{"id":1485,"date":"2020-09-06T18:01:48","date_gmt":"2020-09-06T17:01:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=1485"},"modified":"2020-09-06T18:14:51","modified_gmt":"2020-09-06T17:14:51","slug":"un-magnifico-despertar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2020\/09\/06\/un-magnifico-despertar\/","title":{"rendered":"UN MAGN\u00cdFICO DESPERTAR"},"content":{"rendered":"<p><strong>A PROP\u00d3SITO DE &#8216;LAS NI\u00d1AS&#8217;, DE PILAR PALOMERO<\/strong><\/p>\n<p>Volver al cine en estos tiempos oscuros y encontrar una pel\u00edcula luminosa como \u2018Las ni\u00f1as\u2019. La inteligente, sensible y certera \u00f3pera prima de Pilar Palomero, con la que sorprendi\u00f3 en el reciente Festival de M\u00e1laga en el que se alz\u00f3 con la Biznaga de Oro, despu\u00e9s de haber participado en la secci\u00f3n Generation del Festival de Berl\u00edn. Palomero retrata el despertar de una preadolescente en una Espa\u00f1a marcada a\u00fan por los lastres del pasado. Estamos en 1992 pero esa referencia apenas se refleja en la pel\u00edcula, sirve solo como contexto para mostrar que el pa\u00eds viv\u00eda la euforia de los Juegos Ol\u00edmpicos y de la Expo de Sevilla, es decir, se intentaba quitar ante el mundo la caspa de una sociedad marcada por el viejo r\u00e9gimen mientras que una buena parte de la sociedad, la mayor\u00eda quiz\u00e1, segu\u00eda a\u00fan en \u00e9l.<a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/09\/images.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright wp-image-1486\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/09\/images-210x300.jpg\" alt=\"\" width=\"301\" height=\"430\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/09\/images-210x300.jpg 210w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/09\/images.jpg 452w\" sizes=\"(max-width: 301px) 100vw, 301px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Celia Mateo (la estupenda Andrea Fandos) es una ni\u00f1a de once a\u00f1os que vive en Zaragoza con su joven madre (Natalia de Molina). Viven solas, no hay rastro de padre ni familia de apoyo. La madre trabaja todo el d\u00eda para salir adelante y Celia, en una de las primeras secuencias del film, nos muestra que sabe poner la olla al fuego y preparar la comida. Es de esas ni\u00f1as que ha tenido que madurar ante las circunstancias. Pero todo en ella es inocencia.<\/p>\n<p>Palomero pone la c\u00e1mara muy cerca de su rostro y el espectador pronto descubrir\u00e1 que en realidad el foco est\u00e1 en sus ojos. Con ellos veremos su mundo y acudiremos a su naciente despertar\u2026 Con todos sus interrogantes.<\/p>\n<p>El ambiente del colegio hace patente uno de los mensajes que la directora, tambi\u00e9n guionista del film, quiere hacer llegar: esa Espa\u00f1a a\u00fan retr\u00f3grada en tantos aspectos que mostraba en los telediarios una imagen diferente. El mensaje llega n\u00edtido para quien, como quien esto les cuenta, vivi\u00f3 la experiencia del colegio religioso en Madrid, pero en la d\u00e9cada de los setenta. Seg\u00fan este testimonio y ante mi sorpresa veinte a\u00f1os despu\u00e9s todo segu\u00eda igual: las clases de costura, los momentos de confesionario en la capilla, la sexualidad (si es que se pronunciaba esta palabra) vinculada al matrimonio, los rezos en clase y el silencio. Al colegio llega una ni\u00f1a nueva, procedente de Barcelona, Brisa, que, como su nombre apunta, abre una peque\u00f1a ventana en el ambiente cerrado en el que se mueven Celia y su mejor amiga, Cris. Aunque apenas sea con la m\u00fasica de grupos como H\u00e9roes del Silencio o Ni\u00f1os del Brasil, cuyo tema \u2018Viernes\u2019 las ni\u00f1as gritan a coro.<\/p>\n<p>La directora no subraya, no se recrea, no cae nunca en la obviedad. Secuencia a secuencia, con sensibilidad y muchos silencios (incluso a veces los di\u00e1logos que llegan poco n\u00edtidos al espectador cuando las ni\u00f1as comparten juegos y risas son simples anotaciones al margen y as\u00ed son tratados) va tejiendo el tapiz de una educaci\u00f3n retr\u00f3grada y machista como la sociedad de entonces, a la que se asoma con breves ventanas a la televisi\u00f3n de la \u00e9poca. En una de ellas, Francisco Umbral est\u00e1 haciendo un chiste sexual rodeado de colegialas; en otra Rafaella Carr\u00e1 triunfa en uno de sus shows televisivos.<\/p>\n<p>Desde que las mujeres se han incorporado en un n\u00famero representativo no a la creaci\u00f3n, donde llevan siglos, sino a la repercusi\u00f3n de esa creaci\u00f3n (aunque no hay que cantar victoria en cuanto a su visibilidad) las miradas desde el punto de vista femenino ya no son excepciones. Si bien el despertar adolescente que muestra el film no es exclusivo de las ni\u00f1as como tampoco es exclusivo de una \u00e9poca. En esta pel\u00edcula no hay hombres y si aparecen es un plano completamente secundario (el confesor, un m\u00e9dico que las reconoce en el colegio y otro que atiende una herida) pero muchos espectadores, hombres o mujeres, de cualquier generaci\u00f3n, pueden sentirse reflejados. Las preguntas son las mismas, las primeras transgresiones, el despertar de la sexualidad, las dudas acerca de la existencia de dios, el mundo adulto que encierra m\u00e1s preguntas que respuestas y, a menudo, como en el caso de la protagonista, es un mundo rodeado de mentiras.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os son sabios para aceptar los reveses y Celia no pierde la dulzura de su mirada ni ante la falta de respuestas de una madre herida que esconde la verdad de su origen, ante una sociedad que la margina. En ese no subrayar hay escenas memorables, como la visita a su abuela materna que, sin palabras, y solo con la dureza de su mirada explica media historia de Espa\u00f1a. Andrea Fandos es otro descubrimiento del film, muy bien arropada por las ni\u00f1as Zoe Arnao y Julia Sierra y por Natalia de Molina, en el papel de una madre casi siempre fr\u00eda e incapaz de afrontar con naturalidad su historia ante su hija.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que seguir muy de cerca la carrera de Pilar Palomero (Zaragoza, 1980) que tras obtener el t\u00edtulo de direcci\u00f3n de fotograf\u00eda en la Escuela de Cinematograf\u00eda de Madrid, hizo un m\u00e1ster de direcci\u00f3n con el cineasta h\u00fangaro Bela Tarr en la Film Factory de Sarajevo. En sus posicionamientos de c\u00e1mara, en los planos de este primer film hay ya una voluntad de estilo. A ratos, y salvando las distancias, me ven\u00eda la cabeza la maestr\u00eda de Lucrecia Martel y la pel\u00edcula \u2018Tres hermanas\u2019 de Milagros Mumenthaler. De momento, disfrutemos del buen sabor a cine que dejan estas ni\u00f1as.<\/p>\n<p>En la imagen: cartel de la pel\u00edcula &#8216;Las ni\u00f1as&#8217;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A PROP\u00d3SITO DE &#8216;LAS NI\u00d1AS&#8217;, DE PILAR PALOMERO Volver al cine en estos tiempos oscuros y encontrar una pel\u00edcula luminosa como \u2018Las ni\u00f1as\u2019. 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