas, pero en general es más directo y menos adornado que los trabajos anteriores.

Uno de los versos de ‘Camisa hawaiana de fuerza’ reza “fin de semana como un fin del mundo”. Es un buen modo de plantearse la vida y puede servir de lema¿es el suyo también?
Habla más de cómo, en un momento determinado, tu vida puede dar un giro radical por las cosas que te ocurren. Lo que ocurre en un fin de semana puede cambiar, incluso, tu vida entera. Se trata de una canción de amor y el amor, normalmente, provoca terremotos.

¿Cómo surgen en esta canción esos ritmos tropicales con guitarreo? ¿Responde a la necesidad de poner la música al servicio de la letra?
La música está al servicio de la letra un poco por el carácter ese despectivo que tiene ya que retrata a un personaje hortera, excéntrico, metido en su isla de locos y con un aire tropical. Es un personaje un poco dejado respecto a su imagen y por eso tiene ese punto de “calipso”.
Los cambios son más radicales en el sonido por una decisión previa de producción. Hubo un momento durante la preparación de la grabación en el que yo no podía grabar porque tuve primero fracturada la muñeca y después tuve otro accidente y me rompí de nuevo la mano, pero, ¡vamos!, eso queda para la pequeña historia truculenta del disco (risas). Durante ese tiempo hablamos mucho de la necesidad de búsqueda de extremos, de riesgo en cada uno de los temas. Por ejemplo, si había una canción de folk fantasmal había que orientarlo en ese sentido, si teníamos otra con una suerte de punk acústico como podía ser ‘Hijo de perra’ queríamos conseguir llegar hasta el final en cada canción. Yo quería que la música tuviese siempre relación con las letras.

En ‘Extintor de Infiernos’ ¿qué efecto buscaba conseguir con la sucesión de falsos finales en este mismo tema?
Esta canción habla de la muerte, pero es muy vitalista a la vez. Es como decir “no, todavía no”. Es una especie de película en la que el protagonista reflejase su cuerpo astral. Como si estuviera a punto de morir, y estuviera agarrándose a la vida diciendo “todavía no, todavía no”. La interrupción de la música, los silencios, en esta canción, tienen un efecto curioso entre el público…

…la gente aplaude
Sí, sí. La gente comienza a aplaudir y provoca un efecto tragicómico que va muy bien con el espíritu de la canción en la que se trata la muerte de forma desdramatizada, pero muy real a la vez.

Lo que cuenta en ‘Los héroes podridos’ parece casi una premonición de los lemas de los indignados del 15M ¿Se considera una persona comprometida socialmente? ¿Qué piensa de todo esto que está sucediendo, de hecho?
Más que comprometida, soy una persona concienciada, me falta todavía dar un paso más adelante, también por circunstancias vitales, en los últimos años no he estado cerca de ninguna de las “plazas” donde lidiar. La toma de conciencia, o más bien, la decisión de trasladarlo al texto de una canción, la abordo a la hora de plantear las letras de cada tema. Tengo vivas preocupaciones, no ya respecto a la injusticias de la sociedad para con los demás, si no para conmigo mismo también. Todo esto es como despertar con un jarro de agua fría. También en ‘Carnevisión’ aparece este asunto. Me baso en la historia reciente de Europa y de España también: historias de la guerra civil y de la guerra mundial.
Pero creo que la toma de conciencia parte del individuo. Cualquier revolución sólo puede partir del individuo. Y, a través de él, organizarlo con sus compañeros y hacerlo de forma organizada y social. No me limito a decir que la luz pública termina revelando lo que son las personas, si no que yo mismo me incluyo en el pack.

“Mire usted doctor, padezco de amor ciego, que no es ponerse ciego para hacer el amor” sentencia la letra de la canción ‘teléfono de atropellados’ ¿Cómo consigue aunar humor y drama en las letras con naturalidad?
Creo que es una cuestión de carácter. En la vida cotidiana soy así también. Es un poco para no volverse uno loco y tomar la vida con distancia. Necesito sentido del humor en el día a día. Creo que lo he venido haciendo a lo largo de toda mi carrera, pero en este disco es más claro y más evidente. Estos fogonazos de humor, lejos de quitar importancia a las letras, las hace más humanas y más reales. Yo creo que es necesario para afrontar la vida con seriedad: una dosis necesaria de humor.

‘El último crooner santo, el último lobo’ es un reflejo fiel de un tipo de personaje socialmente poco extendido, con aullido como leit-motiv. ¿Estaba pensando en alguien cuando escribió la letra?
Bueno: en mi mismo y en muchos de mis compañeros a lo largo de estos últimos cuatro años. Es un poco, como decía, otro extremo. La situación a la que nos hemos visto abocados por la crisis, primero las discográficas, segundo una crisis general que ha provocado crisis en los directos que terminan haciendo que un personaje supuestamente dotado para hacer- en este caso- canciones, se vea impelido a vivir del aire o mendigar con su música. Esto es el esqueleto de la canción, pero tiene otras lecturas y capas.

Y el aire años 50 de la música ¿de quién fue idea?
La canción ya tiene ese punto. Tocada solo con la guitarra acústica, con la melodía y la cadencia, tenía ya esa sonoridad de los años 50 un poco Buddy Holly, un poco grupos de chicas de los años 80 también, así que terminamos buscando eso mismo en la primera parte de la canción. Al final, hablando de “córners” la cosa termina en “low”, siempre “low”…(risas)

Entonces, si esta canción esta inspirada en los últimos cuatro años, han sido como una película en blanco y negro…
Hay un punto que llamaría “retro”, pero no lo es. Es como volver a ciertos momentos de la historia del pop o del rock y, en lugar de seguir por la autopista que ha seguido la música hasta entonces, es como tomar una carretera secundaria, y sonar como algo de esa época, pero que hubiera evolucionado de manera diferente a lo que lo ha hecho la música pop, no mayoritaria. Es una idea retro, pero muy evolucionada, a la vez.

‘El Dolor del miembro fantasma’ ¿por qué recuerda a una nana?
Quizás por esa repetición con la que comienza, como comienzan, en efecto, las canciones para niños “la mano, mano, mano, mano”, y sigue nombrando las partes del cuerpo, pero, en este caso, se han ido cercenando en sentido figurado. Habla de echar de menos a alguien como si te hubieran amputado el brazo

Muy platónico…
Sí, sí. Se trata de la añoranza absoluta del otro.

Háblenos de las colaboraciones con las que ha contado en este disco
En realidad es un disco que nos cocinamos entero Raúl y yo. De hecho Raúl toca un montón de instrumentos. Pero sí que llegó un momento en el que necesitamos otras colaboraciones. Necesitábamos unos coros con una voz profunda. En un momento dado aproveché en plan favor personal un viaje de Nacho Vegas a Barcelona y le dije: “Nacho, ya que estás aquí, pásate por el estudio, y grábame unos coros”. Luego hay coros de la pareja de Raúl. Y los coros del ‘Último Crooner santo’ son de mi novia…es decir, todas las colaboraciones son muy cercanas. También hay voces de niña en ‘Un viaje largo, largo’ que yo necesitaba que sonase muy infantil. En otras ocasiones mis hijas han colaborado en mis canciones con los coros, pero tienen ya 12 y 13 años. En esta ocasión canta una niña, Andrea, a la que da clase de guitarra un amigo nuestro, mucho más pequeña. Salvo los coros, y Jairo Moreno, el batería, que es el único miembro de la banda que yo tenía claro que tenía que estar conmigo, porque es el batería de pop más musical que conozco (en jazz te puedes encontrar alguno más, pero no hay tantos en pop y rock), toda la instrumentación corrió a nuestro cargo. Si te fijas en los créditos del disco, Raúl tocó mogollón de cosas (risas)

En el concierto que ofrecerá en Valladolid el sábado 18 ¿va a recuperar también alguno de los temas de sus proyectos anteriores?
Sí, bueno. Hay una especie de bloque…¿bloque? No me gusta esa palabra (risas). Hay una especie de primer acto largo, que es el disco entero, y después recuperamos en los bises otros temas.

¿Qué le pasa por la cabeza cuando ve entre el público a gente de una y otra generación conviviendo y cantando sus canciones?
La verdad es que al principio parecía un planteamiento un poco radical, eso de tocar primero todas las canciones seguidas. Pero la acogida que ha tenido el disco nuevo me ha llegado a sorprender. Y no quiero que suene a típica letanía promocional (risas). Antes de que se publicara el disco, en los cocniertos en directo, la gente se sabía casi todas las canciones. Además, muchas de las canciones “recuperadas” a pesar de que son canciones que son sorpresa, que no fueron con Surfin’ Bichos ni con Chucho para nada habituales en su repertorio, la gente las conoce igualmente.
Con este disco está pasando algo que no me había pasado con los discos anteriores y lo tengo que decir…

Diga, diga…
Algunas personas que no me habían escuchado o conocido antes, e incluso a los que directamente no les gustaba lo que hacía, me han dicho que les ha gustado bastante este disco. Eso solo me ha pasado también con ‘Tejido de felicidad’ y ‘Diarios del petróleo’, pero solo con ciertas canciones, no con todas. También había gente que, sin pedirle opinión, te decía cosas como “yo nunca he sido seguidor de tu música, pero esto me gusta”. Es decir, gente de fuera del entorno habitual

Es decir, que está consiguiendo llegar a gente a la que antes no llegaba…
Sí. Siempre es bueno porque a ninguno nos gusta cerrar nuestras vías o canales de comunicación.

¿Qué discos está escuchando ahora y qué libro está leyendo?
Beach House, Destroyer y Telemáticos. También escuché el otro día en directo a Luis Brea y me llamó mucho la atención.
En cuanto al libro, estoy terminando ‘Ave del paraíso’ de Joyce Carol Oates.

*Publicado en El Norte de Castilla  y elnortedecastilla.es

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El Norte de Castilla

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