{"id":167,"date":"2013-04-14T17:30:04","date_gmt":"2013-04-14T16:30:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/CampoGrande\/?p=167"},"modified":"2013-04-14T17:30:04","modified_gmt":"2013-04-14T16:30:04","slug":"la-marca-del-meridiano-de-lorenzo-silva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/CampoGrande\/2013\/04\/14\/la-marca-del-meridiano-de-lorenzo-silva\/","title":{"rendered":"La marca del meridiano, de Lorenzo Silva"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/CampoGrande\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2013\/05\/la-marca-del-meridiano-premio-planeta-2012-9788408031239.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-168\" title=\"la-marca-del-meridiano-premio-planeta-2012-9788408031239\" src=\"\/CampoGrande\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2013\/05\/la-marca-del-meridiano-premio-planeta-2012-9788408031239.jpg\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2013\/05\/la-marca-del-meridiano-premio-planeta-2012-9788408031239.jpg 1566w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2013\/05\/la-marca-del-meridiano-premio-planeta-2012-9788408031239-198x300.jpg 198w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2013\/05\/la-marca-del-meridiano-premio-planeta-2012-9788408031239-768x1163.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2013\/05\/la-marca-del-meridiano-premio-planeta-2012-9788408031239-676x1024.jpg 676w\" sizes=\"(max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>La marca del meridiano<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n<p>Lorenzo Silva<\/p>\n<p>Premio Planeta 2012, Barcelona<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab\u00a0Anochec\u00eda sobre el desierto de Los Monegros cuando pasamos, de regreso hacia Madrid, bajo el arco del Meridiano de Greenwich. Estaba iluminado, como sol\u00eda en cuando se iba la luz natural. Verlo aparecer as\u00ed, refulgiendo en mitad de la llanura, se me antoj\u00f3 una imagen simb\u00f3lica. Ah\u00ed estaba, la raya que separaba el este del oeste, Barcelona de Madrid, mi ayer de mi presente y de mi futuro. Despu\u00e9s de todo, aquella divisoria trazada sobre el globo terr\u00e1queo no era m\u00e1s que una convenci\u00f3n, decidida hac\u00eda mucho tiempo por gente que ya hab\u00eda muerto. Como las leyes, como la moral que separa a los malos de los buenos, o a un hombre de convertirse en una especie de enterrador de s\u00ed mismo y de todo lo que un d\u00eda crey\u00f3 que podr\u00eda ganarle a la vida. Solo los que hab\u00edamos cruzado la l\u00ednea aluna vez, los que conserv\u00e1bamos sobre la piel y el alma la marca del meridiano, sab\u00edamos hasta qu\u00e9 punto podr\u00eda llegar a pesar aquella cicatriz (\u2026) Dese\u00e9 que acertara al creer que algunos de los marcados pod\u00edamos dar esquinazo a nuestro demonio. Ojal\u00e1 el rastro de nuestros pecados no volviera, nunca m\u00e1s a convocarnos.\u201d P\u00e1gs, 398-399<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El brigada Bevilacqua con la ayuda de su equipo, la sargento Chamorro y el guardia Arnau, llevan las investigaciones tendentes a esclarecer los sucesos conducentes al s\u00e1dico linchamiento del subteniente Robles quien en el pasado hab\u00eda sido instructor del propio Bevilacqua. El cad\u00e1ver apareci\u00f3 colgado de un puente en una zona equidistante de las capitales de tres autonom\u00edas espa\u00f1olas, en Logro\u00f1o. Este asesinato moviliza a la polic\u00eda de las tres comunidades y obligar\u00e1 a Bevilacqua a trasladarse a Barcelona para continuar la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El desierto de Los Monegros, en Arag\u00f3n, es la zona de acceso a Catalu\u00f1a que el equipo de investigadores de la Guardia Civil atravesar\u00e1. Sobre la propia autov\u00eda est\u00e1 se\u00f1alado el Meridiano de Greenwich con un arco que se ve desde la lejan\u00eda.<\/p>\n<p>Este arco bajo el cual se cambia de meridiano es el s\u00edmbolo que Lorenzo Silva utiliza para concretar la l\u00ednea divisoria entre una conducta moral adecuada en el ejercicio policial y la corrupci\u00f3n entendida como cambio de prioridades, comportamiento del polic\u00eda que\u00a0 busca su provecho material anteponi\u00e9ndolo al juramento de trabajar al servicio\u00a0 de la sociedad.<\/p>\n<p>Tras el asesinato del subteniente Robles, la investigaci\u00f3n les conduce al descubrimiento de una trama de polic\u00edas, guardias civiles de aduana, que aceptaban sobornos y permit\u00edan el tr\u00e1fico de estupefacientes y la esclavitud sexual de j\u00f3venes espa\u00f1olas y extranjeras.<\/p>\n<p>La novela mantiene la atenci\u00f3n del lector en la b\u00fasqueda del culpable del linchamiento y en el intento de descubrir cu\u00e1l hab\u00eda sido el desliz moral que le hab\u00eda implicado en ese l\u00fagubre mundo.<\/p>\n<p>El lector asiste a la contrita confesi\u00f3n de alg\u00fan hecho un tanto tortuoso del que el propio Bevilacqua hab\u00eda sido testigo y copart\u00edcipe. En sus primeros d\u00edas de guardia civil al mando del subteniente Robles, se benefici\u00f3 de alguna comida gratuita y de alguna bebida. Su subteniente, adem\u00e1s, de las atenciones de alguna prostituta de la cadena para la que trabajaba. Hasta que ocurri\u00f3 que un chulo con m\u00e1s droga de la que la raz\u00f3n puede controlar golpe\u00f3 hasta asesinar a una de las prostitutas j\u00f3venes de la que disfrutaba. El chulo pag\u00f3 con quince a\u00f1os su culpa pero a la salida busc\u00f3 al subteniente que lo detuvo, a Robles, a quien asesin\u00f3 con la ayuda de dos marroqu\u00eds que hab\u00eda conocido en prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El subteniente Robles, que ya entonces se ve\u00eda que tomaba una postura desviada en su trabajo, aconsej\u00f3 a Bevilacqua un cambio de destino pues era muy joven y, con el tiempo, pod\u00eda verse implicado en la corrupci\u00f3n policial.<\/p>\n<p>Fue entonces cuando se traslad\u00f3 a Madrid, donde desarroll\u00f3 su labor investigadora y trat\u00f3 de olvidar aquel episodio de su vida.<\/p>\n<p>Lo que el autor plantea en el fondo de esta historia es la lucha que los polic\u00edas, la guarda civil o el ej\u00e9rcito, sostienen en su vida individual. No s\u00f3lo luchan contra el crimen, el robo, etc. Tambi\u00e9n luchan en su interior y tratan de vencer sus concupiscencias, sus apetencias de una vida m\u00e1s f\u00e1cil, de comodidades, de placeres. Las mismas tentaciones que debe superar el resto de los ciudadanos. Y tienen que enfrentarse a aquellos que tratan de explotar esas apetencias y hacer negocios il\u00edcitos con ellas. Il\u00edcitos porque con esas actividades se saltan el respeto al ser humano, a quien esclavizan como parte de ese \u201cservicio al placer\u201d que ofrecen.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el l\u00edmite que cada uno debe respetar? \u00bfCu\u00e1l es la marca del meridiano que no se debe traspasar? \u00bfQui\u00e9n ha establecido esa marca? Y la \u00faltima pregunta, la que deja en el aire con una insinuaci\u00f3n, \u00bfqui\u00e9n tiene derecho a decidir d\u00f3nde se coloca el l\u00edmite?<\/p>\n<p>\u201c(\u2026), se me antoj\u00f3 una imagen simb\u00f3lica. Ah\u00ed estaba, la raya que separaba el este del oeste, Barcelona de Madrid, mi ayer de mi presente y de mi futuro. Despu\u00e9s de todo, aquella divisoria trazada sobre el globo terr\u00e1queo no era m\u00e1s que una convenci\u00f3n, decidida hac\u00eda mucho tiempo por gente que ya hab\u00eda muerto. Como las leyes, como la moral que separa a los malos de los buenos, o a un hombre de convertirse en una especie de enterrador de s\u00ed mismo y de todo lo que un d\u00eda crey\u00f3 que podr\u00eda ganarle a la vida.\u201d P\u00e1g. 399<\/p>\n<p>Se trata de una novela que puede llevar al lector a plantearse sobre la licitud de la propia ley. En una sociedad democr\u00e1tica la licitud viene decidida por el voto de la mayor\u00eda con lo que eso implica de injusticia ante una manipulaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica: hechos reales y que pueden desgraciadamente constatarse en la historia.<\/p>\n<p>Lorenzo Silva no se\u00f1ala a la respuesta; ni tan siquiera llega a formular la pregunta. Es una cuesti\u00f3n clave a la que la sociedad actual intenta eludir. Pero siempre quedar\u00e1 ah\u00ed, en el aire, bien visible, la marca del meridiano. La necesidad de establecer un l\u00edmite, que cuanto m\u00e1s se aproxime al derecho natural m\u00e1s pr\u00f3ximo estar\u00e1 del apelativo \u201cjusticia\u201d.<\/p>\n<p>En el trasfondo de la historia, la propia historia de Espa\u00f1a, con sus planteamientos auton\u00f3micos y sus problemas terroristas. Y su situaci\u00f3n de crisis econ\u00f3mica y desprestigio internacional. Crisis moral.Todo pasa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; La marca del meridiano Lorenzo Silva Premio Planeta 2012, Barcelona &nbsp; \u00ab\u00a0Anochec\u00eda sobre el desierto de Los Monegros cuando pasamos, de regreso hacia Madrid, bajo el arco del Meridiano de Greenwich. Estaba iluminado, como sol\u00eda en cuando se iba la luz natural. 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