{"id":346,"date":"2015-01-20T00:47:17","date_gmt":"2015-01-19T23:47:17","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/CampoGrande\/?p=346"},"modified":"2015-01-20T00:47:17","modified_gmt":"2015-01-19T23:47:17","slug":"la-impaciencia-del-corazon-de-stefan-zweig","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/CampoGrande\/2015\/01\/20\/la-impaciencia-del-corazon-de-stefan-zweig\/","title":{"rendered":"La impaciencia del coraz\u00f3n, de Stefan Zweig"},"content":{"rendered":"<p><strong><em><a href=\"\/CampoGrande\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2015\/01\/la-impaciencia-del-corazc3b3n1.jpeg\"><img loading=\"lazy\" title=\"la-impaciencia-del-corazc3b3n\" src=\"\/CampoGrande\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2015\/01\/la-impaciencia-del-corazc3b3n1.jpg\" alt=\"\" width=\"191\" height=\"300\" \/><\/a>\u00a0 \u00a0<span style=\"font-size: x-large;\">La impaciencia del coraz\u00f3n<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Stefan Zweig<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: large;\">Acantilado, Barcelona, 2012, 472 p\u00e1gs.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El teniente Anton Hofmiller, un joven de buen coraz\u00f3n y con pocos recursos econ\u00f3micos es invitado por el hombre m\u00e1s rico de la localidad donde se ubica su cuartel. El magnate, hombre de negocios jud\u00edo, solo tiene una hija, que lleva algunos a\u00f1os postrada, incapaz de mantenerse en pie.<\/p>\n<p>Hofmiller visita la casa frecuentemente, en parte porque no tiene demasiado dinero y all\u00ed le ofrecen un trato exquisito, buena comida, etc, e igualmente porque se deja llevar de un sentimiento compasivo ante la desgracia de la joven. As\u00ed le dedica unas horas de la tarde, una vez terminada su tarea en el cuartel.<\/p>\n<p>El m\u00e9dico que asiste a la joven le explica a Hofmiller el origen de la fortuna familiar que no es de procedencia nobiliaria. En realidad Von Kekesfalva, el magnate, fue una ni\u00f1o sumamente pobre que consagr\u00f3 sus esfuerzos al trabajo y al ahorro y que por un golpe de fortuna lleg\u00f3 a conocer a una criada, \u00fanica heredera de la fortuna de una noble austriaca. Kekesfalva ayud\u00f3 a la sirvienta a negociar su herencia. No s\u00f3lo se hizo con gran parte de la herencia como fruto de sus gestiones econ\u00f3micas sino que adem\u00e1s, conquist\u00f3 el coraz\u00f3n de la joven sirvienta y se cas\u00f3 con ella. De aquel matrimonio naci\u00f3 una ni\u00f1a bella, rubia y delicada y que tras unos a\u00f1os de infancia feliz enferm\u00f3 y qued\u00f3 prostrada definitivamente.<\/p>\n<p>Kekesfalva comprende que no encontrar\u00eda nunca un joven tan apuesto, tan generoso y tan noble como el teniente Hofmiller y\u00a0 as\u00ed se muestra complaciente y amistoso con \u00e9l. Su hija interpreta las visitas del teniente Hofmiller como una pretensi\u00f3n amorosa m\u00e1s que como una manifestaci\u00f3n de compasi\u00f3n ante su enfermedad.<\/p>\n<p>El lector es consciente del enredo en el que se encuentra el joven teniente que no quiere ofender a la joven; al contrario, su dedicaci\u00f3n es mal interpretada por la joven y por el anciano padre Von Kekesfalva.<\/p>\n<p>Una noche el anciano padre acude al cuartel y propone a Hofmiller que\u00a0 se convierta en el esposo de su hija y le ofrece toda su fortuna.<\/p>\n<p>Hofmiller acude a la casa de Kekesfalva y acepta un anillo de compromiso y besa a la novia. Pero una vez fuera de la mansi\u00f3n se da cuenta del enredo y acude a la taberna donde acostumbra a reunirse con sus camaradas oficiales. La noticia de su compromiso le hab\u00eda precedido pues sus compa\u00f1eros se cruzaron con el boticario y \u00e9ste les inform\u00f3 que hab\u00eda recibido una llamada de la casa de su amigo von Kekesfalva comunic\u00e1ndole el compromiso.<\/p>\n<p>Sus camaradas se mofan de otro compa\u00f1ero que se ha casado con una holandesa gorda y muy rica y Hofmiller teme aceptar p\u00fablicamente que se acaba de comprometer con la hija de Kekesfalva y no impide las bromas de sus compa\u00f1eros sobre su prometida y sobre su padre anciano.<\/p>\n<p>Sin saber qu\u00e9 salida dar a sus sentimientos contradictorios, a su falta de honor por mentir a sus compa\u00f1eros, y su malestar ante el propio compromiso con la joven enferma, decide que la \u00fanica v\u00eda de escape es el suicidio. Pero se cruza en su camino con el superior del cuartel quien se ofrece a ayudarle en todo y, en primer lugar, lo env\u00eda a otro acuartelamiento alejado de all\u00ed.<\/p>\n<p>Durante el viaje el joven teniente recuerda la advertencia de Edith sobre sus intenciones de suicidarse en el caso de que \u00e9l no la aceptase por amor as\u00ed que decide ponerle un telegrama d\u00e1ndole raz\u00f3n de su traslado y prometi\u00e9ndole que un pronto regreso. As\u00ed, en la primera estaci\u00f3n que para el tren durante el viaje a su nuevo destino militar, se baja e intenta poner el telegrama. Le extra\u00f1a mucho la cantidad de gente que se agolpa en la estaci\u00f3n delante de un pasqu\u00edn informativo pero al fin consigue su prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>Al pasar por Viena, se apresura a visitar al Doctor Condor para darle toda clase de explicaciones sobre su huida y pedirle que le disculpe ante Edith pero no encuentra al doctor. No obstante le deja una carta en su casa pidi\u00e9ndole que visite a la enferma.<\/p>\n<p>El telegrama es devuelto al siguiente d\u00eda, debido a que coincide con el asesinato de Francisco Jos\u00e9, heredero de la corana imperial austro-h\u00fangara.<\/p>\n<p>Esa noche, la primera en su nuevo destino, resulta terrible para el teniente. Y mucho m\u00e1s para Edith. A la ma\u00f1ana siguiente, el boticario herido en su honor se presenta en casa de Edith a pedir cuentas por la informaci\u00f3n que se le hab\u00eda facilitado. Todo lo escucha la enferma que disimula y piden que la lleven a la terraza.<\/p>\n<p>Y en un descuido de todos se suicida. Su anciano padre muere al poco de pena.<\/p>\n<p>El teniente Hofmiller encuentra una v\u00eda de escape a su pena por la muerte de la joven y del padre en la guerra. Se lanza a la batalla sin considerar el peligro en que pone su vida. Pero sobrevive cuando ninguno de sus compa\u00f1eros lo hace como tampoco el coronel que le salv\u00f3 de su propio suicidio.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, ve en la \u00f3pera al Doctor C\u00f3ndor y a su esposa ciega. Pero no tiene valor para recordar su conducta con Edith y sale de la sala sin que le reconozcan.<\/p>\n<p>Muy interesante es el an\u00e1lisis psicol\u00f3gico de los personajes muy influenciado por las nuevas teor\u00edas de Freud, amigo del escritor.<\/p>\n<p>La estructura de novela es perfecta. Buen ritmo. Mantiene la atenci\u00f3n del lector hasta la \u00faltima p\u00e1gina.<\/p>\n<p>La fortaleza de Edith, la enferma, que sabe exigir del teniente Hofmiller sinceridad y claridad en los sentimientos que manifiesta, contrasta con la indecisi\u00f3n del militar quien no sabe muy bien qu\u00e9 es lo que siente y hasta d\u00f3nde puede comprometerse y no acierta a definir lo que es compasi\u00f3n y lo que es amor.<\/p>\n<p>El pesimismo que subyace en el relato est\u00e1 motivado por la vida del autor que no participa de la esperanza y aliento del sentimiento religioso y que vive en un periodo de la historia europea sacudido por dos guerras mundiales, en la segunda de las cuales se masacr\u00f3 a las personas que, como el autor, pertenec\u00edan a la etnia y religi\u00f3n jud\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"\/CampoGrande\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2015\/01\/la-impaciencia-del-corazc3b3n1.jpeg\"><br \/>\n<\/a><\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0La impaciencia del coraz\u00f3n Stefan Zweig Acantilado, Barcelona, 2012, 472 p\u00e1gs. &nbsp; El teniente Anton Hofmiller, un joven de buen coraz\u00f3n y con pocos recursos econ\u00f3micos es invitado por el hombre m\u00e1s rico de la localidad donde se ubica su cuartel. 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