{"id":1440,"date":"2020-02-14T12:44:21","date_gmt":"2020-02-14T11:44:21","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=1440"},"modified":"2020-02-14T12:44:21","modified_gmt":"2020-02-14T11:44:21","slug":"otto-y-mezzo-fellini-en-el-divan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2020\/02\/14\/otto-y-mezzo-fellini-en-el-divan\/","title":{"rendered":"&#8216;Otto y mezzo&#8217;, Fellini en el div\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>\u201cMe parec\u00eda que ten\u00eda algo muy sencillo que decir. Una pel\u00edcula \u00fatil para todos, que nos ayudara a enterrar para siempre lo que est\u00e1 muerto en nosotros. Y yo soy el primero sin valor suficiente para enterrar nada\u201d. Quien habla as\u00ed es Guido Anselmi, guionista y director de cine que se encuentra en un momento de crisis creativa, pero bien podr\u00eda ser el propio Fellini quien abrumado por el \u00e9xito de sus anteriores pel\u00edculas (ya hab\u00eda conseguido el Oscar por \u2018La Strada\u2019 (1954) y \u2018Las noches de Cabiria\u2019 (1957) se encuentra ante el abismo de su creaci\u00f3n futura.<a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/02\/270px-Mastroianni_ottomez1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright wp-image-1441\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/02\/270px-Mastroianni_ottomez1.jpg\" alt=\"\" width=\"352\" height=\"244\" \/><\/a><\/p>\n<p>Y decide mirarse a s\u00ed mismo en el espejo de la pantalla para rodar \u2018Ocho y medio\u2019. El t\u00edtulo no tiene m\u00e1s complicaci\u00f3n y es una an\u00e9cdota contada mil veces: Es su octava pel\u00edcula y ese \u2018medio\u2019 hace referencia a \u2018Boccaccio 70\u2019, un filme colectivo rodado un a\u00f1o antes con Monicelli, Visconti y Vittorio de Sica. Por este \u2018Ocho y medio\u2019 entra la subjetividad en el cine felliniano. El director sienta metaf\u00f3ricamente en el div\u00e1n a su alter ego (un espl\u00e9ndido Marcelo Mastroianni convertido en su actor fetiche despu\u00e9s de la repercusi\u00f3n de \u2018La dolce vita\u2019, su inmediatamente anterior proyecto en solitario) que se refugia en un balneario buscando tranquilidad para imaginar su pr\u00f3xima pel\u00edcula. Pero est\u00e1 en crisis de creatividad y el miedo al vac\u00edo le persigue (\u00bf\u201cY si no fuera transitoria? \u00bfY si fuera la ca\u00edda final de un embustero sin talento?\u201d, se pregunta el personaje) mientras el asedio del productor, del cr\u00edtico, de la musa, de la amante, de la esposa no contribuye precisamente a despejar sus dudas.<\/p>\n<p>Guido se refugia en sus sue\u00f1os, a veces casi pesadillas, sue\u00f1os de pasado y de futuro, im\u00e1genes grotescas, barrocas, que muestran sus obsesiones (las obsesiones f\u00edlmicas fellinianas al fin) que componen las mejores secuencias. Esos desfiles a los que era tan aficionado, aqu\u00ed con los personajes vestidos de blanco, los curas de una Iglesia represora, las mujeres de su vida, los ni\u00f1os que fueron \u00e9l y sus hermanos, los padres, la figura de la madre que siempre acaba mostr\u00e1ndose inalcanzable, el mago profesional, los personajes del circo al que era tan aficionado\u2026 Es tambi\u00e9n una pel\u00edcula llena de largos parlamentos, de primeros planos en los que los personajes que rodean al director le interpelan, le reclaman, intentan llevarle a su terreno, mientras el protagonista se muestra ensimismado, ausente, perdido\u2026 Largos parlamentos que en otro director ser\u00edan el anticine pero que aqu\u00ed se apoyan en la magia de un genio y en sus siempre poderosas im\u00e1genes rodadas en un elegante blanco y negro.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula, fechada en 1963, supone un antes y un despu\u00e9s en la filmograf\u00eda felliniana. No habr\u00e1 m\u00e1s neorrealismo, se ha atrevido con el \u2018yo\u2019 y se queda para siempre en mayor o menor medida ese ambiente on\u00edrico que es se\u00f1a de identidad del director.<\/p>\n<p>No solo le depar\u00f3 su tercer Oscar a la mejor pel\u00edcula extranjera (a\u00fan llegar\u00edan un cuarto por \u2018Amarcord\u2019 y el honor\u00edfico a toda su trayectoria) sino que se convirti\u00f3 en un film para cineastas. Muchos han sido los homenajes m\u00e1s o menos expl\u00edcitos, m\u00e1s o menos fugaces, que le han hecho sus sucesores, entre los m\u00e1s citados, \u2018Stardust memories\u2019, de Woody Allen y \u2018I\u2019m not there\u2019 de Todd Haynes.<\/p>\n<p>Fellini se hab\u00eda rodeado de los suyos (adem\u00e1s de Mastroianni, el compositor Nino Rota, las actrices Claudia Cardinale, Anouk Aim\u00e9e y Sandra Milo) para hacer cine sobre cine. Para cineastas\u2026 S\u00ed, pero una de las grandes pel\u00edculas de la historia, hecha para dejarse llevar, como su protagonista, que finalmente se desbloquea aprendiendo que hay que aceptar la vida tal y como se presenta: \u201cTodo vuelve a ser confuso pero esa confusi\u00f3n soy yo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cMe parec\u00eda que ten\u00eda algo muy sencillo que decir. Una pel\u00edcula \u00fatil para todos, que nos ayudara a enterrar para siempre lo que est\u00e1 muerto en nosotros. Y yo soy el primero sin valor suficiente para enterrar nada\u201d. 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