{"id":304,"date":"2011-06-10T17:44:00","date_gmt":"2011-06-10T17:44:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=304"},"modified":"2011-06-10T17:44:00","modified_gmt":"2011-06-10T17:44:00","slug":"circulos-se-cierran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2011\/06\/10\/circulos-se-cierran\/","title":{"rendered":"C\u00edrculos que se cierran"},"content":{"rendered":"<h3>Antonio Gamoneda acaba de cumplir 80 a\u00f1os. Con este motivo &#8216;La sombra del cipr\u00e9s&#8217; le dedic\u00f3 un n\u00famero especial. Mi aportaci\u00f3n se centr\u00f3 en su apasionante libro de memorias &#8216;Un armario lleno de sombra&#8217;<\/h3>\n<p><big>&#8220;Las manos de mi madre eran grandes. Las pon\u00eda en mi frente queriendo medir una fiebre que quiz\u00e1 no exist\u00eda y yo me acostumbr\u00e9 a sentir reunidos el olor  a lej\u00eda y la ternura. Las manos fueron grandes en a\u00f1os lejanos; no m\u00e1s tarde, cuando descansaron fr\u00edas sobre la manta roja que envolv\u00eda sus piernas. Las venas, gruesas en otro tiempo,  se hab\u00edan sumido en una blancura hasta entonces inexistente\u00bb. As\u00ed recuerda Antonio Gamoneda en el inicio de \u2018Un armario lleno de sombra\u2019, sus memorias de infancia, las manos de su madre. No era la primera vez que esas manos aparec\u00edan en su obra.  En uno de sus primeros libros, \u2018Blues castellano\u2019 el poema \u2018Caigo sobre unas manos\u2019 evocaba su ni\u00f1ez: \u00abCuando no sab\u00eda a\u00fan\/ que yo viv\u00eda en unas manos,\/ ellas pasaban sobre mi rostro y mi coraz\u00f3n.\/ Yo sent\u00eda que la noche era dulce\/ como una leche silenciosa. Y grande.\/ Mucho m\u00e1s grande que mi vida.\/ Madre:\/ eran tus manos y la noche juntas\u00bb.<\/big><br \/>\n<big>Hay una imagen muy f\u00edsica que desencadena la escritura de esas memorias que son tambi\u00e9n, en una peque\u00f1a parte, las memorias heredadas de su madre. El poeta, una vez muerta ella, abre su armario, el que toda la familia respetaba como suyo, y una fuerte sensaci\u00f3n se apodera de \u00e9l. \u00abIntroduje la cabeza en esa sombra que llenaba el armario y lo primero que percib\u00ed fue el olor de mi madre viva. Algo f\u00edsico de alguien que ya no estaba aqu\u00ed. Eso desencaden\u00f3 mi memoria\u00bb. La descripci\u00f3n de ese momento en el libro tiene tal fuerza, agarra de tal manera al lector, que le ser\u00e1 dif\u00edcil no seguir leyendo con la respiraci\u00f3n contenida.<\/big><br \/>\n<IMG src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\" id=\"img_0\" class=\"imgdcha\"><br \/>\n<big>\u00bfQu\u00e9 hace de esta aventura narrativa que Gamoneda emprende con una edad avanzada \u2013y que solo interrumpe moment\u00e1neamente la concesi\u00f3n del premio Cervantes en el 2009\u2013 un ejercicio de gran altura literaria, que en nada desmerece la altura de su poes\u00eda? Probablemente la radical exigencia con que est\u00e1 escrito y que tambi\u00e9n es norma en su obra po\u00e9tica.<\/big><br \/>\n<big>Gamoneda, que no cree demasiado en la divisi\u00f3n de los g\u00e9neros, siempre ha dicho que su obra es una emanaci\u00f3n de su vida. Un hecho existencial. As\u00ed tambi\u00e9n este libro en el que se estrenaba como narrador y cuyo objetivo era \u00abatravesar el olvido\u00bb y recordar su infancia \u00absin inventar nada\u00bb, sin mistificar la realidad. Sin intentar hacer poes\u00eda  \u2013aunque el libro bien podr\u00eda calificarse de po\u00e9tico, si bien el adjetivo no debe llevar a enga\u00f1o\u2013 sin ornamentos. <\/big><br \/>\n<big>La palabra desnuda.<br \/>\nLa poes\u00eda de Gamoneda ha sido tildada en no pocas ocasiones de oscura. Sin embargo encierra muchas luces, la luminosidad que parte del tratamiento germinal de la palabra, de la radical apuesta por el lenguaje, de su verdad&#8230; As\u00ed en \u2018Un armario lleno de sombra\u2019, esa sombra del t\u00edtulo, que es la de los a\u00f1os de penuria, la de una madre viuda obligada a trabajar de sol a sol para sacar adelante a su familia, la de un pa\u00eds cainita, la de una provincia tambi\u00e9n oscura, se ve iluminada por la voluntad de sobrevivir, por la capacidad de encontrar la semilla de la vida en las cosas peque\u00f1as, por el h\u00e1lito vital que anima su escritura a\u00fan en sus pasajes m\u00e1s pesimistas. \u00abDentro de la luz se da la oscuridad y viceversa\u00bb, ha dicho en alguna ocasi\u00f3n. A salvo de lo que pueda hacer en el futuro, Gamoneda fue cerrando c\u00edrculos con esta mirada a un periodo crucial de su vida. Su poes\u00eda encontr\u00f3 un colof\u00f3n en un libro en prosa. En la sombra y en la luz.<\/p>\n<p><\/big><em>(En la fotograf\u00eda de C. Hern\u00e1ndez, Gamoneda posa a la puerta de su casa en Le\u00f3n)<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antonio Gamoneda acaba de cumplir 80 a\u00f1os. Con este motivo &#8216;La sombra del cipr\u00e9s&#8217; le dedic\u00f3 un n\u00famero especial. Mi aportaci\u00f3n se centr\u00f3 en su apasionante libro de memorias &#8216;Un armario lleno de sombra&#8217; &#8220;Las manos de mi madre eran grandes. 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