{"id":299,"date":"2011-05-10T12:50:00","date_gmt":"2011-05-10T12:50:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=299"},"modified":"2011-05-10T12:50:00","modified_gmt":"2011-05-10T12:50:00","slug":"un-colegio-mayor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2011\/05\/10\/un-colegio-mayor\/","title":{"rendered":"Un colegio mayor"},"content":{"rendered":"<p><meta http-equiv=\"CONTENT-TYPE\" content=\"text\/html; charset=utf-8\"><title><\/title><meta name=\"GENERATOR\" content=\"OpenOffice.org 3.3  (Win32)\"><\/p>\n<style type=\"text\/css\">  <\/style>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\"><big>La vida universitaria, el tiempo que empleamos en estudiar una carrera <\/big><big>-aquellos que tenemos la suerte de hacerlo- es ese tiempo irrepetible, que suele dejar huellas profundas y que se pasa como un suspiro. Tiempo de conocimientos reglados, s\u00ed, pero, si tenemos los ojos bien abiertos, tiempo de descubrir la vida, de hacer amistades que puede que duren siempre o que siempre se a\u00f1oren, de darnos cuenta de que las cosas tienen perfiles insospechados. Cuando se vuelve la vista atr\u00e1s sobre este periodo, por intensamente que se haya vivido, se suele tener la nostalgia de no haber sido m\u00e1s conscientes de su fugacidad. Mi tiempo universitario fue suficientemente intenso porque el pa\u00eds atravesaba un momento de cambio. El v\u00e9rtigo estaba dentro y fuera de las aulas. Pero hice mis estudios en la misma ciudad en la que resid\u00eda mi familia por lo cual no tuve necesidad de residir en un colegio mayor. Eso me lo perd\u00ed. <\/big><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\"><big>Pensaba en ello el otro d\u00eda durante la fiesta del Colegio Mayor Santa Cruz, toda una instituci\u00f3n cultural en Valladolid, en la que, gracias a la generosidad de sus responsables, tuve una participaci\u00f3n algo especial. Viendo el clima que hab\u00eda entre los colegiales, c\u00f3mo hablaban de su amistad, de las cosas que aprend\u00edan unos de otros, de sus juegos y de los malos momentos compartidos, sent\u00eda cierta envidia de eso que yo no tuve oportunidad de vivir fuera de las aulas. Y ese pensamiento lo convirti\u00f3 en palabras el rector de la Uva, Marcos Sacrist\u00e1n, que presid\u00eda el acto y que \u2013cosa inusual en estos discursos- trajo a colaci\u00f3n a un poeta como John Donne para hablar de empat\u00eda, de la necesaria conciencia de que no somos islas, de que los seres humanos estamos ligados en un destino com\u00fan. <\/big><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\"><big>Fue un acto cargado de emotividad (inevitable pro la reciente y tr\u00e1gica desaparici\u00f3n de un compa\u00f1ero) pero tambi\u00e9n de esperanza, de sentimientos a flor de piel como corresponde a una juventud que a\u00fan no ha sido muy castigada por el escepticismo o las decepciones. Y mereci\u00f3 la pena vivirlo. Agradezco a Salvador Andr\u00e9s y a Pedro Guti\u00e9rrez, que rigen los destinos del colegio, que me hayan invitado a vivirlo pero sobre todo se lo agradezco a esos j\u00f3venes que con su entusiasmo hacen que la tarea de ense\u00f1ar tenga tanto sentido.<\/big><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\"><meta http-equiv=\"CONTENT-TYPE\" content=\"text\/html; charset=utf-8\"><title><\/title><meta name=\"GENERATOR\" content=\"OpenOffice.org 3.3  (Win32)\"><\/p>\n<style type=\"text\/css\"><\/style>\n<p><big>Es lo mejor de mi faceta como profesora. La oportunidad de conocer a esos chicos y chicas que hacen realidad por su forma de ser el t\u00f3pico de que son los due\u00f1os del futuro. <\/big><\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\"><big>El periodismo te regala el lujo de ponerte en contacto con personas extraordinarias, de mantenerte en la primera l\u00ednea de los acontecimientos &#8216;importantes&#8217;, pero hay acontecimientos m\u00e1s \u00edntimos, como la fiesta que describo, que tambi\u00e9n es un lujo vivirlos y compartirlos. Y donde se aprende tanto como en los supuestamente m\u00e1s trascendentes. Si se tienen los sentidos bien abiertos, claro.<\/big><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida universitaria, el tiempo que empleamos en estudiar una carrera -aquellos que tenemos la suerte de hacerlo- es ese tiempo irrepetible, que suele dejar huellas profundas y que se pasa como un suspiro. 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