{"id":1884,"date":"2023-08-07T11:23:05","date_gmt":"2023-08-07T10:23:05","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=1884"},"modified":"2023-08-07T12:14:19","modified_gmt":"2023-08-07T11:14:19","slug":"diario-de-lecturas-iii-en-busca-de-lectores-complices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2023\/08\/07\/diario-de-lecturas-iii-en-busca-de-lectores-complices\/","title":{"rendered":"Diario de Lecturas (III). En busca de lectores c\u00f3mplices"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/08\/Elintelectualrampante-portada.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-1887\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/08\/Elintelectualrampante-portada-218x300.jpg\" alt=\"\" width=\"218\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/08\/Elintelectualrampante-portada-218x300.jpg 218w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/08\/Elintelectualrampante-portada-768x1059.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/08\/Elintelectualrampante-portada-743x1024.jpg 743w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2023\/08\/Elintelectualrampante-portada.jpg 1473w\" sizes=\"(max-width: 218px) 100vw, 218px\" \/><\/a>A PROP\u00d3SITO DE &#8216;EL INTELECTUAL RAMPANTE&#8217; DE BASILIO BALTASAR<\/strong><\/p>\n<p>Hay libros vitam\u00ednicos. Conviene consumirlos en peque\u00f1as dosis para aprovechar mejor sus efectos. No suelen figurar en las listas de los m\u00e1s vendidos, ni ocupar puestos de privilegio en los escaparates ni en las mesas de novedades de las librer\u00edas, pues a su alrededor no suelen desplegarse grandes movimientos publicitarios, pero, en contrapartida, pueden aspirar a una longevidad mayor siempre contando con la complicidad de libreros aspirantes a construir un fondo con cierta personalidad, y con la constancia de distribuidores y editores.<\/p>\n<p>Valga este pre\u00e1mbulo para comentar mi lectura de \u2018El intelectual rampante\u2019, el \u00faltimo libro de Basilio Baltasar que lleg\u00f3 a nuestras manos gracias a KRK, uno de esos sellos que llamo \u2018milagro\u2019 por la originalidad e inter\u00e9s de sus propuestas, as\u00ed como el cuidado y gusto con que las presentan.<\/p>\n<p>Basilio Baltasar, periodista, escritor, editor, exdirector de la Fundaci\u00f3n Santillana, actual director de la Fundaci\u00f3n Formentor y entusiasta promotor de espacios destinados a fomentar el pensamiento y la resistencia cultural, re\u00fane en este volumen ensayos diversos, algunos ya publicados en medios como Claves, Jot Down, El Pa\u00eds, La Vanguardia o Carnets de Formentor, publicaci\u00f3n esta \u00faltima que recoge anualmente ensayos relativos a la obra de los se\u00f1alados con el premio Formentor cuyo jurado preside. En este contexto se sit\u00faa la interesant\u00edsima aportaci\u00f3n en torno a la obra de Annie Ernaux, una de las recientes ganadoras del premio.<\/p>\n<p>Reunidos as\u00ed los ensayos y art\u00edculos no solo dan coherencia y contexto al pensamiento de su autor, como muy bien se\u00f1ala Anna Caball\u00e9 en su pr\u00f3logo, y nos permiten descubrir sus preocupaciones m\u00e1s significativas, sino que su lectura en conjunto los convierte al mismo tiempo en mapa y br\u00fajula: en mapa de sus gustos y preferencias, y br\u00fajula de su razonado viaje. Hay libros-\u00e1rbol cuyas ramas invitan al lector a no conformarse con lo expuesto a primera vista, sino a profundizar en el conocimiento que deriv\u00f3 en apasionada lectura y l\u00facido comentario de lo le\u00eddo y descubierto. Este es uno de ellos.<\/p>\n<p>Estamos ante un libro cuyo t\u00edtulo constituye de entrada el primer toque en el hombro del lector dispuesto a adentrarse en sus p\u00e1ginas de papel biblia y cuerpo de letra m\u00ednimo por el interrogante que plantea y que esclarece en el pre\u00e1mbulo. Este define y da pistas sobre el intelectual y su tarea, la tarea de que la inteligencia sea impertinente, ya que en su obligaci\u00f3n de hacer comprensible la realidad, de discernir el mundo, no tiene por qu\u00e9 ser complaciente: \u201cLa ejemplaridad no es un asunto que concierna al intelectual. A \u00e9l le corresponde \u2013escribe\u2013 ser un pensador inquisitivo que deshace simulacros y revela imposturas. No est\u00e1 obligado a ofrecer consuelo. No es un divulgador que publique manuales de autoayuda\u201d (pg. 33)<\/p>\n<p>Advertidos por el prospecto, por el esclarecedor manual de instrucciones, nos adentramos en su itinerario lleno de ventanas, empinadas cuestas, zonas de descanso y placenteros paisajes.<\/p>\n<p>Por sus p\u00e1ginas aparecen, adem\u00e1s de los citados, otras cumbres literarias como Cees Nooteboom, Ricardo Piglia o Mircea C\u00e2rt\u00e2rescu, pero tambi\u00e9n art\u00edsticas como Goya, El Bosco o Rembrandt, o miradas punzantes sobre la actualidad en el arte de la vi\u00f1eta como las de El Roto. Especialmente grata es la lectura de cap\u00edtulos como \u2018El mito de Don Quijote en La Habana\u2019 o \u2018Filosof\u00eda port\u00e1til de un vagabundo\u2019, dedicado a Josep Pla, ese \u201cautor de una literatura sin tesis\u201d (pg. 289).<\/p>\n<p>A su manera, este libro reclama una suerte de lector, si no visionario para el cual Piglia entend\u00eda que escrib\u00edan autores como Kafka, Borges o Lowry, al menos c\u00f3mplice, dispuesto a leer lo que no est\u00e1 escrito, \u201cel compinche que el escritor est\u00e1 esperando\u201d.<\/p>\n<p>O el tipo de lector que reclama para Harold Bloom de quien considera que \u201cacude en socorro del lector agobiado por la trivialidad contempor\u00e1nea (\u2026) el que anima a frecuentar sin complejos los grandes monumentos literarios\u201d en un mundo \u201cen el que la lectura es un arte que agoniza\u201d (pg. 230)<\/p>\n<p>Como ya se ha dicho, vistos en su conjunto los escritos de \u2018El intelectual rampante\u2019 muestran algunas de las preocupaciones constantes de su autor. Como el alejamiento del humanismo, la dignidad humana amenazada por el impacto sin control de las nuevas tecnolog\u00edas y sus espejismos, y la falta de esp\u00edritu cr\u00edtico de una sociedad formada por usuarios compulsivos de redes sociales donde a menudo imperan el odio, la violencia y las fake news. Lo hace dando la palabra a autores como Albert Camus y su visionaria novela sobre \u2018La peste\u2019 o a Doris Lessing, Blanchot o Levi Strauss, que tambi\u00e9n aparecen en sus p\u00e1ginas reivindicando su autoridad. Ley\u00e9ndolos record\u00e9 otras lecturas como los ensayos del tristemente desaparecido Nuccio Ordine, en particular su esclarecedor \u2018La utilidad de lo in\u00fatil\u2019 y la conversaci\u00f3n que mantuve con \u00e9l para una entrevista publicada en la revista Turia a prop\u00f3sito de una sociedad que hac\u00eda dejaci\u00f3n de una formaci\u00f3n human\u00edstica de calidad. No s\u00e9 si llegaron a conocerse, pero los imagino c\u00f3mplices en sus denuncias.<\/p>\n<p>Hay que advertir, para no asustar a la audiencia, que, al arte de la impertinencia, Baltasar a\u00f1ade la pr\u00e1ctica de la fina iron\u00eda y el humor por lo que a menudo nos saca la sonrisa y hasta alguna carcajada (el cap\u00edtulo dedicado a la teor\u00eda del futbolismo es un ejemplo) pues no nos enga\u00f1emos, el espejo nos refleja a menudo: qui\u00e9n no ha sido atacado alguna vez por el \u201cfervor de la ignorancia ante la que pelea Zen\u00f3n, el personaje de Marguerite Yourcenar\u201d (pg. 299)<\/p>\n<p>Especialmente actuales resultan dos de los \u00faltimos art\u00edculos presentes en el libro. Los titulados respectivamente \u2018La d\u00e9cada mutante\u2019 y \u2018Zombies y androides del tercer milenio\u2019, en ellos aborda un asunto que le ha valido algunas de las mayores cr\u00edticas y cuyo an\u00e1lisis resulta molesto para muchos: el impacto de las redes sociales y sus falsas promesas en torno, entre otras cosas,\u00a0 a la difusi\u00f3n cultural masiva o la participaci\u00f3n democr\u00e1tica en la gesti\u00f3n de los grandes asuntos p\u00fablicos; la falta de evaluaci\u00f3n cr\u00edtica del impacto tecnol\u00f3gico en el tejido social y cultural o el dominio de la violencia en videojuegos, y en las series de exitosas plataformas audiovisuales y su consumo acr\u00edtico. Cabe como colof\u00f3n se\u00f1alar esta cita: \u201cLa guerra cultural entablada entre el humanismo y sus enemigos libra en el campo de la ficci\u00f3n una decisiva batalla de ideas de la que no todos los protagonistas son conscientes\u201d. (pg. 372)<\/p>\n<p>En una \u00e9poca en que muchas palabras han perdido su sentido por el abuso o el uso torticero que de ellas se hace, me atrevo a decir que este es un libro necesario. Que necesitamos libros como \u00e9ste para reconducir nuestra mirada, a menudo atrapada en el c\u00edrculo vicioso de cantos de sirena, hacia aquellos autores y autoras verdaderamente inmortales cuya grandeza nos alimenta.<\/p>\n<p>FICHA T\u00c9CNICA<br \/>\nEl intelectual rampante<br \/>\nBasilio Baltasar<br \/>\nEditorial: KRK<br \/>\nP\u00e1ginas: 373<br \/>\nPrecio: 24,95<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A PROP\u00d3SITO DE &#8216;EL INTELECTUAL RAMPANTE&#8217; DE BASILIO BALTASAR Hay libros vitam\u00ednicos. Conviene consumirlos en peque\u00f1as dosis para aprovechar mejor sus efectos. 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