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‘Lo que se oculta’, por Cristina Toledo

Una fotografía grupal en la que todas las retratadas ocultaban su rostro. Este fue el punto de partida de la serie de pinturas que bajo el título ‘Lo que se oculta’ expone Cristina Toledo (Las Palmas de Gran Canaria, 1986) en la galería Javier Silva. Tercera exposición de la artista canaria en el espacio vallisoletano.  Y un paso más en la línea que iniciara hace ya años en torno a la transformación de imágenes fotográficas en pintura. Por lo que se refiere a esa imagen que dio pie a ‘Lo que se oculta’ la pintora afirma que le sorprendió el gesto, “claramente contrario a la idea clásica de retrato como algo que refleja de alguna manera la identidad de la persona representada. Descubrí que en la época victoriana dicho gesto se usaba en ocasiones como una manera de escenificar el luto”.

A partir de ahí Toledo comenzó una búsqueda de imágenes que se repite cada vez que inicia la que será su siguiente exposición: rastreo de fotografías en la Red, búsqueda en archivos familiares… El resultado es un conjunto de pinturas, casi en su totalidad en blanco y negro en clara alusión a las imágenes que evocan, muchas de ellas tomadas desde mediados del XIX a principios del XX, en el que explora no solo cómo nos relacionamos con el cuerpo, qué relaciones se establecen entre el que mira y el que es mirado, o cómo interpela el retratado al que le observará, sino algo más sutil en referencia a cómo las técnicas de toledo-2-cambiorepresentación afectan a lo representado y por tanto cambian el discurso.

Apenas hay color en estos retratos, (una cortina ligeramente azulada, un suelo rojizo, un marco…) lo que consigue acentuar el misterio, esa sensación de veladura que ofrece siempre una gama de grises.

Dos elementos remiten esta exposición a las dos anteriores presentadas aquí. Por una parte, el protagonismo de la mujer. Si en la anterior, ‘Pintura y sacrificio’, reflexionaba sobre el sometimiento del cuerpo cfemenino a los cánones de belleza, aquí lo hace sobre esa costumbre de ocultar el rostro, cuando no el cuerpo entero, que está en la raíz de tantas culturas incluida la nuestra que no solo ocultaba a la mujer en tiempo de luto, sino también en tiempos de maternidad… Pero también está el elemento del juego, el erotismo que hay detrás de aquello que solo se muestra en parte.cristina-toledo-1-cambio

Y el otro elemento es el humor. Como en sus tonalidades del blanco al negro, aquí no hay grandes proclamas, ni reivindicaciones planteadas de forma explícita. Si algo se reivindica (en la anterior, por ejemplo, la liberalización de la mujer frente a la tortura de todo tipo de corsés tangibles o intangibles) se hace teniendo en cuenta el humor. Y aunque hay imágenes que sorprenden por cierta crudeza (el retrato de ese niño en brazos de lo que sin duda será una mujer detrás de un velo islámico) también las hay en las que las mujeres parecen reírse de sí mismas y de las normas que pretenden constreñirlas.

Toledo se afianza en su técnica y en sus temáticas. Y renueva una vía en el arte: la reinterpretación de las imágenes que forman parte de nuestro acervo cultural. Sean obras de arte o parte de la historia con minúsculas.

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Sobre el autor

Más que un oficio, el periodismo cultural es una forma de vida. La llevo ejerciendo desde que terminé la carrera. Hace de eso algún tiempo. Me recuerdo leyendo y escribiendo desde que tengo uso de razón. La lectura es mi vocación; la escritura, una necesidad. La Cultura, una forma de estar en el mundo. Dejo poemas a medio escribir en el bolso y en todos los armarios.


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