{"id":311,"date":"2011-07-29T10:58:09","date_gmt":"2011-07-29T09:58:09","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/?p=311"},"modified":"2011-07-29T10:58:09","modified_gmt":"2011-07-29T09:58:09","slug":"otra-vez-la-hora-violeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/angelicatanarro\/2011\/07\/29\/otra-vez-la-hora-violeta\/","title":{"rendered":"Otra vez la hora violeta"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center\">Hay que estar alerta, pues suele presentarse sin avisar. Desde que le\u00ed, hace a\u00f1os, la novela de Montserrat Roig (escritora por cierto injustamente olvidada ahora a pesar de lo mucho que signific\u00f3 para la literatura y para una sociedad que apenas despertaba) procuro no perderme una, cuando la ocasi\u00f3n se presenta. En aquel libro que era una historia de aprendizaje, y para algunos tambi\u00e9n un ensayo sobre feminismo, aprendimos muchas cosas pero sobre todo yo aprend\u00ed a amar ese momento del d\u00eda en que est\u00e1 empezando a dejar de serlo. Una hora que en determinados lugares de la tierra es literalmente de ese color.<br \/>\nAs\u00ed fue la otra tarde. La \u2018hora violeta\u2019 acud\u00eda despacio a la cita, como si la luz del atardecer quisiera prolongar la maravilla de los colores matizados antes de la puesta de sol. Las monta\u00f1as iban cambiando del azul al violeta con una intensidad sorprendente. La piedra caliza de un monumento cercano ayudaba al sol a poner tonos dorados en el ambiente. Y la conversaci\u00f3n se deten\u00eda inevitablemente cada vez que la luz nos ofrec\u00eda el prodigio de la transparencia. M\u00fasica y amistad siempre han sido un binomio perfecto. Seguramente ninguno de los congregados necesit\u00e1bamos mucho m\u00e1s, y, sin embargo, el cielo, la altura, el sol en retirada, la pureza del aire nos ofrec\u00edan un espect\u00e1culo poco frecuente, como un regalo inesperado que cada uno de los presentes viv\u00eda a su manera, aunque con el denominador com\u00fan de la sorpresa y el agradecimiento.<br \/>\nPero la noche nos reservaba a\u00fan alg\u00fan que otro regalo m\u00e1s. Una luna\u00a0 inmensa que se levantaba sobre el lecho del r\u00edo y que iluminaba las nubes con un reflejo rosado y un cielo de esos que solo somos capaces de admitir si sale de la mano apasionada y turbulenta de un \u2018greco\u2019 pero que estaba ah\u00ed real, para decirnos una vez m\u00e1s que, cuando puede y todav\u00eda, la naturaleza se pone a imitar al arte.<br \/>\nHablaba de m\u00fasica y justo ser\u00eda decir, pues no\u00a0 poco contribuy\u00f3 a la magia de la noche, que la pusieron la guitarra de Pepe Lomas y la voz de Malgosia Szkandera y las canciones que forman parte de nuestra biograf\u00eda sentimental (Dylan, Simon&#038;Garfunkel, Leonard Cohen, <a href=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2011\/07\/GF0HPX21.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-312 aligncenter\" src=\"\/angelicatanarro\/wp-content\/uploads\/sites\/2\/2011\/07\/GF0HPX21.jpg\" alt=\"\" width=\"563\" height=\"376\" \/><\/a>Violeta Parra)&#8230;<br \/>\n&#8230;Pero al d\u00eda siguiente los informativos segu\u00edan abriendo con la crisis del euro, el rescate de Grecia, el miedo prepotente de los mercados y las todopoderosas agencias de calificaci\u00f3n. Nuestro paisaje humano en titulares segu\u00eda dominado por todos los murdoch y los camps del mundo y yo me preguntaba si nos merecemos tanto castigo. No s\u00e9 si la contemplaci\u00f3n de la belleza, si la capacidad para el agradecido saborear de los milagros que la naturaleza nos devuelve a pesar de nuestro maltrato nos hacen mejores personas. Ni siquiera s\u00e9 si nos aportan un gramo de inteligencia o de fuerza de voluntad para contribuir con nuestro grano de arena a frenar tanto desprop\u00f3sito. A lo mejor, s\u00ed. O a lo peor, no. Pero qu\u00e9 ser\u00eda de nosotros si la vida no presentara de vez en cuando su lado m\u00e1s amable y luminoso frente a estos d\u00edas tan nublados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay que estar alerta, pues suele presentarse sin avisar. 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