EL ESPÍA ALEMÁN

el-espia-aleman-001La divina Brigitte Montfort, nuestra Baby, recibe una enigmática carta firmada por el barón Wilhelm von Steinheil donde la cita en Miami con el fin de ofrecer al gobierno de los Estados Unidos un invento de Otto Gurtner, un científico alemán al que ha conseguido sacar del país. En el camino a Miami intentan asesinar a Baby pero finalmente se reúne con el barón en Miami. Allí descubre que el barón no es otro que Alexandría, un mítico espía de la Segunda Guerra Mundial que llegó a conocer a su madre. Pronto se establece una atracción profesional entre ambos espías y comienzan a cooperar. Alexandría le comenta en qué consiste el invento de Gurtner: un ingenio espacial capaz de describir tantas órbitas como el más moderno satélite artificial, pero con una particularidad: su ingenio, al que ha bautizado con el nombre de “kamikaze”, es capaz de localizar a cualquier otro satélite determinado, seguirlo y… atacarlo.

Inmediatamente sabemos que ocho espías rusos capitaneados por Olga Tivik andan detrás del invento y, con el fin de chantajear al inventor, secuestran a Alexandría. Baby consigue liberar al espía alemán pero cuando regresan al hotel descubren que Otto Gurtner ya ha entregado los planos de su invento a los secuestradores. Los dos descubren dónde está escondida Olga Tivik y van hacia allí para recuperar los planos. Mientras tanto, Otto Gurtner hace la maleta, coge un taxi y parte hacia el aeropuerto de Miami…

Nueva aventura de Baby, la espía más preciosa y letal, la maravillosa Brigitte Montfort. En esta ocasión comparte protagonismo con un personaje muy querido por el autor, por Lou Carrigan; alguien que ya había aparecido en alguna novela bélica suya y que rescató para su serie estrella donde apareció en varios episodios como “Viaje de placer” o “El coronel Popitek”, siendo sin embargo su carta de presentación en esta entretenidísima novela en la que, por poner un pero,  nuestra querida Brigitte queda algo eclipsada por el personaje de Alexandría, también conocido como Ibrahim El Zefer o como el barón Wilhelm von Steinheil. Habrá que desquitarse pronto con otra aventura de Baby.

 

… Sería estúpido atraerla a Miami para matarla o torturarla en busca de secretos de espionaje… ¿No le parece que eso mismo podría hacerlo en la propia Nueva York? Y no me guarde rencor por ser alemán. Conocí a su madre, aquella extraordinaria mujer fusilada en Cherche Midi, pero todo lo que hice fue admirarla por el inigualable sacrificio que realizó por su patria. La admiré y la respeté a ella, y la admiro y respeto a usted. Estoy dispuesto a probarle mi sinceridad y mi honor del modo que juzgue conveniente. Mis señas están en el sobre, y si acepta entrevistarse conmigo le ruego que me lo comunique telegráficamente.
Con admiración besa su mano
BARÓN WILHELM VON STEINHEIL

 

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El Norte de Castilla

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