>

Blogs

Ciudadanía, educación y caos

A veces los políticos que de normal se muestran tan remisos, como si llevaran una mochila de plomo a la espalda, se ponen las pilas y resuelven ipso-facto. Oigo y escucho (que, insisto una vez más, son dos verbos con significados diferentes, aunque ahora parece que todo el mundo ‘escucha’, cuando en realidad quiere decir que ‘oye’) al ministro Wert justificar la supresión de la asignatura de Educación para la Ciudadanía con endebles argumentos. Resulta que esta asignatura tenía, en su opinión, una peligrosa tendencia al adoctrinamiento y en sus declaraciones ofrece una lista de temas en los que este peligro era más evidente: la familia, el sexo, el amor y otras más por el estilo. Y ya no entiendo nada. Es decir, sí entiendo, pero una vez más las explicaciones toman a toda la ciudadanía ( y a mí entre ella) por gente sin criterio. Porque seguro que la asignatura era imperfecta, pero de eso no se dice nada. Valdría entonces más que argumentaran: «la suprimimos porque no nos gusta». Y todos nos quedaríamos, si no más tranquilos, (porque díganme a mí qué daño hace fomentar el respeto hacia las minorías o enseñar a los niños a que distingan entre celos y amor, o a rechazar el sexismo) al menos con la tranquilidad de que no nos han tomado por tontos.
Sobre las cuestiones que preocupan al Gobierno y a los colectivos cuya voz ha escuchado para tomar esta decisión exprés, sobre esas cuestiones, digo, y otras muchas, fui concienzudamente adoctrinada de niña en un colegio religioso (en un sentido que seguramente dejaría tranquilo al ministro Wert aunque fuera adoctrinamiento ideológico puro y duro. Qué no es ideología: otra cuestión interesante), y la cosa no solo no producía escándalo sino que se encontraba absolutamente natural. La única diferencia con los colegios religiosos de ahora es que entonces los pagaban íntegramente las familias mientras que ahora están subvencionados por el Estado (los católicos, se entiende). Así que de ahora en adelante se va a producir en este país la siguiente paradoja: el adoctrinamiento seguirá existiendo en dichos colegios, con las ‘bendiciones’ y subvenciones de un Estado constitucionalmente aconfesional. Subvenciones del Estado, sí,  esas cosas tan denigradas cuando se trata de subvencionar la cultura y que no parecen tan malas en ocasiones a los que dicen que hay que adelgazar el sector público, etc.  Si este país no es diferente que venga Dios y lo vea. (Dicho sea con toda propiedad y sin ánimo de ofender).
Pero los cambios apresurados tienen mayor calado aún y alcanzan a todo el sistema educativo. Es inconcebible que en tantos años de democracia nuestros representantes públicos no hayan resuelto lo de verdad urgente. Es inconcebible que la enseñanza esté al pairo de los resultados electorales, sean estos cuales sean. Urge un pacto sobre esta cuestión fundamental para nuestro futuro si no queremos seguir ostentando el furgón de cola de las listas de éxito escolar. Y en ese pacto un objetivo tiene que ser garantizar los derechos de los más desfavorecidos. En eso es en lo que tendrían que volcar su diligencia y la fuerza de sus votos.  ¿Este país llegará algún día a la mayoría de edad democrática?

 

(Artículo publicado en la edición impresa de El Norte de Castilla, en la columna de opinión ‘Días nublados’)

Sobre el autor

Más que un oficio, el periodismo cultural es una forma de vida. La llevo ejerciendo desde que terminé la carrera. Hace de eso algún tiempo. Me recuerdo leyendo y escribiendo desde que tengo uso de razón. La lectura es mi vocación; la escritura, una necesidad. La Cultura, una forma de estar en el mundo. Dejo poemas a medio escribir en el bolso y en todos los armarios.


febrero 2012
MTWTFSS
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
272829