{"id":1579,"date":"2020-11-25T14:06:54","date_gmt":"2020-11-25T13:06:54","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=1579"},"modified":"2020-11-25T14:06:54","modified_gmt":"2020-11-25T13:06:54","slug":"de-la-literatura-y-sus-efectos-secundarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2020\/11\/25\/de-la-literatura-y-sus-efectos-secundarios\/","title":{"rendered":"De la Literatura y sus efectos secundarios"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>A PROP\u00d3SITO DE &#8216;VOLAR A CASA&#8217;, DE DANIEL MONEDERO<\/strong><\/span><\/p>\n<p>En los cuentos de Daniel Monedero llueve mucho y llueven cosas raras, pueden llover zapatos o kafkas, pero, sobre todo, llueven palabras. A Monedero se le dan bien las palabras, algo que parecer\u00eda una afirmaci\u00f3n de Perogrullo trat\u00e1ndose de un escritor que, adem\u00e1s, se gana la vida como guionista de cine y televisi\u00f3n y que tiene un nombre en el campo de la literatura infantil y juvenil, pero en su caso son como lluvia que acaba empapando al lector de literatura. De acuerdo, tampoco nada demasiado raro hasta aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Monedero acaba de publicar \u2018Volar a casa\u2019, su segundo libro de cuentos tras \u2018Manual de jardiner\u00eda para gente sin jard\u00edn\u2019 demostrando su privilegiado pacto con las herramientas del idioma. Cinco relatos en los que fluyen las palabras y con ellas la vida, pero no la vida que se muestra a simple vista, sino esa otra que permanece oculta detr\u00e1s de las apariencias, la que requiere de unos ojos entrenados o de una potente lente para ser revelada.\u00a0<a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/11\/Portada.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright wp-image-1580\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2020\/11\/Portada-188x300.jpg\" alt=\"\" width=\"286\" height=\"456\" \/><\/a><\/p>\n<p>Imaginen que abren el libro por el tercer relato, es decir, por el que ocupa el centro de la obra. \u2018Un cuento perfecto\u2019 es la historia de Holly, una chica corriente que llega a Nueva York desde un pueblo corriente de cualquier estado corriente de los Estados Unidos de Am\u00e9rica. Como tanta gente que llega a la Gran Manzana tiene un sue\u00f1o, el suyo es escribir el cuento perfecto. Se alquila un modesto piso, casi no tiene muebles, pero tiene una mesa, una silla y una m\u00e1quina de escribir. Y su sue\u00f1o. En la tercera p\u00e1gina del cuento que est\u00e1 leyendo usted, (que no es el cuento perfecto que Hope a\u00fan no ha empezado a escribir) ya han aparecido la se\u00f1ora Dalloway, el se\u00f1or Gatsby y Robinson Crusoe. Y si pasan un par de p\u00e1ginas m\u00e1s tropezar\u00e1n con Flannery O\u2019Connor. El asunto puede parecer forzado, porque de repente anda por ah\u00ed Anna Karenina, pero no lo es porque Holly y el autor del cuento sobre Holly y su sue\u00f1o en Nueva York tienen la misma enfermedad: el mal de la literatura. As\u00ed que, si la chica sube al piso de arriba y le abre la puerta un vecino escurridizo, lo m\u00e1s \u2018normal\u2019 es que se parezca a Salinger. \u00bfO es Salinger?<\/p>\n<p>No, no estoy destripando el cuento. De hecho, no hay que leer estos relatos como si contaran una historia de intriga. En ellos, quiz\u00e1 el final sea lo de menos, y lo que importa es el relato mismo, el fluido de las palabras, su capacidad de conducci\u00f3n de sensaciones, pensamientos, recuerdos y sentimientos. Claro, un buen cierre dignifica un poema, un cuento o una novela, lo vemos en el \u00faltimo, \u2018Alta literatura coreana\u2019, pero al acabar el libro el lector puede tener la (quiz\u00e1) inconsciente revelaci\u00f3n de que una final brillante no era en este caso imprescindible.<\/p>\n<p>Relatos sobre el hecho mismo de escribir y sobre los efectos secundarios que el mal arriba descrito produce. Otro ejemplo: el segundo de los cuentos se titula \u2018Emily Dickinson\u2019, \u00bfun retrato de la enorme poeta americana? No, el nombre del grupo de m\u00fasica punk que la protagonista ten\u00eda cuando era adolescente. Hija de una traductora literaria, sus canciones est\u00e1n llenas de versos de Sexton, Carson o Barrett Browning. O su recuerdo.<\/p>\n<p>En el curriculum de Monedero no hay libros de poes\u00eda, sin embargo, muchas im\u00e1genes, y met\u00e1foras que pueblan sus relatos tienen ese algo po\u00e9tico. El hecho de que se trate de un segundo libro de cuentos y que llegue detr\u00e1s de un primer libro que tuvo a favor lectores y cr\u00edticos confiere cierto v\u00e9rtigo a su salida, como confesaba su autor en alguna entrevista. Pero no son los relatos de alguien que duda. Al contrario, muestran seguridad y cierto riesgo asumido, pues ese fervor literario, esa facilidad para construir im\u00e1genes y dar vuelo a las palabras podr\u00edan ser por exceso un peligro y sin embargo Monedero sabe sujetar las riendas, acotar el vuelo.<\/p>\n<p>El autor comparte con sus potenciales lectores su pasi\u00f3n, esta vez sin met\u00e1foras: aqu\u00ed el protagonismo es de quienes quieren escribir, de quienes buscan el hallazgo feliz que los har\u00e1 ser lo que siempre desearon ser y al encontrarlo no saben, como Holly, si escribirlo en el diario o llamar a alguien cercano para cont\u00e1rselo. (\u201cRepasa mentalmente a la gente a la que puede hacer una llamada para que participe de su euforia y decide que no hay nadie a la altura del momento\u201d). Publicando estos relatos, es de suponer que Monedero busque o\u00eddos a la altura del momento. Pero en el prospecto del libro \u00e9ste deber\u00eda avisar de sus efectos secundarios. Porque cualquier lector no inmune puede ser atacado por el mal de la literatura. Y no tiene de momento tratamiento eficaz.<\/p>\n<p>As\u00ed que esperamos la siguiente dosis.<\/p>\n<p><strong>Volar a casa<\/strong><br \/>\nAutor: Daniel Monedero.<br \/>\nG\u00e9nero: Relatos.<br \/>\nEditorial: P\u00e1ginas de Espuma.<br \/>\n168 p\u00e1ginas. 17 euros (Ebook, 5,99)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A PROP\u00d3SITO DE &#8216;VOLAR A CASA&#8217;, DE DANIEL MONEDERO En los cuentos de Daniel Monedero llueve mucho y llueven cosas raras, pueden llover zapatos o kafkas, pero, sobre todo, llueven palabras. 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