{"id":216,"date":"2009-11-12T12:02:00","date_gmt":"2009-11-12T12:02:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=216"},"modified":"2009-11-12T12:02:00","modified_gmt":"2009-11-12T12:02:00","slug":"pequenas-rebeldias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2009\/11\/12\/pequenas-rebeldias\/","title":{"rendered":"Peque\u00f1as rebeld\u00edas"},"content":{"rendered":"<p>(Publicado en la edici\u00f3n impresa de El Norte de Castilla el 12 de noviembre del 2009)<\/p>\n<p><big>Puede que los lectores habituales de esta columna (s\u00e9 que los hay porque me lo cuentan, y yo no tengo palabras para agradecerlo) sepan porque lo haya contado alguna vez que mis escaparates preferidos son los de las librer\u00edas. Puede que les parezca extremado o ingenuo pero me asomo a esos escaparates con la misma ilusi\u00f3n con la que pegaba la nariz en los escaparates de las jugueter\u00edas de mi infancia. Convencida de que me pondr\u00edan delante de los ojos maravillas inimaginables.<\/big><br \/>\n<big>M\u00e1s que mirarlos los estudio, sopeso la intenci\u00f3n del librero, critico mentalmente el despliegue de best seller y aplaudo a quien arriesga a publicitar, as\u00ed tan silenciosa y humildemente como lo hace un escaparate, un libro de filosof\u00eda, un cl\u00e1sico de poes\u00eda o un sesudo estudio que, a pesar de tener todo en contra, hallar\u00e1 el lector que justifica su existencia en esa ventana.<\/big><br \/>\n<big>Al contrario de lo que ocurre en cualquier otro sector del comercio los escaparates de las librer\u00edas no cambian continuamente, ni siquiera a diario. As\u00ed que los que encuentro en mis recorridos habituales acabo sabi\u00e9ndolos de memoria. Y a\u00fan as\u00ed me paro.<br \/>\n<\/big><IMG src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\" id=\"img_0\" class=\"imgdcha\" height=\"383\" width=\"546\"><br \/>\n<big>Quiz\u00e1 se me haya pasado alg\u00fan t\u00edtulo, quiz\u00e1, en un rinc\u00f3n, un libro ya vendido haya sido sustituido por una novedad diferente. Me entretengo comprobando que hay libros que se pasan d\u00edas y d\u00edas en un mismo lugar sin que nadie les mueva, quiz\u00e1 sin que nadie repare en ellos. <\/big><br \/>\n<big>Mi peque\u00f1a rebeld\u00eda contra la agresi\u00f3n continua de la publicidad no buscada, contra la velocidad que supuestamente nos acerca la informaci\u00f3n, cuando lo que a menudo nos acerca es el ruido y la fragmentaci\u00f3n que conduce a la ceguera, es dejar pasar el tiempo que casi nunca tengo delante de tantas maravillas anunciadas. Los escaparates de las librer\u00edas me sosiegan, como me sosiega el mundo que anuncian. No s\u00e9 si al libro, tal como lo conocemos, le queda mucha vida. No s\u00e9 si en el futuro el libro oler\u00e1 (qu\u00e9 placer oler un libro reci\u00e9n salido de la imprenta), si seguir\u00e1 teniendo el tacto del papel, si se dejar\u00e1 subrayar o anotar en los m\u00e1rgenes, pero mientras sobreviva sobrevivir\u00e1n los escaparates silenciosos que los muestren.<\/big><br \/>\n<big>Mi correo electr\u00f3nico se parece a veces al escaparate de una librer\u00eda. S\u00f3lo que en este caso me produce sentimientos encontrados. Ansiedad, de comprobar todo aquello a lo que no llegamos por falta de tiempo. Y sorpresa de ver que, en medio de los apocal\u00edpticos anuncios sobre el fin del libro impreso, cada vez son m\u00e1s las editoriales que reclaman atenci\u00f3n de la prensa especializada. Porque as\u00ed es este mundo veloz y globalizado que vivimos: un mundo lleno de contradicciones que los periodistas apenas podemos explicar. Pero, mientras tanto, se cuelan en el correo buenas noticias relacionadas con ese vicio, con esa vida que es leer. La editorial Gadir, que heroicamente dirige Javier Santill\u00e1n, acaba de recibir el premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Nacional. Y no puedo evitar sentirme part\u00edcipe por haber cre\u00eddo desde el principio en su impagable labor<\/big>.<\/p>\n<p>(La foto es de Gabriel Villamil)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Publicado en la edici\u00f3n impresa de El Norte de Castilla el 12 de noviembre del 2009) Puede que los lectores habituales de esta columna (s\u00e9 que los hay porque me lo cuentan, y yo no tengo palabras para agradecerlo) sepan porque lo haya contado alguna vez que mis escaparates preferidos son los de las librer\u00edas. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[3,12,13],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/216"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=216"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/216\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}