{"id":1002,"date":"2018-11-17T11:33:47","date_gmt":"2018-11-17T10:33:47","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=1002"},"modified":"2018-11-17T11:33:47","modified_gmt":"2018-11-17T10:33:47","slug":"lo-que-perdimos-en-whatsapp","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2018\/11\/17\/lo-que-perdimos-en-whatsapp\/","title":{"rendered":"Lo que perdimos en whatsapp"},"content":{"rendered":"<p>Es un hecho. Hubo un tiempo en el que vivimos sin m\u00f3viles. Fuimos hijos, parejas, amigos sin m\u00f3viles. Hubo padres sin m\u00f3viles. Y, lo que parece a\u00fan m\u00e1s incre\u00edble, fuimos periodistas sin m\u00f3viles. Incluso los que juramos utilizarlo solo lo justo, para las llamadas urgentes, acabamos socializando en las redes, incluy\u00e9ndolas en la prolongaci\u00f3n de nuestra mano y, por tanto, doblando las cervicales para algo m\u00e1s que leer un libro o pintarnos las u\u00f1as. Porque de alguna manera todo est\u00e1 unido y ese aparentemente inocuo aparatito nos informa en tiempo real (sea lo que sea el tiempo real) de cu\u00e1ntos \u2018likes\u2019 mereci\u00f3 nuestro \u00faltimo \u2018post\u2019. (\u00a1Ah, el lenguaje!)<\/p>\n<p>S\u00ed. Tenemos centenares de amigos y seguidores y nos rodea un halo de comunicaci\u00f3n con el mundo. Tener un m\u00f3vil y no tener whatsapp fue en principio un acto de resistencia, un baluarte frente al adoctrinamiento digital, pero ya se sabe que torres m\u00e1s altas cayeron. La velocidad a la que hemos ajustado nuestra vida fue el mayor enemigo de esa resistencia. Por eso, el dedo pulgar de los nativos digitales es m\u00e1s \u00e1gil y est\u00e1 m\u00e1s desarrollado que el de sus progenitores por mucho que compartan el ADN.<\/p>\n<p>Lo malo de un whatsapp, de un sms, incluso de un email, es que no huele, no sabe, no suena, no tiene matices. E incluso los que nos juramos (no aprendemos en nuestro complejo de superioridad) que jam\u00e1s usar\u00edamos algo tan infantil como un emoticono, acabamos echando mano del cat\u00e1logo de caritas amarillas por no andar declarando nuestras emociones sin m\u00e1s. Me pregunto cu\u00e1ntos malentendidos circular\u00e1n al d\u00eda por el espacio digital. Se te va el dedo con la prisa y acabas enviando un zasca sin querer a un desconocido.<\/p>\n<p>Aparentemente ese muestrario de posibilidades de tocar en el hombro (virtualmente, por supuesto) de otro ser humano, sobre todo si no nos une una relaci\u00f3n asentada, nos vuelve valientes, total, que se pierde, vamos all\u00e1\u2026 A las palabras se las llevaba el viento, pero ahora a los whatsapp, a los sms, e incluso a los emails, se los lleva la abundancia. El torrente. Surfeamos en la ola de nuestros contactos. Lo cual, en el fondo, nos hace cobardes. Una llamada de las de antes es casi como ir a tumba abierta.<\/p>\n<p>No voy a ser hip\u00f3crita. Yo estoy ah\u00ed, y canto eso de \u2018agradecida y emocionada\u2019 y lo de \u2018gracias por venir\u2019 cuando un \u2018like\u2019 aparece en mi horizonte virtual, aunque me pregunte si el enlace que suele acompa\u00f1ar al mensaje ha sido siquiera abierto. Y agradezco que me traiga noticias de gente a la que perd\u00ed por la autopista. Pero a veces echo de menos las voces de mis amigos y las de los desconocidos por descubrir. El arrojo de alguien que se sale de la fila y te mira a los ojos. Para que no nos pase como en el poema de Ana Blandiana: \u201cSoy como el ojo de un caballo\/ con anteojeras frente al mundo\u201d.<\/p>\n<p>Publicado en la edici\u00f3n impresa de El Norte de Castilla, el 15 de noviembre de 2018, en mi columna &#8216;D\u00edas Nublados&#8217;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es un hecho. Hubo un tiempo en el que vivimos sin m\u00f3viles. Fuimos hijos, parejas, amigos sin m\u00f3viles. Hubo padres sin m\u00f3viles. Y, lo que parece a\u00fan m\u00e1s incre\u00edble, fuimos periodistas sin m\u00f3viles. Incluso los que juramos utilizarlo solo lo justo, para las llamadas urgentes, acabamos socializando en las redes, incluy\u00e9ndolas en la prolongaci\u00f3n de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[2,3,6,8,18,1],"tags":[589,590,588],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1002"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1002"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1002\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1004,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1002\/revisions\/1004"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1002"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1002"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1002"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}