{"id":14,"date":"2006-12-04T12:32:00","date_gmt":"2006-12-04T12:32:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=14"},"modified":"2006-12-04T12:32:00","modified_gmt":"2006-12-04T12:32:00","slug":"invitacion-algo-interesada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2006\/12\/04\/invitacion-algo-interesada\/","title":{"rendered":"Invitaci\u00f3n algo interesada"},"content":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 30 del 11 del 2006<\/p>\n<p>Contemplaba las im\u00e1genes rodeada de mujeres. De todas las edades y, algunas de ellas, muy j\u00f3venes. Tambi\u00e9n hab\u00eda hombres, pero eran minor\u00eda y, por lo general, abandonaban antes la sala. Me entretuve jugando a adivinar qui\u00e9nes de entre los hombres que llegaban a la exposici\u00f3n se ir\u00edan pronto y qui\u00e9nes aguantar\u00edan m\u00e1s tiempo. Un entretenimiento nada cient\u00edfico y cuyos resultados no ten\u00edan pretensiones estad\u00edsticas, por otro lado. Pero llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que, por regla general, se iban antes los m\u00e1s mayores y \u2013sorpendentemente\u2013 los que iban acompa\u00f1ados por su pareja.<br \/>\nNo es f\u00e1cil la exposici\u00f3n que propone estos d\u00edas las sala de San Benito. Las im\u00e1genes de la fot\u00f3grafa Jo Spence son un duro viaje por el dolor y la rebeld\u00eda, que culmina en la aceptaci\u00f3n. La aceptaci\u00f3n del propio cuerpo, que suele ser un paso tan importante para la aceptaci\u00f3n de uno mismo.<br \/>\nEl de Jo Spence no era un cuerpo publicitariamente correcto. No hubiera sido elegido para animar las ventas de un producto cosm\u00e9tico, de una marca de  lujo o de cualquier objeto-simbolo del poder\u00edo masculino. Era un cuerpo de mujer atribulado por la enfermedad. Ten\u00eda un rostro marcado por a\u00f1os de rebeld\u00eda y la mirada de alguien que ha pasado por la experiencia de odiarse a s\u00ed misma, para llegar, al fin, al autoconocimiento y el acopio de sentido.<br \/>\nEncontr\u00f3 en la fotograf\u00eda no solo una manera de denuncia de los estereotipos sociales \u2013los que (de)limitan, sobre todo a las mujeres\u2013 sino tambi\u00e9n una forma de curaci\u00f3n. Contemplando sus autorretratos me acordaba de los de Frida Kahlo. Otro cuerpo dolorido, otra alma demasiado grande para los cors\u00e9s. Y en Louise Bourgeois. Ejemplos de c\u00f3mo el arte suele iluminar las zonas de sombra y paliar el aislamiento, la soledad o la  incomprensi\u00f3n&#8230; Y ajusta cuentas. Y pensaba en lo solas que siempre han estado las mujeres que no han aceptado las imposiciones sutiles o crueles del tiempo que les ha tocado vivir.<br \/>\nPensaba tambi\u00e9n, mientras miraba alternativamente la exposici\u00f3n y su p\u00fablico, lo dif\u00edcil que les resulta todav\u00eda a los hombres contemplar a una mujer real desnuda de verdad \u2013no hablo, claro, desnudo de calendario de un cuerpo diez\u2013 desnuda de convencionalismos y prejuicios, liberada de la imagen interesada que se proyecta sobre ella.<br \/>\nDurante siglos las mujeres hemos contemplado el mundo a trav\u00e9s de los ojos de los hombres.  Y a ellos los hemos acompa\u00f1ado, admirado, comprendido&#8230; porque al parece esas funciones estaban inscritas en el ADN femenino. Pero la especie evoluciona. Y aunque hay s\u00edntomas contradictorios no habr\u00eda mejor dato para pensar que algo ha cambiado de verdad que el que los hombres aprendieran a mirarnos. (Lo s\u00e9, hay hombres maravillosos que miran de maravillay les admiro, pero hablo en general).<br \/>\nSe pueden dar peque\u00f1os pasos. Visitar determinadas obras de arte, por ejemplo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 30 del 11 del 2006 Contemplaba las im\u00e1genes rodeada de mujeres. De todas las edades y, algunas de ellas, muy j\u00f3venes. Tambi\u00e9n hab\u00eda hombres, pero eran minor\u00eda y, por lo general, abandonaban antes la sala. 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