{"id":393,"date":"2015-11-29T10:31:21","date_gmt":"2015-11-29T09:31:21","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/CampoGrande\/?p=393"},"modified":"2015-11-29T10:31:21","modified_gmt":"2015-11-29T09:31:21","slug":"retorno-a-brideshead-de-evelyn-waugh","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/CampoGrande\/2015\/11\/29\/retorno-a-brideshead-de-evelyn-waugh\/","title":{"rendered":"Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #0000ff; font-size: large;\"><strong><em>Retorno a Brideshead\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <a href=\"\/CampoGrande\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2015\/11\/9788490661338.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-384\" title=\"9788490661338\" src=\"\/CampoGrande\/wp-content\/uploads\/sites\/27\/2015\/11\/9788490661338.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>Evelyn Waugh<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de Caroline Phipps<\/p>\n<p>Tusquets Editores, Barcelona, 2015, 410 p\u00e1gs.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1930, <strong>Evelyn Waugh<\/strong><strong> <\/strong>se convierte al catolicismo. Proven\u00eda, como la mayor parte de los ingleses de la primera parte del siglo XX, de una familia protestante.<\/p>\n<p>Ya era un escritor consagrado pues hab\u00eda publicado obras como <em>Decadencia y ca\u00edda<\/em>, 1928 y <em>Cuerpos viles<\/em>, 1930, entre otros trabajos, antes de su conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde sus primeras obras, podemos afirmar que estamos ante un observador cr\u00edtico de la sociedad en la que vive. Por eso sus obras est\u00e1n llenas de comentarios <strong>sarc\u00e1sticos<\/strong> sobre las situaciones que \u00e9l considera chocantes o incorrectas. Sin separarse de lo que entendemos por \u201ct\u00edpico humor ingl\u00e9s\u201d, el lector encuentra textos, en los que, mediante una alusi\u00f3n al divorcio, sabe provocar la sonrisa en el lector, con el juego de im\u00e1genes del traj\u00edn de los enseres de los divorciados:<\/p>\n<p>\u201cLa audiencia de mi divorcio o, mejor dicho, del de mi mujer, estaba prevista aproximadamente al mismo tiempo que la boda de Brideshead. El de Julia no se tramitar\u00eda hasta el siguiente periodo de sesiones de los tribunales. Mientras tanto la mudanza general prosigui\u00f3 a toda marcha: el traslado de mis pertenencias desde la vieja rector\u00eda a mi apartamento, las de mi mujer desde mi apartamento a la vieja rector\u00eda, las de Julia desde la casa de Rex y el castillo de Brideshead a mi domicilio, las de Rex desde Brideshead a su casa y las de la se\u00f1ora Muspratt desde Falmouth a Brideshead. En diferente medida, todos nos vimos sin hogar cuando de repente se hizo un alto y lord Marchmain con una afici\u00f3n por lo dram\u00e1ticamente intempestivo declar\u00f3 la intenci\u00f3n de volver a Inglaterra y vivir sus a\u00f1os postreros en la vieja mansi\u00f3n.\u201d P\u00e1g. 364.<\/p>\n<p><strong>El <\/strong><strong>tema<\/strong> de esta novela no es otro que las consecuencias de las conductas inadecuadas de los padres en las futuras elecciones de vida de los hijos, y unido a ello, una cr\u00edtica mordaz a la educaci\u00f3n en la familia, que, a primera vista, podr\u00eda parecer mejor una cr\u00edtica a la educaci\u00f3n de la juventud bajo la influencia de la moral cat\u00f3lica, ya que el protagonista, Charles Ryder, el supuesto autor del relato, no es cat\u00f3lico:<\/p>\n<p>\u201cYo no ten\u00eda ninguna religi\u00f3n (\u2026) Mis profesores de religi\u00f3n me dijeron que los textos b\u00edblicos no merec\u00edan mucho cr\u00e9dito. Nunca me sugirieron que intentara rezar\u2026 Mi padre no iba a la iglesia salvo en caso de celebraciones familiares, y se burlaba de ella. Mi madre, creo, era devota. Hubo un tiempo en que no comprend\u00ed c\u00f3mo pudo creer que su deber consist\u00eda en abandonarnos a mi padre y a m\u00ed y marcharse con una ambulancia a Serbia (\u2026) Nunca me tom\u00e9 la molestia de examinar a fondo, de aceptar lo sobrenatural como real.\u201d P\u00e1gs. 106-107<\/p>\n<p>En la vida de Charles Ryder, la desaparici\u00f3n de su madre, aunque por distintos motivos, tambi\u00e9n fue causa de dolor. Su padre le corrige con una actitud sat\u00edrica, llena de humor.<\/p>\n<p>\u201cNunca m\u00e1s me expondr\u00eda a los humores de mi padre; su caprichosa persecuci\u00f3n me hab\u00eda convencido, mejor que cualquier reproche, de la locura de vivir por encima de mis posibilidades.\u201d P\u00e1g. 130<\/p>\n<p>Charles Ryder conoci\u00f3 a Sebasti\u00e1n, el segundo hijo var\u00f3n del marqu\u00e9s Marchmain, en Oxford. Una <strong>amistad demasiado \u00edntima<\/strong>; una costumbre que subraya el autor como no conveniente.<\/p>\n<p>\u201c- Estas amistades rom\u00e1nticas se dan entre ingleses o alemanes, pero no entre latinos. Creo que son muy positivas, si no duran demasiado (\u2026) Es ese amor que experimentan los ni\u00f1os aun antes de conocer su significado. En Inglaterra llega cuando casi sois hombres; creo que eso me gusta. Es mejor tener esa clase de amor por otro muchacho que por una muchacha. Alex, \u00bfsabes?, lo sinti\u00f3 por una muchacha, por su mujer.\u201d P\u00e1gs. 124-125<\/p>\n<p>Charles se ve confuso entre el amor a Sebasti\u00e1n y el inter\u00e9s que despierta en \u00e9l Julia, la hermana de Sebasti\u00e1n. Entre los placeres no tan inocentes de la juventud que impone sus deseos y el sentimiento de culpabilidad que padece, sobre todo, su amigo Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>\u201cAquel trimestre de verano junto a Sebasti\u00e1n, era como si me hubiera sido otorgado un breve periodo de lo que nunca hab\u00eda conocido: una infancia feliz. Y aunque nuestros juguetes fueran camisas de seda, licores y cigarros, y nuestras travesuras figurasen en los primeros puestos de la lista de pecados graves en todo lo que hac\u00edamos hab\u00eda cierta frescura infantil que no distaba mucho e la alegr\u00eda de la inocencia.\u201d P\u00e1g. 61<\/p>\n<p>A pesar de que la sociedad lo diera por admitido, \u00e9l, Charles Ryder, agn\u00f3stico, experimenta cierta <strong>inquietud<\/strong> sobre el tema a nivel <strong>moral<\/strong>:<\/p>\n<p>\u201cNo es sincero el relato sobre la historia de un muchacho entre adolescente y adulto, si no describe la nostalgia que siente por la sana moral de los ni\u00f1os, el arrepentimiento, el prop\u00f3sito de enmienda, y esas horas negras que, como el cero en la ruleta, aparecen con una prevista regularidad.\u201d P\u00e1g. 80<\/p>\n<p>De igual modo, aunque la sociedad acepte <strong>el divorcio<\/strong>, el autor pone bajo su cr\u00edtica mirada, el da\u00f1o que causa a los hijos:<\/p>\n<p>\u201c- \u00bfHa dejado tu padre la religi\u00f3n?<\/p>\n<ul>\n<li>Bueno; en cierto modo, se ha visto obligado a ello. S\u00f3lo empez\u00f3 a practicarla al casarse con mam\u00e1.<\/li>\n<li>Os debi\u00f3 de doler, a todos, la marcha de tu padre.<\/li>\n<li>A m\u00ed me doli\u00f3. Mam\u00e1 intent\u00f3 explic\u00e1rnoslo a los tres mayores para que no odi\u00e1ramos a pap\u00e1 (\u2026) La opini\u00f3n generalizada sobre mam\u00e1 es que es una santa, y pap\u00e1 est\u00e1 excomulgado\u2026\u201d P\u00e1g. 110<\/li>\n<\/ul>\n<p>As\u00ed, para Sebasti\u00e1n, la \u00e9poca de la vida familiar compartida por ambos progenitores signific\u00f3 mucho, tanto que nunca lleg\u00f3 a superarlo:<\/p>\n<p>\u201cSebasti\u00e1n est\u00e1 enamorado de su propia infancia. Eso le har\u00e1 muy desgraciado. Su osito de juguete, su nanny\u2026\u201d P\u00e1g. 126<\/p>\n<p>Ese parece ser el origen de su sentimiento de culpabilidad, de su tristeza y de la huida desenfrenada hacia el alcohol.<\/p>\n<p>\u201cMe crie con un vergonzoso secreto de familia; ya sabes, pap\u00e1. No se deb\u00eda hablar de \u00e9l delante de los criados, no se pod\u00eda hablar de \u00e9l delante de nosotros cuando \u00e9ramos peque\u00f1os.\u201d P\u00e1g. 196<\/p>\n<p>El abandono del hogar, la inconstancia en el amor, y el mal ejemplo, las borracheras, trasciende.<\/p>\n<p>\u201cComo anta\u00f1o. Los caballeros siempre estaban demasiado borrachos para reunirse con las damas.\u201d P\u00e1g. 202<\/p>\n<p>Algo parecido experimenta Julia, la hija mayor, quien se siente obligada a encontrar una soluci\u00f3n decente para su vida.<\/p>\n<p>\u201cQuer\u00eda convertirme en una mujer honesta. Ahora que lo pienso\u2026, siempre he querido serlo.\u201d P\u00e1g. 237<\/p>\n<p>Charles se enamora de Julia y trata de comprender la influencia sobre ella de la <strong>educaci\u00f3n en la moral cat\u00f3lica<\/strong>, por comparaci\u00f3n con la educaci\u00f3n recibida por las j\u00f3venes protestantes.<\/p>\n<p>\u201cSi renegaba de su fe ahora, despu\u00e9s de haber sido criada dentro de la Iglesia, ir\u00eda al infierno, mientras las muchachas protestantes que conoc\u00eda, educadas en una alegre inocencia, pod\u00edan casarse con primog\u00e9nitos, vivir en paz con su mundo y llegar al cielo antes que ella. Julia nunca podr\u00eda aspirar a casarse con un primog\u00e9nito\u2026 Ten\u00eda varios puntos en contra: el esc\u00e1ndalo de su padre\u2026\u201d P\u00e1g. 218<\/p>\n<p>As\u00ed, la joven Julia, se lanza a la b\u00fasqueda de un hombre a la altura econ\u00f3mica de su status social, y lo suficientemente liberar para aceptarla como hija de un matrimonio separado. Encontr\u00f3 a Rex, quien no era cat\u00f3lico, y adem\u00e1s era divorciado. Rex le ped\u00eda una relaci\u00f3n de entrega total antes del matrimonio y Julia tom\u00f3 su decisi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cA partir de aquel momento cerr\u00f3 a la religi\u00f3n la puerta del esp\u00edritu\u2026 Despu\u00e9s de que Julia se negara a comulgar el d\u00eda de Navidad, Lady Marchmain prohibi\u00f3 hablar m\u00e1s de compromiso; prohibi\u00f3 a Julia y Rex que se vieran.\u201d P\u00e1g. 227<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Qu\u00e9 boda m\u00e1s s\u00f3rdida! En la capilla del Savoy era donde se casaban en aquella \u00e9poca las parejas divorciadas\u2026, un lugar peque\u00f1o y mezquino, muy diferente de los que hab\u00eda so\u00f1ado Rex.\u201d P\u00e1g. 237<\/p>\n<p>Regresa Lord Marchmain, pr\u00f3ximo a la muerte, a Brideshead y la lucha de sus dos hijos mayores para que ponga su vida en orden delante de Dios, a la hora de su muerte, suponen el <strong>arrepentimiento<\/strong> de Julia que por segunda vez se equivoca correspondiente ahora al amor de Charles Ryder, casado y enga\u00f1ado por su mujer.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfSabes lo que dijo pap\u00e1 cuando se hizo cat\u00f3lico? Mam\u00e1 me lo cont\u00f3 una vez. Le dijo: \u201cHas vuelto a llevar a mi familia a la fe se sus antepasados\u201d. Al menos, en la familia no han sido muy constantes, \u00bfverdad? (\u2026) El padre Brown dijo algo as\u00ed como <em>le cog\u00ed (al ladr\u00f3n) con un anzuelo y una ca\u00f1a invisibles, lo bastante largos como para dejarle caminar hasta el fin del mundo y hacerle regresar con un tir\u00f3n del hilo<\/em>.\u201d P\u00e1g. 262<\/p>\n<p>La vida de Charles Ryder, tampoco fue completamente rectil\u00ednea. Conoci\u00f3 a Celia, una rica heredera, excelente en relaciones p\u00fablicas para un pintor que empieza.<\/p>\n<p>Las <strong>infidelidades<\/strong> de Celia, la esposa de Charles Ryder, le llevan al protagonista a sentirse con derecho a cometer \u00e9l mismo, infidelidad. Es la raz\u00f3n por la que, en el encuentro con Julia en el barco de vuelta a Inglaterra, se entregan ambos. Y deciden comenzar una vida juntos. El padre de Charles, con la flema y el humor propias del sarcasmo le aconseja:<\/p>\n<p>\u201cCelia fue siempre muy amable conmigo; hasta le ten\u00eda cierto cari\u00f1o. Si no has sido capaz de ser feliz con ella, \u00bfc\u00f3mo demonios esperas serlo con otra? Hazme caso, mi querido muchacho, y d\u00e9jalo todo como est\u00e1.\u201d P\u00e1g. 348<\/p>\n<p>\u201cEra un hombre libre; con su breve y furtivo desliz, me hab\u00eda entregado mi manumisi\u00f3n. Mis cuernos de marido enga\u00f1ado me hab\u00edan convertido en se\u00f1or de la selva.\u201d P\u00e1g. 317<\/p>\n<p>Sin embargo, la agon\u00eda de Lord Marchmain, de nuevo en la casa familiar de Brideshead tras la muerte de Lady Marchmain, permite una reflexi\u00f3n a sus hijos y un deseo de arrepetimiento que hab\u00eda calado con la muerte de la esposa fiel, Lady Marchmain.<\/p>\n<p>\u201cMam\u00e1 agonizando con mi pecado que le devoraba las entra\u00f1as mucho m\u00e1s cruelmente que su propia enfermedad mortal.\u201d P\u00e1g. 338<\/p>\n<p>La <strong>misericordia<\/strong> de Dios y la fuerza de la gracia puede m\u00e1s que cualquier pasi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cNo puedo casarme contigo, Charles. No puedo estar contigo nunca m\u00e1s. Cuanto peor soy, m\u00e1s necesito a Dios. No puedo estar fuera del alcance de su misericordia. Eso es lo que significar\u00eda empezar una vida contigo; sin \u00c9l. Hoy me he dado cuenta de que no soy tan malvada como para situar a un rival a la altura de Dios\u201d. P\u00e1g. 398<\/p>\n<p>Esa gracia y esa misericordia alcanzar\u00e1n tambi\u00e9n a Sebasti\u00e1n, cuya vida desarreglada le lleva a Marruecos primero, y a Grecia y Alemania despu\u00e9s, sumido en una relaci\u00f3n extra\u00f1a con un desconcertante soldado alem\u00e1n que terminar\u00e1 suicid\u00e1ndose en un campo de concentraci\u00f3n nazi.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Retorno a Brideshead\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Evelyn Waugh Traducci\u00f3n de Caroline Phipps Tusquets Editores, Barcelona, 2015, 410 p\u00e1gs. &nbsp; En 1930, Evelyn Waugh se convierte al catolicismo. 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