{"id":301,"date":"2011-05-16T19:33:00","date_gmt":"2011-05-16T19:33:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=301"},"modified":"2011-05-16T19:33:00","modified_gmt":"2011-05-16T19:33:00","slug":"dos-apuntes-sobre-sabato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2011\/05\/16\/dos-apuntes-sobre-sabato\/","title":{"rendered":"Dos apuntes sobre Sabato"},"content":{"rendered":"<p>Nos cuativ\u00f3 con sus novelas y nos emocion\u00f3 con su testimonio vital. Su desaparici\u00f3n es una buena ocasi\u00f3n para releer su deslumbrnate obra.<\/p>\n<h3>LOS OJOS DE SABATO<\/h3>\n<p><big>Siempre me impresion\u00f3 la enorme tristeza que desprend\u00eda la mirada de Ernesto Sabato. Como si llevara a sus espaldas todo el horror que vivi\u00f3 su pa\u00eds y que \u00e9l revivi\u00f3 en los a\u00f1os que presidi\u00f3 la Comisi\u00f3n Nacional sobre la Desaparici\u00f3n de Personas, a la que el presidente Ra\u00fal Alfons\u00edn encarg\u00f3 la investigaci\u00f3n sobre los cr\u00edmenes de la dictadura argentina. De aquella Comisi\u00f3n sali\u00f3 el informe \u2018Nunca m\u00e1s\u2019, tambi\u00e9n conocido como \u2018Informe S\u00e1bato\u2019, que permiti\u00f3 enviar a la c\u00e1rcel a los militares responsables de tantos cr\u00edmenes.<\/big><br \/>\n<big>Dos veces me encontr\u00e9 con esa mirada de cerca. La primera, en 1998 cuando vino a Valladolid para participar en el III Congreso de la Lengua (s\u00ed, en Valladolid pasaban estas cosas y estas gentes pasaban por aqu\u00ed antes de que \u2018lo latino\u2019 se desviara hacia un solo centro de atenci\u00f3n y de subvenci\u00f3n). Las palabras de personas como \u00e9l siempre tienen algo de premonitorio. Su discurso desprend\u00eda ese amargo escepticismo que lleva emparejada la lucidez. Era 1998, insisto, y S\u00e1bato advert\u00eda contra un mundo \u00aben el que las personas y los sentimientos dependen del poder de los banqueros\u00bb. S\u00e1bato muri\u00f3 el s\u00e1bado, dos meses antes de cumplir cien a\u00f1os. Vivi\u00f3 para ver cumplidos sus m\u00e1s negros temores: c\u00f3mo ese poder pod\u00eda arrastrar a la humanidad a penurias a\u00fan m\u00e1s graves que las ya conocidas entonces.<\/big><br \/>\n<big> La segunda vez que lo tuve cerca fue en 2002. Su pa\u00eds viv\u00eda una situaci\u00f3n dram\u00e1tica, con la econom\u00eda arrasada por la especulaci\u00f3n y la corrupci\u00f3n. El autor de \u2018El t\u00fanel\u2019 hizo una gira por Espa\u00f1a que \u00e9l sospechaba que ser\u00eda la \u00faltima.  En Valladolid pronunci\u00f3 una conferencia y no pudo contener las l\u00e1grimas al recordar la educaci\u00f3n que hab\u00eda recibido de ni\u00f1o cuando su pa\u00eds a\u00fan era una primera potencia econ\u00f3mica y su sistema educativo, un modelo a imitar, despu\u00e9s quebrado por la miseria y la deuda externa. Volvi\u00f3 a emocionarse cuando habl\u00f3 de 250 millones de ni\u00f1os explotados en todo el mundo, esa \u00abinmoralidad irreparable\u00bb. Con 91 a\u00f1os, su aspecto hab\u00eda ganado en cansancio y sus palabras eran a\u00fan m\u00e1s apocal\u00edpticas. \u00bfM\u00e1s reales? \u00abEstamos al borde de la desaparici\u00f3n de una cultura que durante siglos ampar\u00f3 al hombre\u00bb, dijo.<\/big><br \/>\n<big>Hubo un momento, creo que fue en el primer viaje que describo, en que los periodistas le rodeamos y aunque mi oficio es preguntar (supongo que lo har\u00eda) recuerdo que no me sal\u00edan las preguntas. En realidad solo quer\u00eda darle las gracias, aunque finalmente no me atrev\u00ed a hacerlo. Me frenaba la tristeza de sus ojos y la seguridad de que mis palabras no estar\u00edan a la altura de lo que quer\u00eda decir. A\u00f1os atr\u00e1s, siendo todav\u00eda una adolescente, hab\u00eda le\u00eddo \u2018Sobre h\u00e9roes y tumbas\u2019. En la \u00e9poca en la que todo est\u00e1 por descubrir yo descubr\u00eda nuevos mundos con sus libros. <\/big><br \/>\n<big>A\u00f1os m\u00e1s tarde rememor\u00e9 su \u00faltima estancia vallisoletana leyendo \u2018Memoria emocionada de Espa\u00f1a\u2019, el diario que escribi\u00f3 durante aquel viaje en el que se encontr\u00f3 con amigos como Jos\u00e9 Saramago. \u00abQued\u00f3 grabada nuestra amistad \u2013escribe recordando su abrazo\u2013, nuestro compromiso com\u00fan ante los avatares del mundo y esa alegr\u00eda simple de camaradas que han vivido luchando siempre en el mismo bando\u00bb. <\/big><br \/>\n<em><br \/>\n(Publicado en la columna de opini\u00f3n &#8216;D\u00edas nublados&#8217; el 5 de mayo del 2011)<\/em><\/p>\n<p><IMG src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\" id=\"img_0\" class=\"imgcen\" width=\"524\" height=\"406\"><\/p>\n<h3>SABATO, VIDA Y LITERATURA<\/h3>\n<p><big>Perturbadora. Si hay un adjetivo que refleja y une la corriente subterr\u00e1nea que fluye bajo las novelas de Ernesto Sabato, ser\u00eda este. La literatura del autor argentino \u2013que acaba de escribir el cap\u00edtulo que m\u00e1s odiaba tener que protagonizar de su historia: el final\u2013 es de esas que imprimen una huella indeleble en el lector. De la lectura de \u2018Sobre h\u00e9roes y tumbas\u2019 o de \u2018Abbad\u00f3n el exterminador\u2019 no se sale indemne. Se habr\u00e1 disfrutado m\u00e1s o menos, dependiendo de los gustos y circunstancias de cada cual, pero al menos un rasgu\u00f1o, un ara\u00f1azo en el alma est\u00e1 asegurado.<\/big><br \/>\n<big>Reflejo, sin duda, esta forma de enfrentarse a la literatura de su propia forma de enfrentarse a la vida. La vida que amaba, aunque, quiz\u00e1 por eso, por ese profundo amor que le hac\u00eda temer sobremanera el momento de perderla, sus novelas estaban llenas de muerte: \u00abDe ese modo empez\u00f3 la etapa final de mi existencia\u00bb dice en los inicios del estremecedor \u2018Informe sobre ciegos\u2019 incluido en su novela \u2018Sobre h\u00e9roes y tumbas\u2019. \u00abBastar\u00e1 decir que soy Juan Pablo Castel , el pintor que mat\u00f3 a Mar\u00eda Iribarne\u00bb, escribe en el arranque de \u2018El t\u00fanel\u2019. <\/big><br \/>\n<big>Sabato nunca dej\u00f3 de ser el ni\u00f1o asustado que con las l\u00e1grimas vel\u00e1ndole la visi\u00f3n \u2013ese sentido que con la edad se le volver\u00eda tan fr\u00e1gil\u2013 se despidi\u00f3 de su madre para ir a cursar sus estudios secundar fuera de Rojas el pueblo que le hab\u00eda visto nacer y donde hab\u00eda vivido hasta ese momento con su familia. La vida a veces le atormentaba. Su biograf\u00eda est\u00e1 llena de esos <\/big><big>momentos en los que afloran las contradicciones y las decisiones son dif\u00edciles. En uno de eso momentos decidi\u00f3 que la literatura ocupar\u00eda el lugar que hasta entonces hab\u00eda ocupado la ciencia. Fue un abandono paulatino que en un determinado punto del camino tom\u00f3 cuerpo, pero la seguridad de las matem\u00e1ticas sigui\u00f3 estando ah\u00ed, le consol\u00f3 en situaciones dif\u00edciles, como le hab\u00eda consolado siempre. De  ni\u00f1o, o luego en Par\u00eds cuando el desenga\u00f1o, por un lado, y el contacto con los surrealistas por otro le hicieron alejarse del comunismo. \u00abPor primera vez en mi vida   encontr\u00e9 consuelo y seguridad en el universo matem\u00e1tico\u00bb, dijo una vez recordando sus dif\u00edciles comienzos como estudiante interno. Ese acudir a la tranquilidad de un teorema fue en muchos momentos una especie de salvavidas. Se sentir\u00eda as\u00ed a menudo como \u00aba medio camino entre el fervor de la sangre y el convento\u00bb.<\/big><br \/>\n<big>Porque hab\u00eda elegido la intranquilidad de las letras. El universo oscuro y a menudo pantanoso de la literatura. El lugar donde se permitir\u00eda poner negro sobre blanco sus \u00abverdades m\u00e1s atroces\u00bb. Con ellas y con sus dudas constr<\/big>uy\u00f3 <big>una obra deslumbrante y conmovedora que le valdr\u00eda el premio Cervantes. \u2018Abbad\u00f3n el exterminador\u2019 es la novela que cierra la trilog\u00eda que compone su obra de ficci\u00f3n (el resto se lo llev\u00f3 el fuego) y es el colof\u00f3n de las anteriores, la m\u00e1s autobiogr\u00e1fica, transitada por ese Sabato (as\u00ed escrib\u00eda \u00e9l su nombre, sin tilde) que habla libremente de las dificultades para construir una novela: \u00abY ahora qu\u00e9? Contempl\u00f3 su cara de heladas pasiones y trat\u00f3 de comprender en qu\u00e9 sentido estaba vinculado con la novela que a tropiezos intentaba construir. A tropiezos, como siempre le suced\u00eda: todo era confuso en su interior, se hac\u00eda y se deshac\u00eda, no le era posible nunca comprender qu\u00e9 quer\u00eda ni ad\u00f3nde se dirig\u00eda (&#8230;) Qu\u00e9 quer\u00eda decir con sus ficciones?\u00bb.<\/big><br \/>\n<big>Quiz\u00e1 por eso, por haber sabido reflejar las perplejidades del alma humana, en su escritura palpita la vida. Esa vida con fecha de caducidad que quer\u00eda aprovechar al m\u00e1ximo. \u00abEl que sea inmortal que se permita el lujo de seguir diciendo pavadas\u00bb, escribe tambi\u00e9n en su \u00faltima novela.<\/big><br \/>\n<big>Ni su tendencia al escepticismo, ni su predisposici\u00f3n a la amargura, derivada sin duda de su enorme lucidez, consiguieron arrebatarle su fe en la existencia. \u00abQu\u00e9 puede reemplazar a la vida, a\u00fan con su pena y su finitud?\u00bb.<\/big><\/p>\n<p><em>(Publicado en el suplemento literario &#8216;La sombra del cipr\u00e9s&#8217;, el 14 de mayo del 2011)<\/em><br \/>\n(<em>En la Foto de Kote-Efe, Sabato, en el C\u00edrculo de Bellas Artes de Madrid en el 2002)<\/em>  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos cuativ\u00f3 con sus novelas y nos emocion\u00f3 con su testimonio vital. Su desaparici\u00f3n es una buena ocasi\u00f3n para releer su deslumbrnate obra. 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