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CampoGrande "club de lectura"

Trofeo “Un buen libro 2013-2014” para Natalia Sanmartín Fenollera

El despertar de la Señorita Prim recibió el trofeo.

El despertar de la señorita Prim

La protagonista, Prudencia Prim, es una bibliotecaria.

El argumento encierra muchos temas que inquietan a los lectores del siglo XXI: responsabilidad en la educación, el trabajo de la mujer y la compatibilidad con la dedicación a la familia, el matrimonio y la “desigualdad de géneros”, la importancia de atender a la parte espiritual del ser humano…

Vamos a seguir el recorrido que Natalia Sanmartín, a través de Prudencia Prim, propone al lector, como bibliotecaria.

No se trata de una simple formulación de un catálogo. Poseen un hilo conductor que hace que se integren en un todo armónico: la verdad.

De la antigüedad griega menciona al Homero de la Odisea. El héroe capaz de vencer a criaturas mitológicas que sabe reconocer el verdadero amor de Penélope.

Antígona de Sófocles, la tragedia de la hermana que da sepultura a su hermano y con ello descanso eterno, a pesar de la expresa prohibición del rey bajo pena de muerte: la verdad del amor fraterno.

Comentario de las guerras de las Galias, de Julio César. La verdad histórica y la mentira política que busca el poder.

Historia eclesiástica del pueblo de los anglos del venerable Beda. La labor de la iglesia transmisora de la cultura y del patrimonio de la sociedad.

Transmisora de la historia y testigo de la verdadera situación de una comunidad.

Pantagruel de Rabelais. La deformación de la realidad hasta llegar a la caricatura puede acercar la crítica social al sarcasmo, siempre como reflejo de la verdad, o al menos con esa intención.

King Lear de Shakespeare, nos ofrece la verdad en los sentimientos de los hijos hacia sus progenitores. Cordelia, la más joven y la menos apreciada por el rey Lear será la más piadosa con su padre.

Swift juega con la realidad y la posibilidad de otros mundos en Los viajes de Gulliver. Y nos propone La batalla entre los libros antiguos y modernos.

En Robison Crusoe encontramos al ser humano enfrentado a la naturaleza por su supervivencia.

Fausto de Goethe. La verdad científica y los límites que el científico encuentra a la hora de investigar. Fausto pacta con Mefístoles la venta de su alma para alcanzar el conocimiento científico por medio de la magia. El amor verdadero de Margarita podrá redimirlo en el último momento:

“a quien siempre se esfuerza con trabajo
podemos rescatar y redimir”

 

Baste con estos ejemplos de una lista interminable.

 

¿Dónde están los límites de la verdad?

¿Qué belleza nos salvará?

 

Los griegos definían a ser como unum, verum et bonum. Durante el Medievo este concepto se conservó en los monasterios y transmitido a través de las predicaciones de las órdenes mendicantes y las predicadoras. San Agustín, añadió al ser definido por los griegos otra característica transcendental: lo pulchrum, es decir, lo bello. Basados seguramente en la experiencia personal de san Francisco que era un poeta y un esteta de calidad excepcional, se enriqueció nuestra comprensión del ser con la dimensión de la belleza. Todos los seres, incluso aquellos que nos parecen insignificantes, si los miramos al microscopio, en los detalles y en el todo, presentan, cada cual a su modo una belleza singular, si no en la forma, en el modo en que todo viene articulado en ellos con un equilibrio y armonía sorprendentes.

Uno de los grandes apreciadores de la belleza fue Fiodor Dostoyevski. La belleza era tan central en su vida, nos cuenta Anselm Grün, monje benedictino y gran espiritualista, en su último libro Belleza: una nueva espiritualidad de la alegría de vivir (Vier Türme Verlag 2014) que el gran novelista ruso iba todos los años a contemplar la hermosa Madonna Sixtina de Rafael. Permanecía largo rato en contemplación delante de esa espléndida obra. Tal hecho es sorprendente, pues sus novelas penetraron en las zonas más oscuras e incluso perversas del alma humana, pero lo que en verdad lo movía era la búsqueda de la belleza. Nos legó esta famosa frase: “La belleza salvará al mundo”, escrita en su libro El idiota. ´

En la novela Los hermanos Karamazov,  se profundiza en la cuestión. Un ateo, Ippolit, pregunta al príncipe Mischkin: “¿cómo “salvaría la belleza al mundo?” El príncipe no dice nada pero va junto a un joven de 18 años que está agonizando. Y se queda allí lleno de compasión y amor hasta que muere. Con eso quiso decir que belleza es lo que nos lleva al amor compartido con el dolor; el mundo será salvado hoy y siempre mientras ese gesto exista. Cfr. http://www.redescristianas.net/2014/05/02/la-belleza-salvara-al-mundo-dostoyevski-nos-dice-comoleonardo-boff-teologo-y-escritor/

LA VERDAD Y LA BELLEZA EN EL DESPERTAR DE LA SEÑORITA PRIM

Se puede retomar el tema de “la verdad” y buscar textos en El despertar de la señorita Prim relacionados con él.

El personaje que miente y se avergüenza de ello

-Solo pretendía ser amable –dijo dirigiéndose al veterinario, que desvió inmediatamente la mirada hacia la tostadas con mantequilla y miel que había sobre la mesa.

-En este pueblo tenemos la costumbre de ser francos, ¿sabe? Es una de las razones por las que algunos hemos venido aquí, para huir de las conversaciones de salón –señaló con sequedad el anciano magistrado.

(…) La bibliotecaria enrojeció, y nada más hacerlo se percató de algo que la llenó de estupor: había dicho una mentira sin ser consciente de ello. Ella, que presumía de ser incapaz de mentir, había mentido sin inmutarse. (…) Jamás había transigido con el engaño en cuanto a sus opiniones firmes sobre las cosas, eso era cierto.  Págs. 142 y 143

Reconocer y superar el fallo de una manera eficaz

-En primer lugar, no existe la victoria definitiva de uno solo sobre los propios defectos, Prudencia, no es un campo en el que funcione la mera fuerza de voluntad. Tenemos una naturaleza defectuosa, una especie de vieja locomotora herida, y como consecuencia de ello, por mucho que nos empeñemos tendemos siempre a fallar. Angustiarse por ello es absurdo y aunque se enfade un poco al oír esto, también soberbio. Lo que hay que hacer, aunque sé que esta respuesta no le gusta, es pedir ayuda a quien hizo la máquina cada vez que uno falla. Y en todo caso dejar que la mejore poco a poco inyectándole de vez en cuando una buena dosis de aceite.

-Esa es una explicación religiosa y yo no soy religiosa. No utilice ese argumento conmigo, por favor, no sirve –dijo ella con la nariz enrojecida por el frío y el llanto.

– Esa respuesta no es digna de una mente lúcida, Prudencia. Y es uno de los frutos de esa educación antitomista de la que tan orgullosa está. La cuestión aquí o en cualquier otra discusión no es si mi respuesta es o no religiosa, sino si es o no cierta. ¿Es que no ve la diferencia? Contraargumente, Prudencia, dígame que cree que no es cierto lo que digo, explíqueme por qué no es cierto, pero no me responda que mi argumento no sirve porque es religioso. La única razón por la que mi argumento puede no servir aquí o en el fin del mundo es simplemente porque resulte falso.

-Está bien, pues le digo que no sirve porque es falso.

-¿De verdad? Eso quiere decir que cree usted que el ser humano es capaz de alcanzar la perfección y mantenerse en ese nivel de excelencia moral por sus propias fuerzas. ¿No cree entonces que errar es humano? ¿Cree que el hombre no falla?

-Por supuesto que no creo eso, sé perfectamente que equivocarse es humano y que nadie es perfecto.

-Es decir, que en el fondo cree que buena parte de lo que yo he dicho es cierto. Lo que ocurre es que usted solo reconoce la verdad cuando ésta se viste con ropa secular. Pág 151

Valorar la sinceridad en los personajes

“A medida que pasaban las semanas, la señorita Prim comenzaba a sentirse más y más a gusto en compañía de la anciana. No aprobaba su aristocrática rudeza –hacerlo hubiese sido contrario a su naturaleza y la señorita Prim no hacía nunca nada contrario a su naturaleza-, pero comenzaba a apreciar aquella áspera sinceridad que se manifestaba tanto en forma de inmisericordes juicios como de halagos deliciosamente sinceros. “ Pág. 154-155

¿Qué es la belleza?

Creo que la definición clásica alude al equilibrio de las proporciones entre las partes de un todo. (…) Usted, que es una mujer tan titulada, sabrá seguramente que armonía significa “Ajustarse”, “conectarse”. Esa es la pista definitiva, querida, lo que la ayudará a descubrir la clave de su novela policíaca.

La señorita Prim reflexionó mientras mordisqueaba un pedazo de tarta. Pág. 173

 

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