{"id":241,"date":"2010-05-03T13:04:00","date_gmt":"2010-05-03T13:04:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=241"},"modified":"2010-05-03T13:04:00","modified_gmt":"2010-05-03T13:04:00","slug":"alda-merini-pasion-y-locura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2010\/05\/03\/alda-merini-pasion-y-locura\/","title":{"rendered":"Alda Merini, pasi\u00f3n y locura"},"content":{"rendered":"<p><big>\u00bfC\u00f3mo habr\u00eda sido la consideraci\u00f3n de la obra de Alda Merini si en el trabajo de esta excepcional mujer \u2013dicho sea en el sentido m\u00e1s estricto del adjetivo\u2013 no se hubiera mezclado con tanta fuerza su biograf\u00eda? La pregunta puede que sea ociosa y, en todo caso, muy dif\u00edcil de responder. Vida y poes\u00eda, siempre irremediablemente unidas, aparecen aqu\u00ed entremezcladas en un punto de fusi\u00f3n de alta temperatura.<\/big> <big>La oportunidad de preguntarnos ahora por esta mujer que naci\u00f3 en Mil\u00e1n el 21 de marzo de 1931 y muri\u00f3 en esta misma ciudad el 1 de noviembre del 2009, se materializa en la publicaci\u00f3n por la editorial palentina C\u00e1lamo del libro \u2018Vac\u00edo de amor\u2019, un ejemplo m\u00e1s de esa poes\u00eda descarnada, a flor de piel, extrema, como fue su propia vida.<\/big><br \/>\n<big>A Merini le rondaron las sombras de la locura desde muy joven. De 1947 data su primer internamiento en un psiqui\u00e1trico de su ciudad. El talento de la poes\u00eda tambi\u00e9n apareci\u00f3 muy pronto. Y ambas, poes\u00eda y locura, correr\u00e1n parejas toda su vida. Intermitentes, exageradas, doloridas. Entre \u2018Tu sei Pietro\u2019 (T\u00fa eres Pedro), publicado en 1961 y la reanudaci\u00f3n de la escritura en 1979 con \u2018La Tierra Santa\u2019 (publicado en 1984) pasa un largo periodo de silencio marcado por sus constantes entradas y salidas del manicomio. Y utilizo esta palabra en desuso porque es la que ella consagra en sus poemas. Entre medias, un matrimonio, varios hijos, la viudez&#8230; El retorno a la literatura que marca \u2018La Tierra Santa\u2019 fue definitivo. Los libros se suceden: \u2018La urraca ladrona\u2019, \u2018La otra verdad. Diario de una distinta\u2019. \u2018Fogli bianchi\u2019, \u2018Testamento\u2019, \u2018Delirio amoroso\u2019, \u2018El tormento de las figuras\u2019, \u2018Vac\u00edo de amor\u2019, \u2018La ci\u00e9naga de Manganelli o el monarca del Rey\u2019, \u2018Aforismos y magias\u2019..<\/big>.<br \/>\n<big>Tras la muerte de su primer marido, Merini hab\u00eda iniciado una relaci\u00f3n telef\u00f3nica con el poeta Michele Pierri, al que est\u00e1n dedicados muchos de sus textos y con el que se casar\u00eda en 1983. De esta \u00e9poca es su traslado a Tarento, donde vive los tres \u00fanicos a\u00f1os de su vida que no pas\u00f3 en Mil\u00e1n, ciudad a la que regresa en 1986. Las sucesivas publicaciones y varios premios en la d\u00e9cada de los noventa consagran su figura literaria, un reconocimiento que tuvo su punto culminante cuando en 1996 se propuso su candidatura al Nobel, propuesta que firmaba entre otros Dar\u00edo Fo. El hecho de que en el \u00faltimo tramo de su vida la obra tuviera un fuerte sentimiento religioso (que ya hab\u00eda aparecido con anterioridad, aunque no con tanta fuerza) le vali\u00f3 el calificativo de <\/big><big>\u2018poeta m\u00edstica\u2019.<br \/>\n<\/big><IMG style=\"width: 555px; height: 831px;\" src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\" id=\"img_0\" class=\"imgdcha\"><br \/>\n<big>Este \u2018Vac\u00edo de amor\u2019 que vuelve a llevar a las librer\u00edas la poes\u00eda de Merini en castellano, gracias a la traducci\u00f3n de Jenaro Talens y Mercedes Arriaga, sigue la selecci\u00f3n realizada por la cr\u00edtica literaria y semi\u00f3logoa italiana Mar\u00eda Corti para la edici\u00f3n de Eunadi de 1991 y es la primera vez que aparece en castellano. Como si fuera una par\u00e1bola de su propia vida, el libro, que selecciona textos de diversa procedencia y calidad literaria, va cogiendo vuelo e intensidad a media que avanza su lectura para culminar en la \u00faltima parte, \u2018La Tierra Santa\u2019, compuesta por un conjunto de poemas brillantes, heridos, apasionados (mas a\u00fan de lo que en ella es normal) que vislumbran un final de viaje en el que se mantienen, aunque veladas y algo arrugadas, ciertas esperanzas, como si fueran un inevitable rasgo de su personalidad. La Tierra Santa es el manicomio, el lugar de los marginados, de esos seres distintos a los que la sociedad no quiere ver, pero tambi\u00e9n es un trasunto de su propio cuerpo, del que en la vejez hizo bandera \u2013son c\u00e9lebres sus fotos leyendo desnuda\u2013 como una reivindicaci\u00f3n m\u00e1s de la diferencia, como un grito contra las imposiciones est\u00e9ticas, que ocup\u00f3 buena parte de su vida.<\/big><br \/>\n<big>Hay en el libro, y no s\u00f3lo en su parte final, algunas de las constantes de Alda Merini, para quien la poes\u00eda es a la vez sanaci\u00f3n y locura, campo de batalla y refugio. Una inevitable presencia (\u00ab\u00bfHasta cu\u00e1ndo tendr\u00e9, mente maldita,\/ que parir tu rima y tu fuerza\/ donde como en un juego me la jug\u00f3 el amor?\u00bb) y una amenaza (\u00abOh poema, no te me eches encima, eres como un monte pesado,\/ me aplastas como a un mosquito (\u2026) poema, tengo tanto miedo,\/ te lo ruego, no te me eches encima\u00bb).<\/big><br \/>\n<big>Merini fue consciente de la mezcla de admiraci\u00f3n y distancia que provocaba su verbo desnudo, descarnado, la pasi\u00f3n que ligaba sus versos y sombreaba su personalidad y esa consciencia queda patente en el autorretrato que incluy\u00f3 en \u2018La garza ladrona\u2019 junto con otros diecinueve perfiles, entre los que est\u00e1n los de escritoras como Emily Dickinson o Silvia Plath y los de autores que, como Quasimodo,  hab\u00edan tenido un papel relevante en su carrera de escritora: \u00abEn m\u00ed moraba el alma de la meretriz\/ de la santa de la sanguinaria y de la farisea.\/ Muchos le dieron nombre a mi modo de ser\/ y s\u00f3lo fui una hist\u00e9rica\u00bb.<\/big><br \/>\n<big>El amor, o su vac\u00edo al que alude el t\u00edtulo del libro, es, junto con la muerte y la locura, el gran tema de su poes\u00eda. Lo esperar\u00e1 hasta el final aunque sepa de sus perfiles m\u00e1s sombr\u00edos: (\u00abno sab\u00e9is las terribles consecuencias del amor\/ que os har\u00e1n caer en desgracia\u00bb) escribe en las \u2018odas a Marina y a Clara\u2019. Y lo cantar\u00e1 hasta el l\u00edmite de la autodestrucci\u00f3n (\u00abPero aunque aplastada sobre el suelo\/ para ti canto ahora\/ mis canciones de amor\u00bb). En La Tierra Santa abundas las met\u00e1fora<\/big><big>s b\u00edblicas pero este conjunto de poemas es, sobre todo, un l\u00facido retrato de la corriente subterr\u00e1nea del mundo, de esos r\u00edos oscuros que arrastran sus aguas al margen de la \u2018normalidad\u2019, de esas vidas extirpadas del mundo \u00abcomo una inmunda hierba mala\u00bb. Y nos llevan a la mejor versi\u00f3n de s\u00ed misma, a la Merini capaz de hacernos sentir su desaliento y, al mismo tiempo, mantenernos a distancia, de llamarnos casi desesperadamente (\u00abhe encendido una lumbre\/ en mis noches de luna\/ para llamar la atenci\u00f3n de los que pasan\u00bb) y de ahuyentarnos con el fr\u00edo cuchillo con el que desbrozaba la selva de su mente. Poeta insomne e indefensa, sabedora de la improbable capacidad salvadora de la poes\u00eda: \u00abPoseen un \u00fanico cuerpo para todos\/ y una memoria universal, \/ \u00bfpor qu\u00e9 tenemos que extirparlos\/ como se arranca una hierba impura?\u00bb. Su obra misma es su \u00fanica respuesta.<\/big><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo habr\u00eda sido la consideraci\u00f3n de la obra de Alda Merini si en el trabajo de esta excepcional mujer \u2013dicho sea en el sentido m\u00e1s estricto del adjetivo\u2013 no se hubiera mezclado con tanta fuerza su biograf\u00eda? 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