EL HORROR, EL HORROR

hermana-yo-si-te-creoPublicado en El Norte de Castilla el 17 de noviembre de 2017

Hace 25 años éramos felices. La Expo. Las Olimpiadas. Éramos, incluso, amigos para siempre. Aquel dichoso 92 terminó, sin embargo, con un suceso que traumatizó a todo el país. Tres crías de Alcasser camino a una fiesta. Un vehículo que las recoge. 75 días de búsqueda y de angustia colectiva. Una vivienda tétrica. Un poste de madera al que los asesinos atan a las chicas antes de torturarlas y violarlas. Una fosa. Tres disparos en la cabeza. Unos carroñeros programas de televisión pariendo nuestro particular Twin Peaks. Un asesino protagonizando una increíble fuga. Y, en fin, un fulano condenado a 170 años de prisión que ya está en la calle. Muchos quedamos marcados con aquella historia. Tal vez cruzamos demasiadas veces el Mississippi. Quizá nos hacemos viejos recordando nuestras cicatrices del alma. El caso es que en el imaginario colectivo subyace, sin duda, la certeza de que ni si hizo justicia ni se detuvo a todos los culpables. “El horror, el horror”, como dijo Kurtz en “El corazón de las tinieblas”. Este lunes se han cumplido 25 años de aquel horror. Curiosamente el mismo día comenzaba el juicio a “La Manada” por la violación múltiple en San Fermín, un caso en el que habría que preguntarse a quién se está juzgando. Cuando se empieza a culpabilizar a la víctima y a pensar que su comportamiento puede llegar a justificar el de sus agresores algo va mal. El juez admite un informe sobre la víctima encargado a un detective y rechaza, en cambio, incorporar como prueba los whatsapp de La Manada. “Hay que empezar a buscar el cloroformo, los reinoles, las cuerdas, para no pillarnos los dedos porque después queremos violar todos”. “Violaría una rusa que vea despistada y palizón a un niño de 12 años inglés”. Esos eran los mensajes de estos chimpancés. Aquella misma noche se jactaron de su hazaña (“follándonos a una entre los 5″) mientras lo grababan, robaban el móvil a la chica y la dejaban tirada en el portal. Incluso aunque hubiera sido “consentido”, no se puede exculpar el delito, la salvajada, el abuso de cinco descerebrados y degenerados sobre una cría de 18 años. Sin embargo, a este acto de una brutalidad espeluznante le salen defensores. Son los mismos machitos que ondean los carteles de feminazis y vomitan en las RRSS. En fin, terrible el mensaje a las víctimas de una violación: ellas serán las juzgadas. Ahora ya no hablamos de horror. Hablamos de asco.

 

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