{"id":1501,"date":"2020-09-22T16:54:51","date_gmt":"2020-09-22T15:54:51","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=1501"},"modified":"2020-09-22T17:01:05","modified_gmt":"2020-09-22T16:01:05","slug":"pandemia-y-cultura-el-ejemplo-del-hay-festival","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2020\/09\/22\/pandemia-y-cultura-el-ejemplo-del-hay-festival\/","title":{"rendered":"Pandemia y Cultura, el ejemplo del Hay Festival"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El pasado jueves, mientras profesionales de la cultura, actores, programadores, t\u00e9cnicos de espect\u00e1culos\u2026 se manifestaban en varias ciudades espa\u00f1olas haciendo visible la debacle que para un sector vital (tambi\u00e9n en la econom\u00eda) est\u00e1 suponiendo la pandemia y su gesti\u00f3n, la edici\u00f3n espa\u00f1ola del Hay Festival abr\u00eda sus puertas un a\u00f1o m\u00e1s en Segovia, apoyando con el ejemplo la reivindicaci\u00f3n de que la cultura es un derecho fundamental en la vida de la gente. Adelant\u00e1ndose, por cierto, a la declaraci\u00f3n institucional del Senado sobre la cultura como bien esencial.<\/p>\n<p>(Un par\u00e9ntesis: la de Valladolid, que es la manifestaci\u00f3n que pude conocer de cerca, fue un ejemplo de participaci\u00f3n, orden, seguridad y excelente coreograf\u00eda como corresponde a profesionales de las artes esc\u00e9nicas).<\/p>\n<p>La decimoquinta edici\u00f3n del festival literario en la ciudad del Acueducto (sin duda uno de los m\u00e1s importantes a nivel nacional) estaba llamada ser la m\u00e1s festiva de cuantas se han celebrado hasta el momento, no en vano ten\u00eda lugar tres meses despu\u00e9s de la concesi\u00f3n del premio Princesa de Asturias de Comunicaci\u00f3n y Humanidades. Pero las circunstancias de todos conocidas la han convertido en la m\u00e1s silenciosa pero contundentemente reivindicativa. Porque cada acto que se celebr\u00f3, cada encuentro y cada recital, cada oportunidad para repensar nuestro futuro como ciudadanos, como habitantes de un planeta cuya naturaleza ponemos en riesgo cada d\u00eda fue una demostraci\u00f3n de que la cultura puede y debe ser segura, de que puede y debe seguir adelante, de que, como se dejaba patente en las citadas manifestaciones, la cultura no puede parar.<\/p>\n<p>No hay riesgo cero. Vivir ya es un riesgo, pero, en el reci\u00e9n clausurado festival, daba gusto ver c\u00f3mo se suced\u00edan las citas literarias, art\u00edsticas, cient\u00edficas, con una organizaci\u00f3n atenta y un p\u00fablico responsable. Una foto de situaci\u00f3n bien distinta de esas otras que muestran a trabajadores procedentes de los distritos confinados de Madrid obligados a llegar a su trabajo en transportes p\u00fablicos atestados de viajeros. La comparaci\u00f3n no pretende ser demag\u00f3gica porque simplemente muestra el surrealismo en el que nos movemos en estos tiempos dif\u00edciles. Tambi\u00e9n en el mundo de la cultura se dan errores, pero son excepciones: ah\u00ed est\u00e1n los espectadores del \u2018para\u00edso\u2019 del Teatro Real pegados unos a otros. Situaci\u00f3n bien distinta a la que vivimos precisamente en otro teatro: el Juan Bravo de Segovia, donde la organizaci\u00f3n del Hay Festival no permit\u00eda m\u00e1s de dos (o en las filas m\u00e1s anchas tres) espectadores que, repartidos por todo el teatro, conformaban un aforo limitado pero suficiente.<\/p>\n<p>Para los que hemos seguido una tras otra las distintas ediciones del certamen, en la de este a\u00f1o hemos echado en falta esa alegr\u00eda de vivir, leer y pensar que supone siempre. Ese bullicio de seguidores de tal o cual autor o autora yendo y viniendo de una sede a otra, con la prisa de llegar a cuantos m\u00e1s actos posible, lectores apasionados que comentaban la experiencia a la salida el encuentro. Incluso hemos echado de menos las largas colas en una de sus sedes principales, la IE University, con p\u00fablico entrando y saliendo y comentado en alto de fila a fila lo \u00faltimo del Festival. Porque hay que decirlo: el p\u00fablico respald\u00f3 desde el minuto uno esta \u2018manera de imaginar el mundo\u2019, que fue capaz de reunir en aquella primera a\u00f1orada edici\u00f3n de 2006 a escritores como Doris Lessing (un a\u00f1o antes de recibir el Nobel) e Ian McEwan junto a un plantel de primera fila de autores del otro lado del Atl\u00e1ntico, por citar solo a aquellos a los que es dif\u00edcil reunir en un mismo escenario si no es en un certamen auspiciado sin reservas por instituciones p\u00fablicas y privadas. Que debe ser un objetivo ineludible.<\/p>\n<p>Porque otro punto que pone de manifiesto a\u00f1o tras a\u00f1o este Festival es la importancia del contacto f\u00edsico entre creadores y p\u00fablico. Es cierto que las nuevas tecnolog\u00edas han permitido durante la peor etapa del confinamiento mantener el fuego, pero no lo es menos que el calor de la proximidad, la posibilidad del di\u00e1logo cara a cara, de compartir un mismo espacio sea un patio de butacas o el m\u00e1s rec\u00f3ndito jard\u00edn, crea una energ\u00eda que ninguna pantalla podr\u00e1 sustituir.<\/p>\n<p>Este es el bagaje que debe defender un festival que puede y debe ser ambicioso. Y que este a\u00f1o ha dado muestras de esa ambici\u00f3n superando todas las dificultades y apostando por su continuidad cuando lo m\u00e1s c\u00f3modo hubiera sido esperar tiempos menos cr\u00edticos para seguir adelante. Y esta es la reflexi\u00f3n que a mi juicio debe pesar en los patrocinadores del evento:<\/p>\n<p>Analizar cu\u00e1les son las actividades que dejan poso, que fomentan en este caso la lectura, que abren la mirada e invitan a la reflexi\u00f3n, que ejercen una labor pedag\u00f3gica porque crean p\u00fablicos con criterio, y diferenciarlas de esos otros ejercicios pseudo culturales a mayor gloria de una foto institucional que amarillear\u00e1 r\u00e1pido y cuyo coste probablemente exagerado se habr\u00e1 sustra\u00eddo del verdadero fomento del derecho fundamental de la ciudadan\u00eda al acceso de la cultura con may\u00fasculas. Incluso de aquellos otros que bienintencionados no cuentan con el asesoramiento de los verdaderos expertos en la materia, pues son dirigidos sin ning\u00fan criterio. \u00a1Ah, el criterio! Cosa tan escasa\u2026<\/p>\n<p>Por cierto, que el Hay Festival de Segovia no ha sido el \u00fanico encuentro literario que ha resistido el miedo a base de voluntad y buena organizaci\u00f3n. En la misma frontera en la que el verano deja paso al oto\u00f1o, otra cita ineludible para los amantes de la buena literatura, las Conversaciones de Formentor, ha vuelto a reunir a autores, editores y lectores en otro \u2018marco incomparable\u2019 esta vez mediterr\u00e1neo. Aunque el principal protagonista del premio que lleva su nombre, el holand\u00e9s Cees Nooteboom haya le\u00eddo su discurso en la distancia ante la imposibilidad de viajar a Mallorca.<\/p>\n<p>Para los directores de ambas citas, Sheila Cremaschi por el Hay Festival y Basilio Baltasar por las Conversaciones de Formentor, su celebraci\u00f3n en el a\u00f1o de la pandemia ha sido una forma de resistencia y de mantener viva la llama de la cultura.<\/p>\n<p>\u00a1Larga vida a ambos encuentros!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; El pasado jueves, mientras profesionales de la cultura, actores, programadores, t\u00e9cnicos de espect\u00e1culos\u2026 se manifestaban en varias ciudades espa\u00f1olas haciendo visible la debacle que para un sector vital (tambi\u00e9n en la econom\u00eda) est\u00e1 suponiendo la pandemia y su gesti\u00f3n, la edici\u00f3n espa\u00f1ola del Hay Festival abr\u00eda sus puertas un a\u00f1o m\u00e1s en Segovia, apoyando [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3,7,8,12,13,1],"tags":[778,230],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1501"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1501"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1501\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1505,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1501\/revisions\/1505"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}