{"id":135,"date":"2008-11-20T12:31:48","date_gmt":"2008-11-20T12:31:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=135"},"modified":"2008-11-20T12:31:48","modified_gmt":"2008-11-20T12:31:48","slug":"quitarse-pendiente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2008\/11\/20\/quitarse-pendiente\/","title":{"rendered":"Quitarse el pendiente"},"content":{"rendered":"<p><em>(Publicado en la edici\u00f3n impresa de El NOrte de Castilla el jueves 20 de noviembre del 2008)<\/em><\/p>\n<p>Como todo lo que se lee en la infancia, esta historia se me qued\u00f3 grabada. La contaba el personaje de una novela a prop\u00f3sito de una costumbre ancestral china. Contaba el relato que cuando nac\u00eda el primog\u00e9nito de una familia principal, se le pon\u00eda un pendiente en la oreja. El truco era enga\u00f1ar a los dioses haciendo ver que era un ni\u00f1a, pues ya se sabe que las mujeres ten\u00edan mucha menos importancia en cuestiones din\u00e1sticas (y de las otras) y no suscitaban el inter\u00e9s divino. De esta manera, el ni\u00f1o quedaba protegido frente a la envidia de quienes pretendieran arrebat\u00e1rselo a la familia.<br \/>\nNunca lo olvid\u00e9: un pendiente como amuleto frente a los celos, el mal rollito, la animadversi\u00f3n injustificada, esa que corre como un r\u00edo subterr\u00e1neo y aparece de improviso a la menor ocasi\u00f3n.<br \/>\nPuede que a los dioses chinos de la historia se les enga\u00f1ara as\u00ed con un amuleto en forma de zarcillo pero, por desgracia, con los hombres normales y corrientes las cosas no son tan f\u00e1ciles.<br \/>\nLa vida nos ense\u00f1a a menudo que un pendiente no basta para alejarnos de quien se nos aproxima con intenciones poco claras. Un amuleto no es la prueba que nos permita distinguir las sonrisas falsas, la amabilidad fingida de quienes ante nosotros se muestran como amigos y a nuestra espalda se muestran como implacables adversarios.<br \/>\nPero la cantidad y calidad de nuestras defensas depender\u00e1 de muchas cosas, y no solo de nuestra capacidad de aprendizaje o de estar alerta. Tambi\u00e9n del lastre que estamos dispuestos a transportar en la mochila.<br \/>\nPorque las armaduras pesan, dificultan los movimientos, y las sonrisas, cuando no son sinceras, provocan una tensi\u00f3n insoportable en la mand\u00edbula. Un precio muy alto.<br \/>\nHay a quien la vida le ha debido de tratar fatal desde el principio a juzgar por la profundidad de las trincheras que tiene alrededor y de la facilidad con la que dispara a dar, siguiendo la m\u00e1xima de que no hay mejor defensa que un buen ataque. Por el contrario, hay gente de aprendizaje lento, a la que ni siquiera le hicieron los agujeros en las orejas al nacer y para cuando quiere ponerse los pendientes ha sufrido ya da\u00f1os serios en su estructura. Para colmo, los pendientes de \u2018clip\u2019 le producen alergias y anda as\u00ed, entre batacazos y rozaduras, defendi\u00e9ndose a duras penas.<br \/>\nInevitablemente, por mucha suerte que tengamos, la vida nos forzar\u00e1 a construir nuestras propias barricadas. Lo dif\u00edcil ser\u00e1 distinguir cu\u00e1ndo podemos dejar el escudo en casa, y llevar la espalda relajada sin temor a que en un descuido nos partan la cara o, como dicen las pel\u00edculas cursis, nos rompan el coraz\u00f3n.<br \/>\nLo malo de todo es que hay gente que ni siquiera es consciente ya de que lleva puesto el chaleco antibalas porque se ha mimetizado con su propia piel. Y adem\u00e1s considera al que se lo deja en casa un pobre imb\u00e9cil que no llegar\u00e1 a ninguna parte.<br \/>\nYo propongo un d\u00eda al a\u00f1o de desnudo integral, aunque caigan chuzos de punta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Publicado en la edici\u00f3n impresa de El NOrte de Castilla el jueves 20 de noviembre del 2008) Como todo lo que se lee en la infancia, esta historia se me qued\u00f3 grabada. La contaba el personaje de una novela a prop\u00f3sito de una costumbre ancestral china. 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