RED COLT, EL AMETRALLADOR

red-coltNueva saga de Debrigode que he tenido la ocasión (y el placer) de leer. En este caso, hablamos de una saga anterior a sus obras maestras (“El Pirata Negro”, “El Galante Aventurero”…) pero en la que deja ya muestras de su habilidad, desparpajo e ingenio. Los seis números de “Red Colt el Ametrallador” se publicaron en 1945 dentro de la colección Superhombres de la editorial Bruguera junto con otras tres series más: “Doctor Niebla”, “El Espectro” y “El Fantasma” (ésta última también escrita por Debrigode).

Red Colt, un elegante abogado inglés, se encuentra de luna de miel en San Francisco. Allí, a la salida del cine, su joven esposa es alcanzada por un tiroteo entre dos gangs. Inmediatamente Red Colt se convierte en un suicida, un vaquero desesperado que le ha perdido todo apego a la vida. Antes era abogado londinense, campeón universitario de tiro y boxeo. Ahora, tras el asesinato de su esposa, Red Colt se ha jurado a sí mismo que matará a cuento asesino encuentre.

Con esta excusa, Debrigode nos lleva por distintas ciudades (San Francisco, Salt Lake, Hollywood, Chicago, Los Ángeles, Nueva York, La Habana) persiguiendo a todo gángster del que tenga conocimiento. Por el camino, tenemos de todo: excitantes combates de boxeo o de lucha libre, asesinos que se esconden detrás de máscaras, una mujer conocida como La Duquesa que está provocando el pánico en Hollywood con secuestros y asesinatos, enigmáticos pistoleros que operan secretamente detrás de una teatral máscara, encantadoras femme fatales, taxi girls de lujo, fugas espectaculares de Sing Sing, muertes sorprendentes (o no), un castillo de un multimillonario excéntrico que cree vivir en la Edad Media, una clínica de reposo muy especial donde asistimos al extraño caso de la muerte que viste smoking (el caso de unas bonitas y jóvenes herederas que tras morir acaban resucitando), un cabaret espectacular en mitad de La Habana donde acude la alta sociedad norteamericana y también algunos “aristócratas” del gangsterismo neoyorkino, unas bailarinas pertenecientes a una tribu perdida que empiezan a ser asesinadas y, por encima de todo, disparos, metralletas, emboscadas, mucho booggie booggie y sorpresas, muchas sorpresas. Entre ellas, la aparición de dos personajes conocidos en el universo Debrigode. Uno de ellos es el ingenuo grandullón Lefty Longleg, “el zurdo zanquilargo”, un luchador que aparecerá con posterioridad en otra saga de Debrigode de la que ya hemos hablado (Audax). El otro es todavía más conocido, el gran Ross Maloney, aquí en plena madurez, ya con 40 años. Un personaje que debió de resultarle muy atractivo a Debrigode porque tres años después lanzaría al mercado editorial la serie “Capitán Pantera”, protagonizada por un jovencito Ross Maloney comerciando y contrabandeando por los mares de China, Indonesia y Java.

En fin, novela negras escritas con los chispazos estilísticos marca de la casa (“La luna, con su bonachona sonrisa de cráteres, tendía sus pálidos reflejos sobre la dormida ciudad de Saint Louis”) y con una imaginación portentosa. Novelas increíblemente entretenidas, de acción trepidante, finales sorprendentes y personajes delirantes (muy pulp, sobre todo en la figura, muchas veces enmascarada, de alguno de los “malos” de la función) junto a otros esteoreotipados, y aun así, tremendamente bien caracterizados, a veces con poderosas descripciones en pinceladas (por ejemplo la de un seco y anguloso inspector de San Francisco: “Un alambre tenso, con ojos de lechuza extrañada y sonrisa de dispéptico”). Y con mención especial,  más allá de los tres protagonistas, para algún secundario de lujo como el abogado Larry Simms, un chanchullero leguleyo que asesora a uno de los gángsters con pico de oro y conversación churrigueresca, uno de esos personajes secundarios de Debrigode sublimes.

Pues eso, otra obra imprescindible del cada vez más imprescindible Pedro Víctor Debrigode Duggi.

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El Norte de Castilla

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