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Vinos de Calidad Sierra de Salamanca

2012 mayo 8

 

 

Uno va dejando pendientes vinos nuevos que probar y zonas que descubrir. Una lista de pendientes que cada vez es más larga y que por mucho que uno corra siempre se va incrementando.

Una de esas zonas de vinos que quería conocer desde hace tiempo pero que siempre quedaba atrás con un “para la próxima” eran los vinos de la Sierra de Salamanca, localizados en la Sierra de Francia, con la uva Rufete como reina de la casa. Viñedos viejos en su mayoría, cultivados en bancales, una variedad de uva autóctona, la Rufete,  elegante y difícil de trabajar y un paisaje inmejorable sumaban una mezcla de mucho atractivo.

 

 

Aprovechando las IV Jornadas de Avances en Técnicas Enológicas organizadas en el campus de La Yutera (gran éxito de organización y de participación, por cierto) tuvimos la ocasión de probar cuatro de estos vinos.

 

 

Con la Rufete como denominadora común encontramos vinos de diversos perfiles. Desde la juventud, alegría y explosión de fruta de un vino como el Zamayón, con insuperable relación calidad precio, hasta los más reflexivos, complejos, elegantes y largos La Zorra y el 575 uvas, de Viñas del Cámbrico.

 

 

Vinos con personalidad propia, contribuyendo a romper la monotonía española, hundida muchas veces en una uniformidad demasiado impersonal.

Vinos que se salen del discurso, que señalan nuevos destinos, pero que tienen la calidad suficiente como para no ser flor de un día.

La vida tiene que ser perderse a ratos fuera de lo marcado. Descubrir nuevas experiencias. Poder nadar contra la corriente, esa corriente de Riojas, Riberas y poco más.

 

Baldosas amarillas (claves de abril)

2012 mayo 3

 

A veces el camino nos lo marcan una serie de baldosas amarillas. Botellas que vamos descorchando y nos enseñan que en la vida hay placeres que nos reconfortan con el día a día.

 

La primera baldosa pasa por Trujillo. ¿Trujillo y vino? Pues sí, así es. Trujillo es una cosa rara. Cuna de uno de mis mejores amigos y también de personajes ilustres como Francisco Pizarro, Fernando de Alarcón o Francisco de Chaves, sí, navegantes y conquistadores originarios de una región sin mar. Sede de una feria del queso y vino que es parada obligatoria y ahora también origen de una bodega que está haciendo las cosas bien: Bodegas Habla.

Porque qué demonios, Trujillo no sale en las guías de vino pero en Bodegas Habla están haciendo las cosas muy bien. Vale que no son vinos con una marcada personalidad y en una cata a ciegas podrían pasar como de muchas regiones, pero qué demonios de personalidad van a tener los vinos de Trujillo. Vale que no te dará un vuelco al corazón y soñarás con ellos, pero qué más da. Hacen vinos bien elaborados, como el “habla del silencio” que tuvimos la oportunidad de probar, correctísimos, con una buena relación calidad precio, con una imagen moderna que te hacen brindar por Trujillo y sus vinos.

 

 

Para alguien que ama el vino con locura, ver una etiqueta con el nombre de Demencia es una tentación que no podía dejar pasar. Vino de un nuevo proyecto berciano, de uva Mencía, buena fruta roja, largo, vivo…

 

 

Y para terminar, la última baldosa de este repaso a un lluvioso abril (menos mal) es una Grüner Veltliner de Wachau, Austria del productor biodinámico Nikolaihof. Un vino presentado en tapón de rosca (del que soy acérrimo defensor), con un logrado equilibrio fruta-madera, carnoso, gran volumen en boca, elegante, de buena acidez…

 

 

Quizá todo consista en seguir buscando, seguir la pista y pisar baldosa tras baldosa.

 

Vino y Honestidad

2012 abril 23
por Tao Platón

Y vuelta la burra al trigo.

Durante esta semana hemos asistido al informe final de los abogados de Robert Parker por el asunto que empezó llamándose Murciagate y ya no sé cómo acabó llamándose.

Sin acabar de entender ni el informe ni las consecuencias que tendrá, saltó la noticia del pago de 24.000$ por parte de SAQ (poseedora del monopolio de distribución de vinos en Quebec) al crítico de vinos James Suckling.

Mientras en España varios críticos y periodistas de vino firmaban un manifiesto agobando por una “información vitícola de calidad”, no sin polémica por el batiburrillo de firmas entre los que se mezclaban honrados periodistas con otros  menos honrados.

 

Mañana se conocerá la calificación oficial de la añada 2011 en la Ribera del Duero. Será excelente, por supuesto. Porque ya sabéis el baremo, por ejemplo 2007 y 2008 fueron muy buenas y los últimos “pringados” que cometieron el “error” de calificar una añada como mala fue Bierzo en 1993.

¿Sirven par algo estas calificaciones? ¿Las tiene en cuenta el consumidor?

Yo rescato un viejo artículo de Paco Berciano:

“Las tablas de añadas y sus calificaciones podrían servir para saber cómo ha sido en general la añada en una zona determinada, cuál es el nivel medio de calidad, pero están tan manipuladas que no sirven para nada.”

Un vino de sueño

2012 abril 3
por Tao Platón

 

Puedo parecer la típica persona que necesita unas vacaciones: pero el otro día soñé con un vino. Así, como suena. Soñé con Espectacle 2009, con sus viñas de garnacha, con una mezcla de piel de naranja, fruta roja, rosas, chocolate… con su elegancia, sus dulces taninos y con su longitud y persistencia.

 

 

Quizá sí soy de los que necesitan unas vacaciones, ¿quién no?. Pero por lo menos no soy el único que quedó fascinado en esa cata. Otros lo hicieron con Clos Mogador 2008 y creyeron estar en el cielo.  Hay vinos que dejan un recuerdo inolvidable, y esa cata fue algo que recordaré durante mucho tiempo.

 

 

¿Pero qué diferencia un gran vino de uno inolvidable?

Cato tantos vinos correctísimos, tantos grandes vinos que sin embargo me dejan los pies fríos… que a veces todo es un poco decepcionante. Por eso no puedo estar más de acuerdo con Víctor de la Serna en su artículo Bacchus, interesante y frustrante

Porque los vinos que te sacuden por dentro, aquellos que recordarás para siempre, no son los técnicamente perfectos sino aquellos que tienen una personalidad única. Son como un primer beso, imperfecto, único, irrepetible, mágico…

El irresistible encanto de los vinos caros (el fraude de Rudy Kurniawan)

2012 marzo 12

El 8 de marzo, el New York Times publicaba la noticia de que un coleccionista de vinos indonesio, Rudy Kurniawan fue arrestado por el FBI bajo al acusación de haber tratado de vender vino falsificado por valor de 1,3 millones de dólares.

Al parecer, este personaje coleccionista de vinos se había creado cierta reputación en algunos círculos de Beverly Hills para posteriormente hacer pasar vinos mediocres californianos por vinos de los más caros del mundo, tras haberles retirado las etiquetas y haber colocado etiquetas falsas de Château Petrus o Domaine Romaneé-Conti (las fotos que aparecen en el blog de Mike Steinberger son fascinantes: etiquetas falsas, cápsulas falsas, tampones para imprimir el año de elaboración…).

 

 

Ahora bien, lo que más llama la atención es lo burda que pretendía ser la estafa: Rudy Kurniawan pretendía vender varias botellas de 1929 de Domaine Ponsot, cuando esta bodega borgoñesa empezó a embotellar sus vinos en 1934. ¿Tan fácil resulta engañar a un tipo de consumidor que pretende poner una botella carísima en su mesa para poder presumir de ella con sus invitados? Porque no me imagino otro tipo de cliente sediento de estos vinos más que a un aficionado a la pretensión y la altanería vinícola.

Precisamente el sábado una visita a la bodega me preguntaba si algunos vinos valen de verdad el dinero que piden por ellos. Y es una pregunta que me han hecho muchas veces. Un vino, como todo en este mundo, vale lo que quieras pagar por él. Y gente para pagar grandes sumas por algunos vinos los hay. La pena, como me decían hace poco trabajando en Burdeos, es que los que están pagando esas cantidades son aficionados al lujo y a demostrar su opulencia, pero no aficionados al vino. Les da igual lo que haya en el interior de la botella, lo que les interesa es la etiqueta.

Porque sí, los primeros que tenemos que reconocer que el mundo del vino está lleno de esnobismo y pretensión somos los que precisamente amamos este mundo (¡el del vino no el de la pretensión!).  A ver si os pensabais que si en la vida hay tanta apariencia y superficialidad, el vino iba a ser un reducto inexpugnable. Pues no, lo hay, y mucho.

Por eso nos reiremos de quien paga una locura por una botella etiquetada como Domaine Ponsot de 1929 cuando el vino del interior es un californiano de supermercado. Y brindaremos con nuestros vinos de precio moderado…

Paul Symington, hombre del año en el mundo del vino

2012 marzo 9
por Tao Platón

 

 

 

Paul Symington, hombre del año en el mundo del vino según la revista Decanter. La revista británica ha elegido para su premio anual a este portugués de familia británica, presidente de la Symington Family Estates, empresa que engloba 7 firmas de Oporto (entre ellas Graham’s), tres bodegas en el Douro y cuatro en Madeira.

 

Descrito por Steven Spurrier como “inspirador”  y por Marcheso Piero Antinori como “descendiente digo de confianza de una gran dinastía”, Paul Symington es el primer portugués (aunque con pasaporte británico) ganador de este galardón, que en su lista sólo recoge dos españoles: Jose Ignacio Domecq en 1991 y Miguel Torres en 2002.

Bien es verdad que la influencia anglosajona en esta lista es abrumadora (Robert Mondavi, Hugh Johnson, Len Evans, Jancis Robinson o Paul Draper, entre otros), quizá debido a una cuestión lingüística, pero cuando al repasar la lista, la primera duda que surge es si la importancia del vino español a nivel mundial está bien representada por sólo dos ganadores.

¿Quién más merecería el galardón? ¿Estamos siendo infravalorados?

Realmente pocos nombres se me vienen a la memoria: Mariano Garcia, toda una vida a la orilla del Duero creando magníficos vinos, Pitu Roca, sumiller de uno de los mejores restaurantes del mundo, René Barbier y Álvaro Palacios por hacer el Priorat mudialmente famoso… pero pocos nombres más, la verdad.

¿Qué ocurre para en un mundo global no tener más nombres que agregar a esa lista?

Ponga un periodista en su bodega

2012 marzo 4

 

 

¿Por qué un blog?

Porque la gente de Castilla y León de Vinos me brindó esta oportunidad. Lo primero mi agradecimiento.

¿Por qué un blog entonces?

Porque soy de una generación a la que nos llaman nativos digitales. Nacimos con internet, o mejor dicho, internet nació con nosotros. Y porque trabajo en un sector, el vitivinícola, que está en pañales en este aspecto. Tradiciones que generan inercias que son difíciles cambiar y que a veces desesperan.

El mundo del vino sigue, en su mayoría, detrás de la dinámica tradicional de ferias, puntuaciones en guías (gran artículo el de Tyler Colman en su blog “dr. vino” que acababa con la frase “españoles, hay un mundo sin puntos ahí afuera”) y márketing tradicional. La comunicación, y con ello la comunicación 2.0 sigue siendo la gran olvidada.

 

 

 

Y no por no ser conscientes. Repetimos hasta la saciedad que internet no es el futuro, sino que el que lo piense ya está llegando tarde. Llegó para quedarse pero en nuestras bodegas aún no nos hemos enterado. Sabemos que una buena comunicación es una de las claves de una buena venta, que nos permite escuchar a nuestro cliente, generar confianza, dar una buena imagen de marca, hacer sentir al consumidor que somos parte de su vida pero no tenemos especialistas en nuestra bodega.

Trajimos a especialistas extranjeros, como Gary Vaynerchuk a Rioja. Escuchamos hablar de internet y asentimos. Pero llegamos a la bodega y no supimos qué hacer.

 

 

Nos preocupa que los jóvenes no beban vino y opten por otras bebidas alcohólicas, para lo que organizamos eventos como el Enofestival, pero dejamos de lado cómo se comunican y qué lenguaje utilizan. Seguimos escribiendo rimbombantes descripciones del vino en las contraetiquetas y nos preocupamos de agasajar a los críticos de toda la vida para recibir una alta puntuación. Pero obviamos que tal y como escribió Michael Steinberger (crítico de vinos en Financial Times, New York Times…) en su artículo “everyone is a critic, the future of wine writing” las redes sociales han cambiado para siempre la relación entre el crítico y el consumidor. Michael Mondavi mantiene la misma línea, “the young people today get the information and communicates with friends reference to blogs”.

Nos guste o no (a mí me encanta) el presente y futuro pasan por internet, también en nuestras bodegas. Que no quiere decir renunciar a nada sino adaptarnos. Porque vender cada día es más difícil. Y para vender nuestro vino, podemos contar también con un periodista en nuestro equipo.

Así que bodegueros de España, mi humilde consejo, pongan un periodista en su bodega.